Industria bonaerense: más del 80% de los sectores sigue por debajo de 2023 y solo resisten petróleo y agro
El buen desempeño en refinación de combustible y maquinaria apenas disimula la caída manufacturera. En el país, casi la mitad de la capacidad fabril, ociosa.
La refinería de Ensenada, integrante de una de las pocas ramas de la industria que crece.
La industria bonaerense muestra una evolución más favorable que el promedio nacional, pero la diferencia no responde a una recuperación generalizada de la actividad fabril. Por el contrario, 13 de las 16 ramas que integran el entramado manufacturero en Buenos Aires todavía operan por debajo de los niveles registrados en 2023.
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Pablo López, el ministro de Economía de Axel Kicillof, afirmó este viernes en su cuenta de X que "solo tres sectores concentran el impulso: refinación de combustibles, químicos y maquinaria. El patrón es claro: crecen las ramas industriales relacionadas al agro y el petróleo, mientras el grueso de la industria se hunde".
La explicación se encuentra, en buena medida, en la composición productiva de Buenos Aires. Máquinas y equipos, refinación de petróleo y productos químicos representan el 37% de la industria provincial, mientras que en el conjunto del país explican apenas el 26%.
El panorama general es contundente: 13 de las 16 ramas que componen la industria bonaerense operan por debajo de 2023.
El patrón es igual a nivel nacional: una crisis industrial generalizada que el buen desempeño de combustibles y químicos apenas disimula en el índice agregado. pic.twitter.com/kOILiMNvbs
Esa mayor ponderación permite que los sectores favorecidos por el modelo económico libertario tengan un impacto superior sobre el índice agregado bonaerense.
Construcción, consumo masivo e inversión productiva, a la baja
La foto provincial, por lo tanto, no refleja un despegue del conjunto industrial, sino el efecto estadístico de algunas actividades con mayor peso relativo. Mientras que a nivel país, la actividad industrial continúa mostrando señales de enfriamiento.
El contraste se observa en sectores centrales del aparato productivo bonaerense. Metales comunes, caucho y plástico, vehículos automotores, alimentos y bebidas presentan niveles inferiores a los de 2023. Se trata de ramas asociadas al mercado interno, la construcción, el consumo masivo y la inversión productiva, todas golpeadas por la pérdida de poder adquisitivo, la apertura importadora y la retracción de la demanda.
Argentina: más de cuatro de cada diez máquinas, sin usar
El fenómeno se replica en el nivel nacional. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), la utilización de la capacidad instalada de la industria se ubicó en mayo en el 58,4%, medio punto por debajo del 58,9% registrado en el mismo mes de 2025. Esto significa que más de cuatro de cada diez máquinas y equipos disponibles permanecieron sin utilizar.
La dispersión sectorial evidencia quiénes son los ganadores y perdedores. La refinación de petróleo utilizó el 88,7% de su capacidad instalada, frente al 73,3% de mayo de 2025, impulsada por un incremento interanual del 23,8% en la elaboración de gasoil y del 18,3% en naftas. Las industrias metálicas básicas funcionaron con 75,4%; papel y cartón, con 68,1%, y los productos químicos, en tanto, utilizaron el 65,6%, también por encima del promedio industrial.
En la vereda opuesta aparecen productos minerales no metálicos, con 55,5%; edición e impresión, con 54,0%; industria automotriz, con 45,5%; productos del tabaco, con 43,2%; productos textiles, con 42,2%; productos de caucho y plástico, con 39,6%; y metalmecánica excepto automotores, con 38,7%.
Industria a dos velocidades
El resultado configura una industria a dos velocidades. Por un lado, avanzan las actividades vinculadas con los recursos naturales, la energía, el petróleo y los complejos exportadores. Por otro, retroceden los sectores que dependen del consumo interno, el empleo, la inversión y la producción de bienes con mayor valor agregado.
En ese escenario, la provincia de Buenos Aires aparece mejor posicionada que el promedio nacional porque concentra una proporción mayor de algunas de las ramas beneficiadas. Pero debajo del índice general persiste el mismo patrón: una crisis industrial extendida que el buen desempeño de los combustibles y los productos químicos apenas alcanza a disimular.