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SORDOS RUIDOS EN WALL STREET

Javier Milei y los mercados velan las armas

Los bonos argentinos volvieron a caer y el riesgo país roza los 500 puntos. La batalla contra el dólar, fetiche presidencial y ¿verdugo de la reelección?

La Argentina se detuvo este lunes por el feriado de San Martín, pero en Wall Street se jugó otro partido que ratificó que, para los mercados financieros, la campaña electoral no sólo comenzó, sino que, a diferencia de lo que se presumía hasta hace poco tiempo, ya no entrega garantías de reelección de Javier Milei.

La cotización de los bonos de la deuda volvió a caer y su contracara, el riesgo país, a empinarse, rozando otra vez los 500 puntos básicos.

Fuente. Ámbito Financiero.

Con esto, la esperanza de un empujón final a la baja que llevara el indicador por debajo de los 400 –o de los 350– y reabriera el crédito voluntario para el Tesoro parece esfumarse apenas después de que ese objetivo pareciera al alcance de la mano de Toto Caputo. Con eso se escapa una vía crucial de ingreso de divisas duras, necesaria para aliviar la carga de vencimientos de deuda del año próximo que ascienden a 27.000 millones de dólares, 6000 millones de ellos con el ansioso Fondo Monetario Internacional (FMI).

Esta nota no analiza asuntos alejados del interés inmediato de los argentinos de a pie. Al contrario, busca ponderar de qué calibre serán las tensiones financieras del 2027 electoral y en qué medida podrían complicar ulteriormente las chances de la extrema derecha.

Esa batalla, desvelo de los segmentos del Círculo Rojo que apuestan mayoritariamente por la continuidad y que se sobresaltan con las encuestas recientes, se concentrará en el termómetro más sensible y chillón de la economía nacional: el dólar.

Munición para la batalla

El mercado cambiario es el campo de combate en el que comienzan todas las grandes crisis nacionales y muchos de los cambios de ciclo político.

Para evitar que la mezcla de esos elevados vencimientos, atesoramiento y compra de dólares en concepto de cobertura ante el riesgo político, anticipo de importaciones y ralentización de liquidación de exportaciones por el mismo concepto, y una demanda turística que debería mantenerse muy elevada debido a la porfía oficial por hacer todo lo posible y más para mantener barato el billete verde, Santiago Bausili –una mera terminal técnica de Caputo en ese BCRA sin la más mínima autonomía– acopia municiones para la batalla anunciada.

Son varias las medidas destinadas a abastecer ese arsenal financiero.

1) El mantenimiento del cepo para las empresas, un modo de restarle presión compradora al mercado.

2) Producto de la crisis que precedió a las legislativas del año pasado, que requirió intervención directa del Tesoro de Estados Unidos y del Fondo, el abandono del capricho oficial de no comprar divisas. En lo que va del año, la autoridad monetaria se hizo con casi 14.000 millones de dólares, aunque el cierre del mercado voluntario, la necesidad de hacer frente a vencimientos sin posibilidad de rollover, una aceleración de la demanda para atesoramiento y otros factores acotaron el incremento de las reservas, importante, pero limitado a menos de 4000 millones.

3) El viceministro de Economía, José Luis Daza, acaba de anunciar que el Central buscará adquirir 10.000 millones de dólares más antes de las elecciones para incrementar el poder de fuego contra eventuales corridas.

4) A pesar del alineamiento con Donald Trump, el BCRA renovó días atrás y por un período de cinco años el swap cambiario con China por yuanes equivalentes a 19.000 millones de dólares.

5) El último jueves, el Gobierno flexibilizó el marco prudencial surgido del trauma de 2001 y modificó el artículo 23 del decreto 905/02 para autorizar a los bancos a prestar hasta el 15% de los depósitos en dólares de sus clientes a empresas que no tengan ingresos en divisas duras. Esto, que genera un debate entre economistas que no sólo es intenso sino también ideológicamente transversal, reintroduce el descalce de monedas en el sistema crediticio y supone un riesgo hasta ahora inexistente para la estabilidad de las entidades. Claro, prestarle dólares a una empresa que sólo genera pesos puede suponer un problema grave de incobrabilidad en caso de un salto cambiario.

Esta última decisión fue presentada como una medida reactivadora del crédito, la inversión y la actividad, permitiendo a los bancos movilizar un stock de dólares que mantiene paralizado. Sin embargo, la medida impone que los receptores de esos préstamos deban cambiar esos dólares por pesos en el Mercado Libre de Cambios, con lo que le añadirán una oferta artificial, destinada a deprimir la cotización.

6) Según resaltó Fernando Morra, viceministro de Economía en tiempos de Martín Guzmán, en ElDiarioAr, el proyecto oficial de reforma de la Carta Orgánica de la autoridad monetaria vino con una sorpresa. "Prohíbe la asistencia monetaria al Tesoro, impide utilizar las reservas para pagar deuda pública y concentra el mandato del Banco Central en preservar el valor de la moneda, (pero) también habilita al Banco Central a tomar préstamos de bancos internacionales, celebrar contratos financieros externos y ofrecer activos de reserva como garantía".

Cancelado por ahora el Tesoro, endeudamiento por otras vías. Caputo clásico.

Bastante, ¿no?

Aunque no lo veamos, el dólar siempre está

Para el mercado –las personas y fondos que lo constituyen– la campaña y su incertidumbre intrínseca ya están lanzadas. La caída del nivel de actividad, el empleo y los salarios contribuye a ese combo de difícil reversión.

Según escribió Javier Blanco en La Nación, "la demanda de cobertura cambiaria, un evento que se aguardaba para los meses de la próxima previa electoral, considerando la larga historia que en la materia hay en el país, se disparó con fuerza mucho antes de lo que los analistas más escépticos esperaban".

"Las estimaciones de mercado indican que el stock total de cobertura ya colocado superó recientemente los 12.100 millones de dólares y se multiplicó 3,77 veces, de manera ininterrumpida, desde fines de mayo, cuando rondaba los 3200 millones", añadió.

Con la creciente provisión de dólares de ese complejo productivo nuevo que es Vaca Muerta –al que se suma el del sector minero–, y con todo el esfuerzo que hace el Gobierno para que el dólar se mantenga barato, el atraso de la divisa se consolida.

¿Qué atraso?, pregunta Toto Caputo con los datos del superávit comercial en la mano. En otro contexto tendría razón, pero en este hace trampa: las exportaciones de petróleo ocurren en un mundo global, que tiene poco o nada que ver con la estructura de precios de la Argentina. Con dólar caro o barato, esos hidrocarburos fluirán igual, dependientes solamente de los precios internacionales.

Sean cuales sean las causas que se privilegien en el análisis, el dólar se atrasa con respecto al resto de los precios, algo que tiene implicancias productivas fuertes –la industria local sufre en mayor medida la apertura comercial– y financieras. Sobre esto último, crece la percepción de que el billete verde está barato.

El dólar mayorista, que rige el comercio exterior y las grandes operaciones, subió 2,1% en lo que va del año, "aumento" meramente nominal.

Fuente: Rava Bursátil.

En términos reales, el panorama es radicalmente diferente. Si la inflación que calcula el INDEC –de por sí subestimada– acumuló en lo que va del año –con la mitad de agosto incluida– al rededor de un 20%, la divisa estadounidense se quedó muy atrás en relación con todos los demás precios de la economía.

De hecho, la cruenta devaluación del debut de Milei ya perdió todo su efecto de ganancia de competitividad. Ese hecho divide aguas: para algunos economistas, la corrección es inevitable y llegaría en el momento más inoportuno para el Gobierno.

Para otros, sin embargo, no hay que esperar mayores zozobras por ese lado.

Según las proyecciones de los diez pronosticadores top de la City sobre tipo de cambio, citados en la última edición del Relevamiento de expectativas de mercado –la encuesta mensual del BCRA–, el dólar esperado para diciembre es de 1605 pesos, lo que implica una evolución nominal del orden de la mitad de la inflación esperada. Más atraso.

El maleficio de Mauricio Macri y Alberto Fernández

Este tema es crucial en relación con los escenarios electorales. ¿Hay que esperar una de esas crisis cambiarias que desangraron, por no ir más atrás, los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández? ¿Dice algo sobre la cadencia en la que se agotan los ciclos políticos en la Argentina actual el hecho de que los dos antecesores de Milei no hayan podido ser reelectos?

Reaparecido ayer en el acto en homenaje a San Martín tras varios días de ausencia, Javier Milei espera eludir la suerte electoral esquiva de Mauricio Macri y Alberto Fernández.

Pese al atraso mencionado, al anticipo intenso de las coberturas y al retorno del "cuco" del peronismo, lo que aportará Vaca Muerta, lo hecho en materia de acumulación de reservas, el resto de las salvaguardas mencionadas –con independencia de si son virtuosas o viciosas para el país– y la carta por ahora a mano del salvavidas de plomo que representa Trump sugieren que la historia de correspondencias entre elecciones y zozobras con el dólar esta vez podría no repetirse, al menos no del violento modo conocido. ¿Milei está a salvo, entonces?

No necesariamente, porque su programa no funciona ni siquiera en sus propios términos. Y, por las dudas, conviene rezar para que el frente internacional no se vuelva a complicar por los arrebatos imperiales de Trump.

Un referente del Círculo Rojo y uno de los –relativamente– outsiders que explora la pelea presidencial, Carlos Melconian, dijo en radio Splendid que "no nos pegamos un tiro porque está Vaca Muerta", y anticipó que el Gobierno deberá optar, en el año electoral, entre algunos de los objetivos que facilitarían la reelección del Presidente: desinflación, recomposición de reservas y reactivación. Todo eso junto, imposible.

"Tenemos que distinguir entre evitar una crisis financiera y rehabilitar la Argentina (…). Los dólares de Vaca Muerta aparecen en Punta Cana o terminan pagando algo vía Mercado Libre o en el colchón", lo que hace que el plan económico haya entrado en "un callejón muy complicado", agregó.

Es posible que el tipo de cambio no se dispare en la previa electoral, pero la presión compradora ya se percibe.

¿Cuán inocua sería para el candidato Milei la reiteración de titulares que rezaran Para contener al dólar, el Banco Central debió vender…?

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