La sesión estaba convocada a las 15, pero fue solo ilusión: estaba claro que el peronismo iba a negociar hasta último momento, tal como sucedió con otros debates durante todo 2025. Ishii arribó al Senado confiado en que iba a ser elegido para la vicepresidencia. Tanto, que trajo desde José C. Paz a unos 150 militantes de su espacio para hacer sentir su presencia mientras todo se resolvía en las oficinas de la planta baja. A las 17, el senador entró a tomar café a la oficina que hasta diciembre ocupó la jefa del bloque peronista Teresa García.
Un déjà vu: en 2013 Ishii intentó lo mismo de igual manera y, tras no conseguirlo, rompió el peronismo y armó un monobloque. La pelea es por el segundo lugar en la línea sucesoria a Kicillof, detrás de la vicegobernadora, Verónica Magario. De ahí la importancia del cargo, incluido en un paquete que completan la jefatura del bloque peronista y alguna silla en las secretarías del cuerpo.
Senado: danza de nombres
El kicillofista Pedro Borgini suena en algunas versiones para ocupar la vicepresidencia primera, el lugar que Kicillof quiere para Durán. El nombre de la senadora de la Sexta sección electoral genera resistencia en La Cámpora porque responde al Cuervo Larroque, uno de los hombres de la mesa política del gobernador fuertemente enfrentado con Máximo Kirchner. El surgimiento de otros nombres sería un gesto para descomprimir la situación.
Habrá que ver, en caso de que el sindicalista quedara en ese puesto, si la vice segunda es para Ishii o si el exintendente queda como jefe del heterogéneo bloque de UP. Germán Lago es otro nombre del MDF que se arrimó a la mesa de negociación.
Borgini
Pedro Borgini, del MDF. Sigue la pelea por la vicepresidencia del Senado.
También suena Marcelo Feliú como hombre de consenso, una salida por arriba al laberinto en el que el peronismo da vueltas hace más de dos meses. Fuentes consultadas por Letra P no descartaron que haya acuerdo por la jefatura de bloque y el resto de las vicepresidencias y patear la definición de la primera para más adelante, algo que no ocurrió nunca, pero que no se descarta.
La tensión no afloja: Kicillof quiere que se le respete una silla tan importante como es su línea sucesoria y el kirchnerismo que se repita el esquema que funcionaba hasta diciembre, donde ese lugar era ocupado por un hombre del intendentismo kirchnerista como Luis Vivona.