ver más
LOS PERFILES DEL PODER

Los banqueros de Javier Milei y Toto Caputo

Santander, BBVA Francés y JP Morgan encabezaron los tres préstamos que ayudaron al Tesoro a cubrir deuda con la soga al cuello. Negociadores e intereses.

Con un mercado en tensión, Toto Caputo logró que el Tesoro cumpliera un vencimiento de deuda por u$s 4200 millones mediante una ingeniería financiera apoyada en el Banco Central. Bajo la gestión de Javier Milei, Santiago Bausili volvió a cerrar un préstamo REPO con bancos internacionales que se repiten y concentran poder en la estrategia oficial.

Los bancos Santander, BBVA y JP Morgan participaron de los tres REPO con el Banco Central, por un total de u$s 6000 millones, que Caputo y Bausili negociaron para cubrir distintas urgencias. Otros, como el Citi, el Deutsche y el Bank of China, rotaron. El BCRA deberá afrontar los tres créditos entre enero y abril de 2027.

Un REPO, o Repurchasement Agreement, es una operación financiera por la cual el Banco Central, en este caso, entrega bonos a los bancos, a cambio del efectivo, y con la obligación de recomprarlos al vencimiento del préstamo. Si no puede hacerlo, los bancos se quedan con los títulos de deuda, que sirven como garantía. Los bonos se suelen tomar al precio de mercado, inferior al valor nominal, por lo que por unos u$s 3000 millones, el BCRA debió haber entregado más de u$s 5000 millones en títulos.

Desde el BCRA, Bausili se puso al frente de la negociación. Lo acompañaron dos de sus lugartenientes con mayor experiencia en la banca internacional: el vicepresidente segundo, Baltasar Romero Krause, con más de 20 años de trayectoria en el Credit Suisse, y el vicesuperintendente de Entidades Financieras y Cambiarias y presidente de la Comisión de Normas y Operaciones de la entidad, Nicolás Ferro, con un cuarto de siglo recorriendo oficinas del JP Morgan.

La deuda y los pedales

El primer REPO se cerró entre diciembre de 2024 y enero de 2025, por u$s 1000 millones. El Banco Central anunció que la operación se cerró con “cinco bancos internacionales”, sin informar cuáles. Esto sería habitual en las operaciones siguientes. Los acreedores nunca fueron oficializados. El préstamo, con vencimiento en abril de 2027, fue a una tasa SOFR (una referencia para préstamos entre bancos que actualmente ronda 3,7%) más 4,75%. En aquel momento, significó un interés del 8,8% anual.

Toto Caputo Santiago Bausili.jpg

Toto Caputo y Santiago Bausili

Según reportes periodísticos, esos cinco bancos fueron el BBVA, el Santander, el JP Morgan, el Citi y el chino ICBC, al que tiempo después, el Gobierno acusó de haber hecho subir el dólar.

El Banco Central usó esa deuda por u$s 1000 millones para contener el tipo de cambio hasta el acuerdo con el FMI de abril, que significó la apertura del cepo y al implementación de la flotación entre bandas, en reemplazo del crawling peg de 1% mensual que se estaba haciendo insostenible.

En junio, la autoridad monetaria anunció la ampliación de ese REPO con vencimiento en abril de 2027 por otros u$s 2000 millones, a una tasa algo menor, del 8,25%. En esta operación participaron “siete bancos internacionales”. A los cinco anteriores, se sumaron el británico Standard Chartered y el Bank of China, según un reporte de Bloomberg. El dinero fue parte del combo con el que Caputo pagó el vencimiento de deuda en dólares del 9 de julio, por unos u$s 4225 millones. El Tesoro le compró al BCRA unos u$s 1500 millones, en ese entonces.

El último REPO

La operación fue similar a la que efectuó la semana pasada el Tesoro para saldar el vencimiento por otros u$s 4218 millones, de los cuales compró unos u$s 2000 millones al BCRA. En esta ocasión, el Banco Central tomó un REPO por u$s 3000 millones, con “seis bancos internacionales”, que habrían sido el Santander, el BBVA, el JP Morgan, el Bank of China, el Deutsche y Goldman Sachs. La tasa fue del 7,4%, aunque el plazo también fue algo menor, de apenas un año.

Los REPO suelen ser préstamos de corto plazo, para cubrir necesidades de efectivo. Son montos más chicos de los que podría obtener Caputo si saliera al mercado internacional con una colocación de bonos, para lo que necesita que el riesgo país se acerque a los 400 puntos básicos. Actualmente ronda entre 560 y 600 puntos. Con el mercado cerrado, estas operaciones le permiten ir tapando agujeros.

Distintos economistas creen que le queda poca vida a esta estrategia y que el vencimiento de julio de 2026, por otros u$s 4200 millones, debería cubrirse con una nueva emisión de deuda en el mercado internacional.

La banca de Javier Milei y Toto Caputo

Mientras tanto, los bancos amigos acompañan, cada uno por sus propios intereses.

Fuentes del sector financiero coincidieron en que la participación del BBVA y el Santander obedece a sus negocios en el país. Son bancos de primera línea, “muy invertidos” en el país, que necesitan cierta viabilidad macroeconómica para que sus operaciones fluyan.

Hay, también, cierta simpatía con las autoridades argentinas. Ana Botín, presidenta ejecutiva del Santander, se fotografió con Caputo en la última asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, en Washington. El ministro la llamó “amiga de Argentina” y ella devolvió el elogio en spanglish. “Las políticas fiscales y monetarias sólidas y la desregulación han dado como resultado un crecimiento de más del 4% y una inflación que ha bajado de un nivel alto de dos dígitos a cerca del 2% mensual, un logro notable”, escribió, dos semanas antes de las elecciones legislativas nacionales.

botin caputo tw

Antes, en abril, Botín vaticinó que Argentina iba a liderar el crecimiento en la región. "Argentina está en una posición de ser uno de los motores de Latinoamérica. Esto es algo difícil de creer que podríamos decir, pero es así", dijo desde Nueva York.

Botín, cuarta generación de su familia al frente del banco, lideró el desembarco del Santander en América Latina, a fines de los 80. Su suerte, al igual que la del BBVA, depende, en gran medida, del futuro del negocio en Argentina.

Por ahora, le va bien. El Santander informó una ganancia acumulada en nueve meses de 2025 de 10.337 millones de euros o unos u$s 12.100 millones, a nivel global. En Argentina, reportó un beneficio acumulado de casi $520.000 millones, con una caída del 46% interanual, en línea con el sacudón que sufrieron los bancos por la suba de tasas y que marcó un año agridulce.

En un reciente reporte económico, economistas del Santander manifestaron que esperan que la política monetaria restrictiva vaya dando lugar a un crecimiento más sostenible, apalancado en el crédito al sector privado.

El BBVA se manifestó en una tónica similar. En un reciente informe de su equipo de research, celebró el avance de las reformas estructurales luego de las elecciones y manifestó que el programa de compras de reservas que anunció el BCRA “va en la dirección correcta”. Por ahora, toca prestarle plata para que Bausili lo lleve adelante.

El glorioso JP

El apoyo del JP Morgan con financiamiento es más político y está vinculado a las relaciones del equipo de Caputo y Bausili con la entidad que maneja Jamie Dimon. Todavía resuena la gala en el Teatro Colón con la que Dimon agasajó a invitados internacionales y a la plana mayor del Círculo Rojo local, con Marcos Galperin y Eduardo Elsztain al frente de la lista de invitados. Hubo, claro, reunión y foto con Milei, Caputo y Bausili.

Quien ofició de anfitrión fue Facundo Gómez Minujín, el líder de JP Morgan para el Cono Sur que también preside la influyente Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (Amcham) y que no oculta su optimismo con el rumbo del Gobierno.

Gómez Minujin Caputo AMCHAM

Facundo Gómez Minujín, de JP Morgan, y Toto Caputo.

Los dos socios en Anker tuvieron paso por JP Morgan y por el Deutsche Bank en sus tiempos de traders. Pablo Quirno, el ahora canciller, y su reemplazante en la secretaría de Finanzas, Alejandro Lew, también formaron parte de la nómina del banco de inversión más importante del planeta, con activos totales por más de u$s 4,5 billones. Lo mismo que Ferro, uno de los laderos del titular del Banco Central en la gestión de los REPO.

El apoyo de Dimon y su JP Morgan, por ahora, es con poco capital. Tres fracciones de tres REPO tienen sabor a poco para una de las entidades que sonó a la cabeza del fallido pool de bancos estadounidenses que iban a financiar con u$s 20.000 millones al gobierno de Milei con el padrinazgo de Scott Bessent.

Jamie Dimon

Jamie Dimon, el mandamás del JP Morgan.

Santander, BBVA y JP Morgan aparecen más bien, como financistas de una transición. La carga de vencimientos hacia 2027 se acumula y el Gobierno debe encontrar financiamiento en el mercado internacional para lograr cubrir los compromisos con bancos y con el propio FMI, que, por ahora, mira para otro lado cuando le preguntan sobre la meta de acumulación de reservas.

Pero estuvieron ahí cada vez que Caputo y Bausili necesitaron una canilla de dólares. No habrá lluvia de inversiones, pero un vaso de agua a alta tasa de interés no se le niega a ningún amigo.

También te puede interesar
Temas

Las Más Leídas

Más Sobre Economía