Con el petróleo a u$s 100 y "buffer" vencido, YPF contiene aumentos para no recalentar la inflación
La nueva escalada del Brent frustró la esperada baja de las naftas. La petrolera busca recuperar márgenes sin afectar el consumo ni sumar presión al IPC.
YPF contiene los precios en medio de una nueva escalada del conflicto en Medio Oriente para empujar la desinflación
La escalada bélica en Irán empujó el precio internacional del petróleo hacia la barrera de los 100 dólares por barril y obligó a YPF a recalcular su estrategia de precios. Aunque el "buffer" que absorbió parte del shock terminó hace un mes, la petrolera frena aumentos para evitar un rebrote de la inflación y más impacto sobre un consumo estancado.
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La tensión aparece en un momento clave para el programa económico de Javier Milei y Toto Caputo. Después de que la inflación descendiera desde el 3,4% de marzo hasta el 1,9% de junio, el Gobierno busca evitar nuevos aumentos de precios regulados que puedan alterar la tendencia de desaceleración. Los combustibles tienen un efecto directo sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) e indirecto sobre el transporte, la logística y buena parte de la estructura de costos de la economía.
El Brent volvió a cambiar el escenario
La expectativa de una baja en los combustibles comenzó a tomar fuerza cuando el precio
internacional del crudo retrocedió tras el primer alivio del conflicto en Medio Oriente. La pregunta era, hasta hace dos semanas, cuánto tardarían YPF y el resto de las empresas en recuperar los costos que absorbieron con el buffer.
Sin embargo, la nueva ola de ataques contra buques petroleros en el Mar Rojo, las amenazas sobre el estrecho de Ormuz y la escalada entre Estados Unidos e Irán volvieron a disparar las cotizaciones.
El Brent llegó a operar cerca de los u$s 100 y distintos bancos de inversión, entre ellos Bernstein y Goldman Sachs, ya contemplan escenarios de precios de tres dígitos persistentes si continúa la tensión geopolítica.
Vamos viendo
Ese cambio dejó en suspenso el proceso de normalización de los precios locales. "El buffer duró cuarenta y cinco días y permitió que el consumidor no tuviera que pagar el precio del barril, que estaba extremadamente alto por el conflicto internacional. Ahora se está viendo cómo se puede compensar esa diferencia entre el precio real del barril y lo que no se trasladó al surtidor", explicaron desde YPF a Letra P.
La empresa agregó que "quizás eso que esperábamos, que era que baje el combustible en algún corto plazo, se extiende un poco más porque el barril volvió a subir y la compensación se hace mucho más larga".
Una brecha que sigue abierta
Durante los 45 días que duró el buffer, YPF absorbió parte del aumento del petróleo para evitar un traslado completo al surtidor. Lo mismo hicieron las otras empresas con venta al público. La idea era recuperar ese margen cuando el Brent retrocediera.
Pero la nueva escalada dejó nuevamente desalineados los precios locales respecto del mercado internacional. "Con el crudo a u$s 100 no solo no van a bajar los combustibles, sino que el buffer sigue acumulando porque los precios en el downstream equivalen a un crudo de algo más de u$s 80", dijo el economista especializado en energía Nicolás Gadano a este medio. "El buffer funciona cuando la suba es transitoria; si no, tarde o temprano tiene que ir a precios", agregó .
Un informe de la consultora 1816 llega a una conclusión similar. Calculó que, con el Brent cerca de los u$s 98, la nafta en la Argentina se comercializa como si el barril valiera alrededor de u$s 84 y, además, todavía resta recuperar el costo que las petroleras absorbieron durante la primera etapa del conflicto bélico.
La consultora advirtió que la suba del crudo mejora las perspectivas de la balanza de pagos, aunque "podría ralentizar el proceso de desinflación".
El CEO de YPF, Horacio Marín, fijó un límite a la herramienta al advertir que la compañía puede usarla para "ayudar y estabilizar, pero no para regalar" ni operar a pérdida permanente, por lo que la definió como un instrumento transitorio de alisamiento de precios y no como un subsidio congelado. La petrolera aún no alcanzó, según esa misma línea, el "valor de equilibrio operativo", por lo que el ajuste seguirá revisándose mes a mes en función del crudo internacional y de la capacidad de pago del mercado interno.
Inflación, consumo y márgenes
El dilema para YPF excede el precio internacional. Un ajuste inmediato permitiría recomponer rentabilidad, pero también podría profundizar la desaceleración del consumo de combustibles.
Marín ya había reconocido que el objetivo del buffer fue amortiguar un shock extraordinario sin destruir la demanda. Desde la empresa insisten en que la política comercial no responde a objetivos inflacionarios sino a criterios de negocio, aunque admiten que ahora deben encontrar la forma de recuperar la diferencia que quedó pendiente.
Horacio Marín, ceo de YPF, con gobernadores patagónicos en Vaca Muerta
En las estaciones de servicio también observan ese equilibrio. El consumo permanece estancado y los operadores advierten que cada vez más clientes cargan un monto fijo en pesos, en lugar de pedir una cantidad determinada de litros, según el sitio web Surtidores, reflejando el deterioro del poder adquisitivo.
Más dólares para la balanza energética
El petróleo caro tiene una contracara positiva para la economía argentina. Gracias al crecimiento de Vaca Muerta, un Brent más elevado mejora los ingresos por exportaciones. "Cada diez dólares adicionales en el precio del crudo significan entre u$s 1300 millones y u$s 1700 millones más de exportaciones", estimó el consultor energético Roberto Brandt, quien agregó que "la Argentina está siendo vista como un proveedor confiable" en un contexto de alta incertidumbre internacional.
En junio, el superávit energético alcanzó los u$s 611 millones y explicó casi el 28% del saldo comercial total del país. Sin embargo, el encarecimiento internacional también duplicó el valor de las importaciones energéticas, moderando el resultado respecto del año pasado.
Un mercado más abierto
En paralelo, el Gobierno profundizó la desregulación del sector. La Secretaría de Energía simplificó el régimen de exportación de petróleo y derivados mediante la Resolución 166/2026. Eliminó la obligación de ofrecer previamente la producción en el mercado interno y la reemplazó por un sistema de declaración jurada.
La medida apunta a acelerar las exportaciones en un momento de precios internacionales elevados. Pero, puertas adentro, la discusión inmediata sigue siendo cómo cerrar la brecha entre el valor internacional del petróleo y los combustibles sin afectar el consumo ni poner en riesgo el sendero de desaceleración de la inflación que el Gobierno convirtió en su principal activo económico.