LOS PERFILES DEL PODER

La energía nuclear copó la Argentina Week, pero no consigue financistas

Las empresas fueron alineadas a Nueva York a buscar clientes e inversores. Geopolítica, IA y oportunidad. Los bancos miran de lejos. Los gobernadores quieren.

¡Hola!

Mientras el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se deslomaba en Nueva York, un grupo de empresas avanzaba en algo inédito hasta el momento: la búsqueda inversores, asociadas y nuevas clientelas para toda la cadena del sector nuclear del país, desde la minería de uranio hasta el desarrollo comercial de reactores modulares que entreguen energía confiable y barata.

Fue lo más novedoso de toda la Argentina Week, me dijeron varios ejecutivos que participaron de la fiesta, opacada por el escándalo mediático de Adorni y el discurso incendiario de Javier Milei hablando de “la moral como política de Estado” días antes de un nuevo episodio de la causa $LIBRA y con dardos directos a Paolo Rocca, Javier Madanes Quintanilla y la industria en general que incomodaron a muchas de las personas asistentes.

El sector nuclear alineó un discurso: Argentina puede ser una socia estratégica de Estados Unidos, gracias a sus 75 años de trayectoria y participación en toda la cadena, desde la extracción de uranio hasta la fabricación y venta de reactores. Las empresas estatales, mixtas y privadas quieren subirse al renovado interés en este tipo de energía limpia y confiable -aunque no exenta de riesgos-. Hay experiencia, ciencia y recursos humanos para subirse al tren nuclear, impulsado por cuestiones geopolíticas y por el desarrollo de la inteligencia artificial y su enorme necesidad de energía.

Eso sí: el networking y las decenas de reuniones “uno a uno” que les permitieron a las empresas profundizar sus relaciones con potenciales clientes y proveedores todavía no contagia a los bancos que tienen que poner la enorme cantidad de dinero necesaria para escalar esta industria. Te conté que los bancos multilaterales ya se subieron a la agenda de Milei. Pero con la energía nuclear es más difícil.

El impulso oficial

El Gobierno dio vuelta la página de Demian Reidel, el candidato al Premio Nobel de Economía con Milei y fallido presidente de Nucleoeléctrica SA (NASA). “Todo lo que viniera después de Reidel iba a ser mejor”, me dijo un referente del sector. “Fue puro humo y con problemas éticos y de gestión públicos e importantes”, sostuvo.

El secretario de Asuntos Nucleares -que depende directamente de Toto Caputo y no de la Secretaría de Energía-, Federico Ramos Napoli, centralizó la gestión. Las empresas valoran que lo hizo rápido. Habló ante potenciales inversores en la sede del Bank of America (BOFA) y después encabezó una serie de presentaciones que todas las empresas de la cadena nuclear efectuaron ante clientes posibles y actuales en la sede del Consulado de Nueva York.

Ramos Napoli subió a la delegación a todas las empresas del sector. Hubo representantes de Corporación América, el holding de Eduardo Eurnekian que, en diciembre de 2024, le compró el 80% del Proyecto Ivana, en Río Negro, a la firma de capitales candienses Blue Sky Uranium por u$s 160 millones. También estuvo el ceo de UrAmerica, Omar Adra, con un proyecto en Chubut. “Estamos acá para mostrarles que Argentina puede ser un socio confiable y estratégico de Estados Unidos en el futuro de la demanda de uranio”, dijo. Argentina no produce uranio desde los noventa y quiere volver a hacerlo.

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Federico Ramos Napoli y los empresarios que lo acompañaron en la Argentina Week para buscar inversiones en energía nuclear.

Federico Ramos Napoli y los empresarios que lo acompañaron en la Argentina Week para buscar inversiones en energía nuclear.

Expusieron y estrecharon manos Bruno Oberlis, por la empresa estatal Dioxitek -que importa uranio, por la falta de desarrollo local, y lo convierte en dióxido para producir combustible-; el ceo de Conuar -la empresa que controla el grupo Pérez Companc, en sociedad con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y fabrica pastillas de uranio y combustibles-, Rodolfo Kramer; Juan Martín Campos, el sucesor de Reidel en NASA; el ceo de INVAP, Darío Giussi; y el presidente de IMPSA, Jorge Salcedo, entre otros.

Geopolítica, IA y oportunidades

La alianza con Estados Unidos y la revalorización de la energía nuclear en el mundo pone a Argentina en un lugar estratégico, en medio de una carrera para fabricar y vender reactores modulares que sean viables comercialmente.

Lo hablé con Verónica Garea, ingeniera nuclear de larga trayectoria en Invap que ahora se desempeña como consultora independiente. Me explicó que el sector atraviesa un cambio de paradigma, con la ambición de pasar de las centrales de mucha potencia, porque la escala es lo único que logra costos competitivos, hacia los reactores modulares, que puedan fabricarse en serie e instalarse de acuerdo a las necesidades de potencia.

Argentina hizo su aproximación con el reactor CAREM, que el gobierno de Milei paralizó, a pesar de tener un grado de avance importante. “La decisión de detener el CAREM debió haberse discutido en profundidad y con más voces”, lamentó.

Pero la carrera no se detiene. “Todavía no hay ningún diseño de reactor modular que esté en condiciones de construirse”, me dijo Garea.

En esa compulsa por ver quién consigue presentar al mercado un reactor económicamente viable, Invap participa de Meitner Energy, una sociedad radicada en Delaware (un paraíso fiscal puertas adentro de los EE.UU.) para desarrollar el SMR ACR-300, actualmente en etapa de ingeniería conceptual. Con capitales estadounidenses, Meitner tiene un equipo en Argentina buscando un hacerse un lugar en la pole position de los SMR. Invap también tiene reactores de laboratorio, como el R-10.

“Somos uno de los pocos países del mundo que dominan el ciclo nuclear completo con tecnología desarrollada localmente”, dijo Ramos Napoli en Nueva York. “Tenemos que construir modelos de negocios viables en cada eslabón de la cadena, desde la minería de uranio hasta la fabricación de combustible o la radiación de isótopos y la operación de plantas nucleares”, añadió.

El entusiasmo

“Fue una iniciativa excelente. Es la primera vez que todas las empresas vamos en conjunto a presentar las capacidades nucleares de Argentina”, me dijo un ingeniero con más de cuarenta años de trayectoria que estuvo en Nueva York como parte de la comitiva.

“Cada una de las empresas que fuimos invitamos a potenciales proveedores y clientes y estuvieron presentes los principales jugadores del mundo, como General Electric y Westinghouse”, me dijo otro ejecutivo.

Estos dos gigantes y la británica Rolls Royce, me dijeron, son los que más cerca están de desarrollar los SMR comercializables. GE y Westinghouse Electric, que desarrolla el modelo AP-300, son clientes de Conuar.

IMPSA, INVAP, Conuar, y otras firmas tuvieron decenas de reuniones “uno a uno” durante la Argentina Week. Como te conté la semana pasada, el gobierno de Milei entró en la etapa en la que necesita conseguir sí o sí las inversiones que apuntalen su programa económico.

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Javier Milei y Jamie Dimon inauguraron el Argentina Week.

Javier Milei y Jamie Dimon inauguraron el Argentina Week.

“Argentina va a ser el proveedor de componentes para reactores SMR más importante de Estados Unidos”, se entusiasmó Salcedo, de IMPSA.

IMPSA fue la primera empresa privatizada por Milei. En febrero de 2024, la estadounidense ARC Energy entró como un rayo, cuando funcionarios libertarios se acomodaban en sus sillones. Con u$s 27 millones a pagar en cuotas y el compromiso de negociar con los acreedores de una deuda de u$s 500 millones, ARC convenció a Milei y al gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo.

Estas empresas sostienen que Argentina puede ofrecer recursos a los desarrollos estadounidenses, que son los que puntean la carrera por los SMR.

¿Y el financiamiento?

La búsqueda de esos pequeños reactores capaces de desarrollarse en serie acercó a los bancos y fondos de inversión al sector nuclear, pero hasta ahí.

Históricamente, los bancos fueron reacios a financiar proyectos que requieren de mucho capital y tienen alto riesgo, por el desarrollo científico que requieren y la necesidad de validación de los entes reguladores de cada país. Eso hizo que muchos de los últimos desarrollos provinieran de China. Argentina, ahora, deja pasar ese tren.

Hasta los bancos multilaterales se mantenían al margen de la energía nuclear, algo que empezó a cambiar, pero sólo en los papeles. El año pasado, por presión de Estados Unidos, el Banco Mundial levantó una prohibición histórica para costear proyectos de energía nuclear. El BID, en cambio, sigue focalizado en energías renovables.

Como verás, acá es donde la cosa se complica. Es cierto que los bancos de inversión y los organismos multilaterales empiezan a mirar a un sector que tenían descartado. Pero todavía no se deciden.

El ejecutivo de una empresa, muy entusiasmado, me dijo que tomó varios cafés con ejecutivos de bancos y fondos de inversión. Me mencionó a los organizadores, J.P. Morgan, BOFA y Citi, y a fondos de inversión que miran a Argentina, como Jeffrey Group. Otros me indicaron que fue, más bien, una búsqueda de proyectos vinculados a la minería en general, con especial atención en proyectos de cobre.

Dos referentes del sector privado nuclear que estuvieron en Nueva York me dijeron que el contacto fue más con clientes y proveedores que con posibles financistas. La reunión especial que se armó en el Consulado contó con ejecutivos de las empresas top de Estados Unidos y representantes de firmas europeas. Además de Westinghouse y GE, me mencionaron a Nano Nuclear, una firma basada en esa ciudad que quiere desarrollar micro reactores. Participaron, también, funcionarios del Departamento de Energía y el Departamento de Estado. Pero no hubo asistentes de los bancos, que se mantuvieron en los encuentros que se desarrollaban en el J.P. Morgan y el BOFA.

Es un tema que excede a Argentina. “Las empresas se van a financiar en el mercado de capitales, con inversores que pondrán dinero a cambio de acciones”, me dijo un especialista del sector. “Los bancos, históricamente, tuvieron muchas barreras con lo nuclear. Es un cambio que ocurrirá muy lento”, agregó.

¿Y los gobernadores?

La falta de financiamiento dificultará la escala de algunos proyectos, salvo que las firmas estadounidenses logren comercializar los SMR y Argentina pueda vincularse a ellas como proveedor de piezas y partes (como IMPSA o Conuar) o asociada estratégica (INVAP). Argentina también tiene potencial para exportar el excedente de uranio que no se use para abastecer, eventualmente, a las centrales locales.

llaryora cornejo y gobernadores

Pero para extraer el uranio tienen que avanzar proyectos que hoy son una promesa. Hay, en el país, 21 yacimientos de uranio en distintas etapas de avance. Catorce de ellos están en la Patagonia. La mayoría, en Chubut.

En Río Negro, Eurnekian cuenta con la trayectoria de INVAP y el Instituto Balseiro como soportes sociales para desarrollar Ivana, parte del reservorio Amarillo Grande. En Mendoza, Cornejo armó una mesa nuclear en el último foro de negocios, al que también asistió Ramos Napoli. La provincia operó, en los ochenta, Sierra Pintada.

En Chubut, Ignacio Torres quiere desarrollar la minería, pero no sabe cómo y, por ahora, canta como Luca Prodan: mejor no hablar de ciertas cosas. Alguna vez, sondeó a YPF para que ayude a conseguir la licencia social que la minería no tiene en la provincia.

¿Y el recurso humano?

El reloj corre, porque el mundo empezó a demandar ese talento argentino que, en áreas estatales, ahora está peor pago que nunca. Con salarios congelados, especialistas de las agencias públicas prefieren trabajar para el exterior. Algunos hacen home office, otros se toman un avión. Argentina pierde materia gris en un área estratégica.

“La situación es crítica”, me dijo un profesional del área, en off the record, porque cada palabra es un trabajo que se puede perder. “El mundo está ávido de profesionales con perfil nuclear y la fuga de talento es terrible. Cada profesional es una inversión y después se va a generar valor a otro lado”, describió.

En el estribo

Qué temón, pero qué temón, Atomic, de Blondie. No me lo puedo sacar de la cabeza.

Muchos de los reparos que todavía rodean al desarrollo de la energía nuclear provienen de Chernobyl. Los Redondos y el pogo más grande del mundo nos lo recuerdan cada tanto.

Que tengas una gran semana. ¡Hasta la próxima!

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