Polémica por la canasta básica de La Libertad Avanza: qué puede comprar una familia con $ 360.000 por mes
La confusión de la diputada y el apoyo de Milei. En el hipotético caso de que le quede este monto después de pagar otros gastos, a qué alimentos accedería.
El INDEC dio a conocer la inflación de noviembre: 2,5% y sexto mes de aceleración.
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La diputada por La Libertad AvanzaJuliana Santillán generó polémica al confundir el valor de la Canasta Básica Total para una familia tipo con la de una persona adulta. El error quedó expuesto en televisión y derivó en cuestionamientos por la desconexión oficialista con la realidad social, mientras Javier Milei salió a bancarla con otra exhortación a odiar al periodismo.
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Durante su participación en un programa periodístico de TN, Santillán intentó restar legitimidad al reclamo salarial de médicas del Hospital Garrahan, al afirmar que una familia de cuatro integrantes necesitaba 360 mil pesos mensuales para no ser pobre.
La diputada Juliana Santillán (La Libertad Avanza)
Captura de redes
Pese a las dudas de los panelistas del programa, Santillán reiteró la cifra y acusó a las trabajadoras de salud de hacer un reclamo con “carga política”.
Según el INDEC, las residentes del Garrahan que perciben salarios en torno a los 800 mil pesos mensuales están por debajo de la línea de pobreza, contradiciendo el argumento de la diputada libertaria.
Milei y Lemoine intentaron instalar que la canasta básica es de 360 mil pesos, distorsionando nuevamente la información oficial.
Desconexión con la realidad social
Consultado por este portal, el vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la Provincia de Buenos Aires, Fernando Savore, calificó de “grave” la confusión de Santillán.
Según estimaciones del sector almacenero, una familia tipo necesita al menos 1.800.000 pesos mensuales para vivir. Tras pagar alquiler, servicios e impuestos, queda sólo un 35 % del ingreso para afrontar los gastos alimenticios.
“Es una cifra que obliga a priorizar productos esenciales y económicos”, advirtió Savore y remarcó que muchos hogares no alcanzan ni siquiera este margen de disponibilidad.
Se pueden adquirir cereales como arroz y fideos, legumbres como lentejas y garbanzos, algunas verduras y frutas de estación, proteínas accesibles como huevos y pollo, y productos básicos de almacén.
Una nutricionista consultada recomendó “enfocarse en alimentos base que permitan preparar varias comidas”.
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Con este presupuesto y considerando precios promedio, se puede cubrir una parte importante de las necesidades de una familia, aunque probablemente no todas:
Cereales y Legumbres:
Arroz (5 kg): $ 15.000 - $ 25.000
Fideos (3-4 paquetes de 500g): $ 6.000 - $ 10.000
Polenta (1 kg): $ 2.000 - $ 4.000
Lentejas/Garbanzos/Porotos (1 kg de cada uno): $ 9.000 - $ 15.000
Verduras y Frutas:
Papas (2-3 kg): $ 4.000 - $ 7.000
Cebollas (1 kg): $ 1.500 - $ 3.000
Zanahorias (1 kg): $ 1.500 - $ 3.000
Frutas de estación (1-2 kg): $ 3.000 - $ 6.000
Tomate (1 kg): $ 2.000 - $ 5.000
Proteínas:
Maple de huevos (30 unidades): $ 7.000 - $ 9.000
Pollo (2-3 kg de pata/muslo): $ 15.000 - $ 25.000
Carne para guiso (1 kg): $ 8.000 - $ 15.000
Lácteos y panadería:
Leche (5-7 litros): $10.000 - $15.000
Queso de barra (200-300g): $ 4.000 - $ 7.000
Pan (varios días): $ 5.000 - $ 10.000
Productos de almacén y otros:
Aceite (1,5 litros): $ 4.000 - $ 7.000
Azúcar (1 kg): $ 1.500 - $ 3.000
Sal (paquete chico): $ 500 - $ 1.000
Yerba mate (500g): $ 3.000 - $ 6.000
Harina (1 kg): $ 1.000 - $ 2.000
Aunque limitada, una dieta adecuada puede sostenerse si se administra cuidadosamente este presupuesto, del que en realidad hay que disponer para las compras del mes.
La distancia entre el discurso y los números
El episodio no sólo dejó expuesta la impericia estadística de Santillán, sino también el modo en que parte del oficialismo relativiza el costo de vida en el país.
La distancia entre la información tergiversada y la realidad que viven millones de familias visibiliza una desconexión por parte de dirigentes que debieran legislar en función del bienestar social.
En momentos en que el país atraviesa una crisis económica profunda, el error de la diputada, lejos de ser anecdótico, se convierte en un síntoma de un problema mayor: una dirigencia que no conoce, o decide ignorar, la base de las necesidades de la gente.