DEME quiere quedarse con la licitación de la hidrovía
En medio de la licitación de la hidrovía, eje de la privatización impulsada por Javier Milei, la empresa belga Jan de Nul salió a desmentir acusaciones de su competidora DEME sobre presuntos vínculos con capitales chinos. El comunicado buscó contener el impacto de una controversia que escaló tras su difusión en La Nación.
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El cruce se activó luego de que La Nación publicara que representantes del consorcio liderado por la belgaDredging, Environmental & Marine Engineering (DEME) advirtieron que su rival “esconde la participación de capitales y socios chinos”.
La denuncia periodística incluyó advertencias sobre riesgos geopolíticos y derivó en gestiones ante la embajada de Estados Unidos.
Impacto geopolítico de la licitación de la hidrovía
Según esa versión, el señalamiento apuntó a la relación entre Servimagnus S.A. y firmas vinculadas al gigante asiático. Incluso, voceros del consorcio competidor plantearon que la disputa excede lo comercial y se inscribe en la tensión global entre Estados Unidos y China por el control de infraestructuras estratégicas.
En ese marco, la hidrovía aparece como un activo sensible. Por ese corredor circula cerca del 80% de las exportaciones argentinas, lo que la convierte en un punto de interés para la política exterior y comercial de las principales potencias.
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Hidrovía y Dock Sud: dos licitaciones ponen en jaque el reinado de Jan de Nul
Frente a ese escenario, el Gobierno relativizó el conflicto. Fuentes oficiales señalaron que la adjudicación se definirá por criterios técnicos y económicos, y descartaron que las acusaciones incidan en el proceso.
La respuesta de Jan de Nul y Servimagnus
A través de un comunicado, Jan de Nul y Servimagnus rechazaron de plano las acusaciones y las calificaron como una “falacia mal intencionada”. Afirmaron que ninguna de las compañías mantiene vínculos comerciales ni contractuales con empresas controladas por estados soberanos.
Las firmas destacaron su trayectoria. La empresa belga remarcó su presencia global en más de 150 países y su operación sostenida en Argentina desde hace tres décadas. Por su parte, la compañía local subrayó que cuenta con capitales privados nacionales y experiencia en más de 50 proyectos.
También admitieron que en el pasado existieron asociaciones con otras compañías, incluidas firmas chinas, pero aclararon que esos acuerdos fueron puntuales y ya no están vigentes.
La licitación que define el negocio del dragado
El conflicto se da en la recta decisiva de la licitación de la vía navegable troncal (VNT), el principal contrato de infraestructura del país. El esquema impulsado por la administración de Milei prevé una concesión a 25 años, con cobro de peaje y sin aval estatal.
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La privatización de la hidrovía de Javier Milei
En ese proceso, Jan de Nul, que opera la hidrovía desde la década del 90, busca retener el control frente a su histórica rival DEME, que intenta expandirse en la región. La disputa reedita una competencia que ya había tensado licitaciones anteriores.
El pliego incluyó restricciones a empresas con participación estatal, lo que en los hechos limitó la presencia directa de compañías chinas. Ese punto fue leído como un guiño a Estados Unidos en el marco del alineamiento internacional del Gobierno.
Un conflicto que escala en la recta final
Con ambas compañías aún en carrera, la definición quedó abierta. La evaluación combina aspectos técnicos y económicos, lo que deja margen para distintos escenarios.
Mientras tanto, el cruce de acusaciones sumó presión a un proceso clave para el comercio exterior argentino. En un contexto de alta sensibilidad política, la disputa entre gigantes del dragado sumó un nuevo capítulo que expuso intereses cruzados y tensiones globales.