Toto Caputo, preso en un país de tarados

Agradecido como todo aquel que recibió una inmerecida segunda oportunidad en la vida, Toto Caputo se pliega a la retórica agresiva e insultante de la temprana campaña de la extrema derecha en pos de la reelección de Javier Milei. La City comentó ayer profusamente su participación en el evento de la Cámara de Agentes de Bolsa, en la que tildó de "tarados" a quienes le piden una política industrial o que, al menos, le ponga menos empeño a la destrucción del sector fabril argentino.

¿Será que la Argentina se está llenando de tarados?

Toto Caputo, entre "boludos" y "tarados"

En confianza, como quien se encuentra en familia, el jefe del Palacio de Hacienda abundó en actitudes impropias durante su intervención del miércoles ante los agentes de bolsa.

Que haya llamado "degenerado fiscal" a Axel Kicillof y hasta recomendado "que se retire" de la carrera presidencial en caso de que se apruebe la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central no sorprendió a la audiencia. Sí, en cambio, que haya llamado "tarados", en medio de voces de burla propias de los momentos más oscuros de Milei, a quienes "hablan de industria".

Para refutar a los que le reprochan la persistente retracción de la industria, dijo que hasta la llegada del actual gobierno "parece que veníamos de un boom, que de 2011 a 2023 la economía venía espectacular y que teníamos la industria más competitiva del mundo, que crecía fenomenalmente. ¿O no? Bueno, era exactamente lo contrario".

"En esos años, en el modelo de los cracks anteriores, la industria cayó 10% a pesar de estar subsidiada en tarifas por todos los argentinos, porque todos los boludos como nosotros pagábamos las cosas dos, tres, cuatro, cinco, o diez veces lo que valían. Entonces, y a pesar de que se le subsidiaba la energía y todo, la industria cayó 10%. Para todos los tarados que hablan de 'no, la industria'", añadió poniendo una voz rara.

"Entonces, cuando vos vas a una entrevista y te dicen 'no, pero la industria no sé qué', vos decís '¿de qué me estás hablando? O sea, venimos de una situación, digamos, muchísimo peor'. Hoy, por lo menos, la gente puede comprar todos esos bienes que estamos hablando a los mismos precios que en cualquier lado", completó.

La mimetización impacta: Caputo hasta se apropió de las muletillas de Milei.

Murmullos en el país de la libertad

El revuelo fue más murmurado que otra cosa; parece que hubiera miedo en el país de la libertad.

Entre los economistas de mayor actividad pública, apenas Hernán Lacunza le respondió.

"Tarado no es nadie; en todo caso hay visiones distintas (…). Los que miran la industria no son tarados, están viendo que hay un motor encendido, que es Vaca Muerta, el agro y la minería, y que hay un motor apagado desde hace más de un año y medio, y sin señales de reactivación, que es la construcción, la industria manufacturera y el comercio. Sí, viejo: no es tarado el que lo ve", declaró a radio La Red.

En tanto, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, no pudo evitar decir al menos algo suave. "Defender la industria no es incompatible con defender la estabilidad macroeconómica, la baja de la inflación, el equilibrio fiscal y la normalización de la economía", señaló. "No voy a entrar en polémicas, pero no son declaraciones felices que ayuden al diálogo que tanto se necesita para sacar a este país adelante", agregó, tanteando las paredes.

Acaso por sentirse más específicamente afectada por la mileinomía, la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) se atrevió a más.

En un comunicado expresó su "más enérgico rechazo" a los dichos del ministro trader, pidió "respeto" y advirtió que "la descalificación y el agravio no constituyen una respuesta a los problemas que atraviesa el aparato productivo".

Poco ante tanto que pasa, ¿no?

Lo que no se arregla se liquida

Hay consenso de que los viejos niveles de protección no dan para más, pero también algún responsable de empresa corajudo podría preguntarle, ya que se trata de competir, cuándo el Gobierno ofrecerá condiciones equivalentes a las internacionales en materia de estabilidad, crédito, consumo interno, estructura tributaria y costo de la energía.

Caputo no habla de eso y su "solución" es liquidar todo lo que no sea capaz de jugar el partido en la cancha inclinada qué él mismo establece, hecha de apertura fuerte, dólar barato, financiamiento imposible, ajusteb perpetuo, infraestructura inexistente, salarios pisados y, en general, consumo destrozado. Ah, y también de algo infaltable tratándose de él: también de deuda con el FMI.

Consultado por desPertar, el economista Gustavo Reija explicó los errores en los que incurre el funcionario.

Según el entrevistado, los datos sobre la actividad industrial del período 2011-2023 indican que "efectivamente la industria argentina arrastra problemas de competitividad de larga data, y que buena parte de ella sobrevivió más por protección que por productividad. El problema no es que critique lo anterior, sino las conclusiones que saca".

El economista, ceo de Netia Group, explicó que la caída que enfurece al jefe del Palacio de Hacienda se convirtió durante su gestión en "un deterioro todavía más veloz".

El sector manufacturero "acumula una contracción del orden del 3% este año y se ubica 14,5% por debajo de su máximo de 2017. La capacidad ociosa de las fábricas llega al 40% y desde 2023 se destruyeron más de 87.000 puestos de trabajo industriales registrados. Es más, proyecciones privadas indican que el año va a terminar con una pérdida de 105.000 empleos", sumó.

De acuerdo con Reija, "la energía, la minería y agro pueden ser palancas formidables, pero un país no se desarrolla por lo que extrae de su suelo, sino por lo que aprende a hacer sobre él. Estabilizar la economía es necesario, pero no es lo mismo que desarrollar".

"El problema no son aquellos a los que el ministro trata de tarados, sino un diagnóstico que confunde el síntoma con la cura, y que descalifica dos siglos de teoría económica para evitar la discusión de sus propios números", remató.

Mientras tiene todavía por delante unas cuantas pruebas exigentes en materia de estabilización, ya resulta claro que el plan oficial no cierra en términos productivos. Así, la pregunta que se impone es si la Argentina, toda ella, cabe en el diseño diminuto de Milei y Caputo.

Repensar la Argentina

El Círculo Rojo apenas murmura sus quejas, pero hay realidades que se cuentan solas y otros foros, promovidos por actores muy relevantes de la vida pública, comienzan a ventilar argumentos diferentes.

Mientras Caputo insultaba a quienes no se someten a aplaudirlo, el sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga hablaba en el foro Repensar Argentina: el Desafío del Desarrollo, organizado por la Fundación SMS y con el respaldo de la Universidad de St. Gallen, la embajada de Suiza… y, de modo interesante, los grupos Clarín y La Nación.

Zarazaga, intelectual de nota, investigador del Conicet y rector del Instituto Universitario Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), abordó a una audiencia de empresarios. Vale repasar algunos de sus conceptos, tan crudos como difíciles de digerir para un Círculo Rojo que no se hace cargo de liderar un verdadero proyecto de país.

  • "Una cualidad fundamental que tiene que tener una coalición creadora de valor, defensora del desarrollo, es que le entre todo el país en la cabeza. Si la élite económica sólo va a pensar en su presente y en su sector, va a ser extractivista. No hay otra posibilidad. (En cambio), tiene que ser una élite empresarial que vea su propia riqueza en el futuro y en el desarrollo de la Argentina, de toda la Argentina, y que ate su desarrollo al desarrollo del conjunto".
  • "Tenemos un 40% que ni se imagina integrarse a sus empresas a través del estudio y el trabajo. Tenemos un problema: el conurbano no entra en Vaca Muerta. A veces pareciera que esperamos que ese 40% simplemente desaparezca, pero no va a desaparecer porque nadie se resigna a no comer".
  • "En un estudio que hicimos, el 50% de los jóvenes menores de 24 años no espera integrarse a la sociedad a través del estudio y el trabajo y no tenemos propuesta para esos jóvenes".
  • "Me acuerdo de haber entrevistado en la villa a un joven, Matías. Mayor de siete hermanos, a los 14 años la madre, madre soltera, le dijo 'no vayas más a la escuela, andá a cartonear'. Viviendo en la calle, obviamente cayó en el consumo, del consumo pasó a delinquir y terminó preso. Lo entrevisté (de nuevo) con 18 años y le pregunté: '¿Qué futuro te imaginás?'. Me dijo: 'Futuro yo ya no tengo'".
  • "Si la élite no es capaz de proponerle un futuro a Matías, no tenemos ninguna posibilidad de desarrollo. Todas las élites argentinas estamos completamente disociadas. Y empiezo por la mía, la religiosa. Durante mucho tiempo, a muchos de nosotros lo único que se nos ocurrió fue pedir un plan. Bueno, Matías y la madre no querían un plan. Lo que más quiere la gente en una villa es no depender de un puntero, poder ir a la escuela, terminar el secundario y acceder a un trabajo".
  • "La élite empresarial también aparece muchas veces disociada. En los foros, lo primero que hace es pedir que le bajen los impuestos. No digo que no haya que bajar los impuestos, ¿pero en serio la propuesta que tenemos para una reforma del país es que empecemos por bajar los impuestos? ¿Eso es lo que le vamos a decir a Matías? Le pedimos paciencia al que no desayunó, pero nosotros tenemos apuro en la baja de impuestos".

Hay gente que empieza a resistir, al menos, los avances irreversibles del modelo, como la venta de tierras. Otros argumentan. Otros más advierten que el futuro será para todos o no será para nadie. La Argentina se está llenando de tarados.

Mientras, Matías espera.

Que tengas un excelente fin de semana. Hasta el lunes.

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