La marca indeleble del modelo

Los datos que difundió ayer el INDEC, correspondientes al comercio exterior de junio y a la evolución de los salarios en mayo, ejemplifican como pocos el dilema que el modelo económico que administra Toto Caputo le impone al proyecto político de la reelección de Javier Milei: el crecimiento promedio de la actividad, de por sí poco espectacular, no derrama en mejores condiciones de vida.

La conocida economía dual –que privilegia los sectores primarios y extractivos de exportación, y que sacrifica el consumo y la actividad interna en el altar de la desinflación– es la marca indeleble del esquema paleolobertario. Ante esto –que supone un verdadero boom de exportaciones del nuevo complejo hidrocarburífero– y ante las previsiones de los consultores privados sobre un crecimiento prácticamente invariante este año, el que viene e incluso en 2028, se impone una pregunta que no aborda la política, ni la oficial ni la opositora: ¿cómo conseguir que el crecimiento beneficie al conjunto de la sociedad?

Exportaciones e ingresos, asuntos separados

Los analistas de la City consultados en la última edición del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), el informe mensual del Banco Central, prevén hasta 2028 un escenario de crecimiento del PBI muy similar, del orden del 3%.

Mientras, la curva que delinean sus augurios sobre la evolución de las exportaciones es empinada.

El modelo "cierra" en su lógica, pero hay en él algo profundamente inconveniente que el Gobierno no corrige –acaso porque no podría hacerlo sin renunciar a su esencia– y que la oposición, tan concentrada en peleas de otro tipo, tampoco consigue articular más allá de la crítica.

Lo que Toto Caputo festeja

Toto Caputo festejó ayer los datos de comercio exterior en el acumulado del primer semestre.

"En los primeros seis meses del año, las exportaciones de bienes sumaron 49.454 millones de dólares, registrando un crecimiento de 24,4% en relación a igual período de 2025 y alcanzando un nuevo récord histórico", posteó en X.

"En junio, las exportaciones sumaron 9055 millones de dólares (+24,5% interanual) y registraron un máximo histórico para el mes, en tanto las importaciones sumaron 6861 millones de dólares (+7,3% interanual) y la balanza comercial registró un superávit de 2.194 millones de dólares", continuó.

Resulta muy positivo que el superávit comercial del semestre haya alcanzado a 13.923 millones de dólares, cinco veces más que los 2762 millones de igual período del año pasado.

De los datos surge que la mejora depende tanto de precios más convenientes como de las cantidades exportadas: 16,5% y 6,8%, respectivamente. El auge se explica sobre todo por las ventas externas de manufacturas de origen agropecuario (+31,6%), las de origen industrial (+26,7) y los combustibles y la energía (+31,1%).

Así, el petróleo no convencional de Vaca Muerta es parte crucial de un "milagro" que desestacionaliza en buena medida el ingreso de divisas –antes dependientes sólo del campo– y que, de hecho, suma todo un nuevo actor al aparato productivo.

En ese tema, mediante, hay otro debate pendiente, realmente crucial para el futuro del país: ¿el laissez-faire radical en materia de uso de las divisas generadas por el sector petrolero y gasífero, la desgravación desmesurada a un negocio tan rentable y las escasas exigencias de integración de proveedores locales son compatibles con un proceso de desarrollo o, más bien, con una economía de enclave que, una vez agotada, no dejaría casi nada?

En tanto, un dato de la dinámica del comercio exterior sirve como enlace para lo que sigue: el saldo positivo crece en importancia por la debilidad relativa de las importaciones. Estas decrecieron 3,8% interanual en volumen físico, mientras que los precios pagados aumentaron 11,6%. ¿La causa? La demanda privada no tracciona.

Lo que Toto Caputo omite

Mientras, los salarios siguen sin recuperarse e incluso en el imaginativo universo del INDEC van para atrás en algunos segmentos cruciales.

Los datos difundidos ayer, correspondientes a mayo, dieron cuenta de una variación general del 2,2% respecto de abril, lo que arroja un incremento nominal del 35,9% contra el mismo mes del año pasado y un acumulado desde enero del 15,2%.

Esos datos lucen relativamente bien frente a los datos de la inflación de mayo: 2,1% la del mes, 33,2% la interanual y 14,7% la del período.

Sin embargo, las inconsistencias en las mediciones del INDEC asoman una vez más cuando se repara en que el 2,2% mencionado incluye lo que presuntamente ocurrió con los ingresos de los trabajadores del sector informal, que de acuerdo con el organismo, mejoraron 3,5%, 66,3% y 23,9%. Todo sin representación sindical ni paritarias y en un contexto de consumo privado deprimido. Hace demasiado tiempo se esperan explicaciones al respecto.

Conviene entonces ir al componente que se vincula con los empleos de calidad, los formales: 2%, 29,3% y 12,3%. Todo por debajo de la inflación. Por último, dentro de ese universo, la situación de los salarios de los trabajadores del sector público directamente es una masacre: 1,5%, 27,4% y 12,3%, respectivamente.

Los efectos de la intervención del INDEC

Hay, todavía, un elemento a considerar: el modo en que el INDEC subestima, mes a mes, la medición de la inflación. No porque la adultere, como ocurrió en la era kirchnerista, sino porque fue forzado, por decisión de Milei y Toto Caputo que derivó en la renuncia de Marco Lavagna, a seguir usando deliberadamente la canasta de consumo de 2004-2005, menos representativa de la dinámica actual, en la que los servicios públicos tallan más fuerte que los bienes.

En otras palabras: el salario rinde menos no sólo por lo que cobra el trabajador, sino porque la vara con la que se mide la inflación está desactualizada ex profeso.

La mencionada intervención de hecho lima mes a mes el IPC, sutilmente, pero de modo importante en relación con la evolución de los salarios.

De acuerdo con la consultora Equilibra, "con la canasta actualizada de la Encuesta de Gastos de los Hogares 2017/18, la inflación de mayo habría sido 2,3% en lugar del 2,1% oficial, acumulando 15,6% en los primeros cinco meses del año contra el 14,7% que muestra INDEC".

Esto indica que el perjuicio para los ingresos populares es todavía mayor que el informado oficialmente.

Caputo, que celebró con todo derecho el dato de comercio exterior, no dijo nada sobre la realidad de los salarios. No se lo puede culpar; lo que corresponde es pensar lo que este plan económico es capaz y no es capaz de ofrecerle a la Argentina.

Que tengas un muy buen día. Hasta mañana.

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