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El sindicalismo se abraza a Axel Kicillof para volver

La CGT y las CTA empujan la candidatura presidencial del gobernador. Moyano lo lanzó esta semana y Daer lo proclamó en Córdoba. Baradel, aliado a pesar del costo.

Pablo Moyano lanzó esta semana a Axel Kicillof como candidato presidencial del peronismo para 2027. El secretario adjunto de Camioneros se sumó a una seguidilla de gestos que, en pocas semanas, terminaron de delinear un cuadro político claro: la CGT y las dos CTA están alineadas detrás del gobernador bonaerense y trabajan para llevarlo a la Casa Rosada.

Uno de los arquitectos más importantes de esa construcción es Daer. Como contó Fernando Agüero en Letra P, el secretario general de la Federación de Trabajadores de la Sanidad fue artífice del primer paso de la campaña federal de Kicillof. Dejó el triunvirato de la CGT en noviembre para quedarse con la Secretaría de Interior de la central, desde donde controla el nexo con todas las regionales del país, un cargo pensado para recorrer provincias y armar el peronismo 2027 desde adentro de la estructura gremial.

Su primera movida fue llevar a Kicillof a Córdoba, el territorio más refractario al kirchnerismo, donde ante un auditorio colmado de delegados de todo el país lo proclamó sin vueltas: "Sos el mejor candidato que tiene el peronismo para conducir los destinos de la Argentina".

Los gremios en la mesa política de Axel Kicillof

En las últimas semanas, los gremios de las tres centrales obreras parecen estár trabajandon abiertamente en la campaña del gobernador. Hace algunos días, Kicillof recibió en la gobernación a una mesa que reunió a Octavio Argüello, secretario general de la CGT; a Hugo Godoy y Hugo Yasky, titulares de las dos CTA; al propio Daer, y a Roberto Baradel, secretario general de SUTEBA. La agenda oficial era la reforma laboral de Javier Milei y la pérdida de competencias provinciales, pero todos los presentes sabían que estaban en una mesa de armado político.

La agenda de reuniones con gremios en la gobernación tuvo un capítulo propio cuando Kicillof recibió a Hugo Moyano y a su hijo "Huguito", diputado por Unión por la Patria, junto a Argüello y al ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa. En ese encuentro se avanzó en la conformación del Movimiento Derecho al Futuro rama Trabajo. Hugo Moyano (h) motoriza en el Congreso el proyecto de ley para regular el trabajo en plataformas digitales y de delivery, una iniciativa coordinada con Correa desde La Plata que busca anclar al kicillofismo en el mundo del trabajo informal y juvenil.

Hugo Moyano y familia

El vínculo con los Moyano es sólido y se construyó como contracara del que el líder camionero tuvo con CFK. Pese a las diferencias y las internas familiares, todos juegan la misma ficha para 2027. Pablo Moyano fue más allá esta semana y lanzó públicamente a Axel como su candidato a presidente, aunque propuso unas PASO si el peronismo no cierra un nomnbre de consenso.

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La CGT que hoy abraza a Kicillof es, en buena medida, la misma que durante el gobierno de Alberto Fernández fogoneó la construcción de un "albertismo" como alternativa al kirchnerismo duro. Moyano y Daer son los nombres de mayor peso, pero hay otros, como Andrés Rodríguez, de UPCN. Hace algunos años, apostaron a que Alberto les daría una relación real con el poder: lugares en el gabinete, consulta, agenda compartida, algo que nunca ocurrió.

Kicillof les mostró otra cara. Les dio dos ministerios: Correa, de la CGT, en Trabajo; Estela Díaz, de la CTA, al frente de Mujeres. Les garantizó lugares en las listas: Hugo Moyano (h), Sergio Palazzo y Hugo Yasky entraron al Congreso por Fuerza Patria. Y construyó con ellos agenda legislativa. Para el sindicalismo, Axel es la esperanza de volver a ocupar roles en un gobierno y en el Congreso, lo que siempre le reprocharon desde Azopardo a Cristina.

El juego unificado de las CTA

El abrazo del sindicalismo también se ratificó por estos días con las dos CTA, ahora unificadas. En 2010, la central se fracturó entre la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores, por el posicionamiento frente al kirchnerismo. La central de Hugo Godoy se distanció entonces de la de Hugo Yasky, que se mantuvo orgánicamente ligada a Cristina Fernández de Kirchner. Catorce años después, las dos centrales se reunificaron de hecho, con Kicillof como uno de los factores aglutinantes.

Baradel es la cara más visible de ese alineamiento y también la que paga el precio más alto. El histórico secretario general de SUTEBA dejó esta semana la conducción del gremio tras 22 años y apunta a suceder a Yasky al frente de la CTA de los Trabajadores. El gremialista docente es parte activa del Movimiento Derecho al Futuro y se muestra en todos los actos del axelismo.

Estuvo en el palco de Kicillof en la Asamblea Legislativa el mismo día en que SUTEBA adhería a un paro docente y sostuvo su alianza con el gobernador a pesar de cerrar paritarias por debajo de la inflación y de perder seccionales ante la izquierda, como La Matanza. La apuesta tiene sus costos.

La otra vereda

No todo el sindicalismo se mueve al mismo ritmo. Cristian Jerónimo, uno de los tres secretarios generales de la CGT, pidió en las últimas semanas que cesen las internas peronistas antes de hablar de candidaturas y participó de una reunión con Dante Gebel en la sede de la UOCRA. Otros dirigentes esperarán a ver qué decide hacer Sergio Massa antes de cerrar posiciones.

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Son matices dentro de un cuadro de alineamiento mayoritario. El grueso del sindicalismo peronista parece adherir a la idea de que la única opción seria para volver al poder en 2027 es Kicillof. El próximo hito será el Congreso Bonaerense del Trabajo, el 28 y 29 de mayo en Mar del Plata, con cierre del gobernador. Será otra foto, otro escenario sindical montado para un candidato que todavía no se proclamó, pero que ya tiene toda la estructura del movimiento obrero trabajando para él.

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