En la jornada posterior a la licitación de deuda, los mercados reaccionaron con una señal clara: no entienden qué quieren hacer Toto Caputo y Santiago Bausili. El dólar mayorista trepó a $ 1.315, con una suba diaria del 1,86%, y llegó a $ 1.325 en el Banco Nación. Son los precios más altos desde la relajación del cepo.
Otro dato que conlleva incertidumbre es que los futuros de fin de mes se vendieron incluso por debajo del contado, pero igualmente cerraron en máximos.
En tanto, el riesgo país subió y volvió a cerrar por arriba de los 700 puntos básicos y los dólares financieros siguen firmes, a pesar de los esfuerzos por contenerlos.
“La intervención en futuros no alcanzó”, graficó Hernán Letcher, el director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
“Desde el desarme de LEFI, el BCRA intervino todos los días y aun así la presión alcista al tipo de cambio continuó, por lo que optó por convalidar tasas mucho más altas”, evaluó Letcher en su cuenta de X.
Los operadores no logran leer con claridad el plan monetario y la expectativa de algún “ordenamiento” tras el fin de las LEFI se desvaneció. En cambio, hay volatilidad extrema en las tasas y desconfianza creciente.
Toto Caputo renovó deuda con gusto amargo
El Ministerio de Economía adjudicó $ 9 billones sobre un total de ofertas por $ 9,4 billones, con un rollover del 76% frente a vencimientos por $ 11,8 billones. Esto dejó $ 2,8 billones en el sistema, una inyección que preocupa a quienes siguen el frente monetario.
El Tesoro convalidó tasas efectivas mensuales de entre 3,5% y 4,3%, lo que equivale a TNA de hasta 65%. En especial, las letras más cortas concentraron el 90% del total colocado. La suba fue significativa: la TNA alcanzó el 51,35%, cuando previo al desarme de LEFIs se ubicaba en torno al 29%.
“El gobierno ahora apuesta por la tasa porque la venta de dólar futuro perdió efectividad para contener la suba del oficial”, remarcó Letcher.
Los instrumentos atados al dólar pasaron casi sin interés. De los cuatro ofrecidos, tres quedaron desiertos y sólo se adjudicó el TZVD5, por apenas $ 0,053 billones. El mensaje es claro: el mercado quiere salir rápido, no atarse a ningún instrumento largo y menos aún si es en pesos.
La montaña rusa de las tasas
Desde que se eliminaron las LEFI, la volatilidad en el mercado de pesos se volvió inmanejable. La tasa de call interbancaria saltó de 34% a 66% en dos ruedas; mientras que la tasa de adelantos en cuenta corriente pasó de 34% a 57%, sin señales de estabilización, según el informe semanal de la consultora 1816.
El Banco Central intenta intervenir, pero no alcanza. “El BCRA vendía futuros a 30% TNA y el dólar seguía presionado. Por eso Bausili terminó interviniendo en REPO al 44%”, explicó Letcher.
En paralelo, el Tesoro pagó una tasa efectiva mensual de 4,02% (TNA de 48,28%) para letras a 30 días, mostrando que la política oficial se endurece, incluso a costa de mayor emisión por intereses.
Para PXQ, el intento del tándem BCRA-Tesoro de llevar a los bancos a manejar su liquidez con LECAP "no viene saliendo muy bien”. Las entidades bancarias no las aceptan como instrumento de liquidez por su alta volatilidad, algo que -recordó la consultora- fue advertido desde el inicio.
Las reservas suben, pero no alcanza
El frente externo tuvo una noticia positiva: el Banco Mundial aprobó un desembolso de u$s 300 millones para un proyecto de modernización tributaria. A esto se sumó un desembolso de u$s 1.200 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), lo que elevó las reservas brutas en u$s 1.098 millones.
La mejora en las reservas líquidas no compensa la caída en la oferta de dólares por parte del agro, que se desplomó a u$s 50 millones diarios, apenas un tercio del ritmo de la semana anterior.
En este contexto, según un informe de ADCAP, “la escasa profundidad del mercado cambiario deja nuevamente bajo presión al dólar, una dinámica que se extenderá al resto de las curvas en pesos”.
Con la economía en una encrucijada -o altas tasas y dólar estable, o menores tasas con inflación al acecho-, la expectativa del mercado se concentra ahora en el próximo desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI), de u$s 2.000 millones. El acuerdo a nivel técnico ya está alcanzado, pero el gobierno necesita mostrar resultados.
El "nuevo esquema monetario" no convence
El Gobierno insiste en que su política monetaria apunta a controlar los agregados, pero los analistas observan otra cosa. “Se busca es ponerle un techo al tipo de cambio en $ 1.300”, señala el último informe de PXQ.
La prioridad está en evitar una corrida cambiaria y esto obliga a convalidar tasas cada vez más altas y vendiendo dólar futuro a precios más bajos que el valor actual del dólar.
“Sin un instrumento de administración de liquidez, la volatilidad de tasas dificulta la planificación. Y el costo de esa incertidumbre se traduce en tasas más altas para empresas y personas”, alerta el reporte.
Con el crédito deteriorado y la morosidad en alza, el principal motor de la recuperación económica empieza a frenarse.
Agosto, un mes de alto voltaje
En el próximo mes vencen $ 37 billones en títulos, de los cuales $ 25 billones están en manos privadas. En este marco, cada licitación será una prueba de fuego. Las tasas actuales implican un costo financiero creciente y el margen para seguir sosteniéndolas sin consecuencias colaterales es limitado.
El informe de 1816 advierte: “Para la mayoría de las carteras, sólo tiene sentido ignorar la oportunidad de colocar a tan corto plazo y con tasa real tan alta si se espera un cambio inminente en la política monetaria o las condiciones de liquidez”. Pero este cambio no se vislumbra.
El Tesoro viene comprando dólares dentro de las bandas, lo que ayuda a sostener el tipo de cambio. Entre junio y julio habría adquirido u$s 968 millones, a un tipo de cambio promedio estimado de $ 1.251, lo que impone de facto un piso inferior al esquema de bandas.