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El FpV pide que el Estado porteño se haga cargo del servicio. A meses de que venza la concesión de Metrovías, el PRO estudia ofertas internacionales. Lousteau se suma a la discusión.
Por 18/05/2017 07:35 PM

A menos de quince días de que el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, le solicitó a la Legislatura local un permiso para abrir la convocatoria a una nueva licitación para la operación del subterráneo, el bloque de diputados porteños del Frente para la Victoria se metió en la agenda de Transporte y pidió estatizar el servicio. La riña, a la que se sumará Martín Lousteau próximamente, sucede a meses de que finalice la etapa de emergencia y finalice la concesión de Metrovías, que administra el transporte desde 1994, cuando el ex presidente Carlos Saúl Menem habilitó el contrato de explotación por el período de dos décadas.

El kirchnerismo tenía en carpeta el texto desde hace semanas, pero la decisión del Gobierno porteño de mover el horario del subte y de enviar al Parlamento un proyecto para abrir una nueva licitación aceleró la presentación. Además, en la bancada que comanda Carlos Alfonso Tomada se anoticiaron que sus pares de SUMA +, bloque que se referencia con Martín Lousteau, trabaja en una iniciativa similar. Esa búsqueda de ganar la agenda de los ediles del ex embajador se cruza con la intención de disputar la agenda de Transporte de la administración PRO.

A su vez, esta situación se da en un contexto particular: Larreta se encuentra en Europa en el marco de una gira oficial para atraer inversiones para la Ciudad, con la gestión en transporte como uno de los focos de atracción. El alcalde ya recorrió Madrid y Berlín y luego visitará Paris. Se trata de tres capitales que se caracterizan por el destacable servicio del Metro, justo cuando el oficialismo, de la mano del Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte, pone el ojo en posibles ofertas de empresas internacionales para que se hagan cargo del servicio del subte, como detalló El Cronista.

La licitación abre la puerta a compañías internacionales y en el gabinete porteño hay distintas visiones sobre el futuro de la explotación del servicio. Según pudo saber Letra P, el alcalde tiene predilección por la Régie Autonome des Transports Parisiens (RATP), el grupo estatal que administra el servicio en la capital francesa. En las próximas horas se reunirá con la alcaldesa de la
Ciudad Luz, Anne Hidalgo, y dialogará sobre “transporte público eléctrico”, según detallaron voceros de la Jefatura de Gobierno. En 2014, el Gobierno porteño, en ese entonces a cargo de Mauricio Macri, contrató a esa operadora francesa para que haga un diagnóstico sobre el servicio del subte porteño y, además, le pidió un informe sobre la posible construcción de la Línea F (que uniría Barracas con Plaza Italia)

El jefe de Gobierno también ve con buenos ojos a Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), que administra el metro en Barcelona y en 2012, en el marco de la transferencia del servicio que orquestaron los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y Macri, realizó una auditoría sobre el estado de todas las líneas del subterráneo. No visitó la ciudad catalana pero sí estuvo en Madrid, donde comenzó su gira y también habló de movilidad y transporte. El Metro de Madrid, también operado por un consorcio estatal, hizo saber su interés por administrar el servicio en la Ciudad de Buenos Aires. En 2015, la Ciudad le compró coches y “material rodante de segunda mano” para la Línea B, como detalló el sitio especializado enelsubte.com.

El ministro de Transporte y Desarrollo Urbano, Franco Moccia, simpatiza con la posibilidad de que una empresa europea se haga cargo del subterráneo, así sea española o francesa. En Sbase, conducida por Eduardo de Montmollin, prefieren que el subte siga en manos de Metrovías, aunque la oposición reclame estatización y la situación pueda desencadenar en una encerrona política para Larreta.

El pedido de licitación que se envió a la Legislatura propone una concesión por 12 años con posibilidad de extenderlo a 15. Los fundamentos residen en que es el tiempo “necesario” para poder operar el sistema y hacer las obras e inversiones que se adeudan. Ante ese marco, las autoridades de Subterráneos de Buenos Aires, la empresa estatal que coordina el servicio de transporte, (Sbase) prefieren que se mantenga el contrato con Metrovías para evitar encarar una transición que pueda ocasionar problemas en el servicio y generar una tensión con la Unión Tranviaria Automotor (UTA) y con Metrodelegados.

La empresa del Grupo Roggio asegura que está en condiciones de continuar con la explotación del servicio y saca pecho: “Somos la única compañía del país que se puede hacer cargo del subte”, advierten.

Rodríguez Larreta no coincide con las autoridades de Sbase por varias razones. El contrato de Metrovías expira en noviembre de este año y, en paralelo, vence la ley de emergencia y la prórroga. En la Jefatura de Gobierno buscan “transparentar” la licitación y el servicio, aunque eso pueda desencadenar una riña con el Grupo Roggio, que el PRO jamás cuestionó desde que se hizo cargo del subterráneo y cuyo mandamás, Aldo Roggio, integró la comitiva empresarial que acompañó a Macri en su visita oficial a China.

Larreta quiere evitar de todos modos la probabilidad de emitir una nueva emergencia. Ese costo político ya lo pagó en 2016, cuando firmó el decreto que autorizó a Sbase a continuar realizando obras y contrataciones sin mediación del Poder Legislativo hasta el 31 de diciembre del corriente. Por eso corre con ventaja la opción de abrir una nueva licitación, con opción de ofertas para jugadores internacionales del mercado de transporte. Para el kirchnerismo y para Lousteau la solución es volver a la estatización del servicio, tal cual era previo a la concesión de Metrovías. Paradójicamente, el modelo de explotación que bendicen en Uspallata 3160 está en manos del Estado. Sin embargo, la Ciudad no baraja esa posibilidad.

“Consideramos que el Transporte y la Movilidad es un derecho. Sólo de esa perspectiva se puede garantizar la accesibilidad en toda la red, mejorar el servicio y ofrecer tarifas justas”, argumenta en el Frente para la Victoria.

El kirchnerismo propone que una vez que culmine la concesión del Grupo Roggio y finalice el período de emergencia, Sbase se haga cargo de la totalidad de la administración y operación del subterráneo. Se modifica la normativa que regula y estructura el sistema del subte (Ley N°4472) y se borran todos los artículos e incisos relacionados con los derechos, obligaciones y responsabilidades del concesionario con el foco puesto en que el Estado sea el único administrador.

Además, se reclama modificar la estructura orgánica y pasar de seis a nueve miembros en el Directorio. Según el FpV, debe estar compuesto por: cinco miembros titulares por el Ejecutivo, dos miembros “representados” por los trabajadores”, 1 miembro en representación de los usuarios y otro designado por la Legislatura, que represente a la oposición y sea votado por mayoría absoluta.

Actualmente, Metrovías se limita a administrar el personal y operar el servicio. Por esa razón, el proyecto kirchnerista, que contó con la asesoría del metrodelegado Roberto “Beto” Pianelli, contempla que Sbase tome a todos los empleados que hoy trabajan en la compañía del Grupo Roggio.

“El transporte urbano en todo el mundo y en las grandes ciudades es estatal. Si quieren hacer una gestión seria, el transporte tiene que estar en manos del Estado”, evaluó Pianelli en diálogo con Letra P.

Para el gremialista, es una “obviedad” que “el transporte da pérdida en todo el mundo”. “Pero esto es un servicio, no una mercancía”, aclara y agrega: “por ende tiene que ser administrado por el Estado porque es un servicio como la educación y la salud”.

El FpV le ganó de mano al sector de Lousteau y avanzó con la iniciativa, mientras el oficialismo confía en la Coalición Cívica y en Confianza Pública para renovar la concesión del subterráneo. Según pudo saber este medio, el bloque SUMA + trabaja en un expediente similar por su cuenta, sin negociación con el kirchnerismo. Sin embargo, ambos espacios se meten de lleno en un tema sensible para la administración porteña: el servicio de transporte y la movilidad.

Días atrás, el ex embajador de Macri en Estados Unidos, ya decidido a competir desde la oposición en la Ciudad, le pidió a su bloque que revise los contratos de Sbase. El pedido fue de rápido cumplimiento: el viernes 12 de mayo la jefa de la bancada que respalda al líder de ECO, María Inés Gorbea, presento un pedido de informes para que la Ciudad entregue una lista de licitaciones realizadas por Sbase en donde se detalle número y tipo de licitación, modalidad de contratación, sumario, monto estimado, plazos, y toda la información pertinente a la información básica para cada una de ellas.

La concesión del subte une a Lousteau con los K y divide al gabinete de Larreta

El FpV pide que el Estado porteño se haga cargo del servicio. A meses de que venza la concesión de Metrovías, el PRO estudia ofertas internacionales. Lousteau se suma a la discusión.

A menos de quince días de que el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, le solicitó a la Legislatura local un permiso para abrir la convocatoria a una nueva licitación para la operación del subterráneo, el bloque de diputados porteños del Frente para la Victoria se metió en la agenda de Transporte y pidió estatizar el servicio. La riña, a la que se sumará Martín Lousteau próximamente, sucede a meses de que finalice la etapa de emergencia y finalice la concesión de Metrovías, que administra el transporte desde 1994, cuando el ex presidente Carlos Saúl Menem habilitó el contrato de explotación por el período de dos décadas.

El kirchnerismo tenía en carpeta el texto desde hace semanas, pero la decisión del Gobierno porteño de mover el horario del subte y de enviar al Parlamento un proyecto para abrir una nueva licitación aceleró la presentación. Además, en la bancada que comanda Carlos Alfonso Tomada se anoticiaron que sus pares de SUMA +, bloque que se referencia con Martín Lousteau, trabaja en una iniciativa similar. Esa búsqueda de ganar la agenda de los ediles del ex embajador se cruza con la intención de disputar la agenda de Transporte de la administración PRO.

A su vez, esta situación se da en un contexto particular: Larreta se encuentra en Europa en el marco de una gira oficial para atraer inversiones para la Ciudad, con la gestión en transporte como uno de los focos de atracción. El alcalde ya recorrió Madrid y Berlín y luego visitará Paris. Se trata de tres capitales que se caracterizan por el destacable servicio del Metro, justo cuando el oficialismo, de la mano del Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte, pone el ojo en posibles ofertas de empresas internacionales para que se hagan cargo del servicio del subte, como detalló El Cronista.

La licitación abre la puerta a compañías internacionales y en el gabinete porteño hay distintas visiones sobre el futuro de la explotación del servicio. Según pudo saber Letra P, el alcalde tiene predilección por la Régie Autonome des Transports Parisiens (RATP), el grupo estatal que administra el servicio en la capital francesa. En las próximas horas se reunirá con la alcaldesa de la
Ciudad Luz, Anne Hidalgo, y dialogará sobre “transporte público eléctrico”, según detallaron voceros de la Jefatura de Gobierno. En 2014, el Gobierno porteño, en ese entonces a cargo de Mauricio Macri, contrató a esa operadora francesa para que haga un diagnóstico sobre el servicio del subte porteño y, además, le pidió un informe sobre la posible construcción de la Línea F (que uniría Barracas con Plaza Italia)

El jefe de Gobierno también ve con buenos ojos a Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), que administra el metro en Barcelona y en 2012, en el marco de la transferencia del servicio que orquestaron los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y Macri, realizó una auditoría sobre el estado de todas las líneas del subterráneo. No visitó la ciudad catalana pero sí estuvo en Madrid, donde comenzó su gira y también habló de movilidad y transporte. El Metro de Madrid, también operado por un consorcio estatal, hizo saber su interés por administrar el servicio en la Ciudad de Buenos Aires. En 2015, la Ciudad le compró coches y “material rodante de segunda mano” para la Línea B, como detalló el sitio especializado enelsubte.com.

El ministro de Transporte y Desarrollo Urbano, Franco Moccia, simpatiza con la posibilidad de que una empresa europea se haga cargo del subterráneo, así sea española o francesa. En Sbase, conducida por Eduardo de Montmollin, prefieren que el subte siga en manos de Metrovías, aunque la oposición reclame estatización y la situación pueda desencadenar en una encerrona política para Larreta.

El pedido de licitación que se envió a la Legislatura propone una concesión por 12 años con posibilidad de extenderlo a 15. Los fundamentos residen en que es el tiempo “necesario” para poder operar el sistema y hacer las obras e inversiones que se adeudan. Ante ese marco, las autoridades de Subterráneos de Buenos Aires, la empresa estatal que coordina el servicio de transporte, (Sbase) prefieren que se mantenga el contrato con Metrovías para evitar encarar una transición que pueda ocasionar problemas en el servicio y generar una tensión con la Unión Tranviaria Automotor (UTA) y con Metrodelegados.

La empresa del Grupo Roggio asegura que está en condiciones de continuar con la explotación del servicio y saca pecho: “Somos la única compañía del país que se puede hacer cargo del subte”, advierten.

Rodríguez Larreta no coincide con las autoridades de Sbase por varias razones. El contrato de Metrovías expira en noviembre de este año y, en paralelo, vence la ley de emergencia y la prórroga. En la Jefatura de Gobierno buscan “transparentar” la licitación y el servicio, aunque eso pueda desencadenar una riña con el Grupo Roggio, que el PRO jamás cuestionó desde que se hizo cargo del subterráneo y cuyo mandamás, Aldo Roggio, integró la comitiva empresarial que acompañó a Macri en su visita oficial a China.

Larreta quiere evitar de todos modos la probabilidad de emitir una nueva emergencia. Ese costo político ya lo pagó en 2016, cuando firmó el decreto que autorizó a Sbase a continuar realizando obras y contrataciones sin mediación del Poder Legislativo hasta el 31 de diciembre del corriente. Por eso corre con ventaja la opción de abrir una nueva licitación, con opción de ofertas para jugadores internacionales del mercado de transporte. Para el kirchnerismo y para Lousteau la solución es volver a la estatización del servicio, tal cual era previo a la concesión de Metrovías. Paradójicamente, el modelo de explotación que bendicen en Uspallata 3160 está en manos del Estado. Sin embargo, la Ciudad no baraja esa posibilidad.

“Consideramos que el Transporte y la Movilidad es un derecho. Sólo de esa perspectiva se puede garantizar la accesibilidad en toda la red, mejorar el servicio y ofrecer tarifas justas”, argumenta en el Frente para la Victoria.

El kirchnerismo propone que una vez que culmine la concesión del Grupo Roggio y finalice el período de emergencia, Sbase se haga cargo de la totalidad de la administración y operación del subterráneo. Se modifica la normativa que regula y estructura el sistema del subte (Ley N°4472) y se borran todos los artículos e incisos relacionados con los derechos, obligaciones y responsabilidades del concesionario con el foco puesto en que el Estado sea el único administrador.

Además, se reclama modificar la estructura orgánica y pasar de seis a nueve miembros en el Directorio. Según el FpV, debe estar compuesto por: cinco miembros titulares por el Ejecutivo, dos miembros “representados” por los trabajadores”, 1 miembro en representación de los usuarios y otro designado por la Legislatura, que represente a la oposición y sea votado por mayoría absoluta.

Actualmente, Metrovías se limita a administrar el personal y operar el servicio. Por esa razón, el proyecto kirchnerista, que contó con la asesoría del metrodelegado Roberto “Beto” Pianelli, contempla que Sbase tome a todos los empleados que hoy trabajan en la compañía del Grupo Roggio.

“El transporte urbano en todo el mundo y en las grandes ciudades es estatal. Si quieren hacer una gestión seria, el transporte tiene que estar en manos del Estado”, evaluó Pianelli en diálogo con Letra P.

Para el gremialista, es una “obviedad” que “el transporte da pérdida en todo el mundo”. “Pero esto es un servicio, no una mercancía”, aclara y agrega: “por ende tiene que ser administrado por el Estado porque es un servicio como la educación y la salud”.

El FpV le ganó de mano al sector de Lousteau y avanzó con la iniciativa, mientras el oficialismo confía en la Coalición Cívica y en Confianza Pública para renovar la concesión del subterráneo. Según pudo saber este medio, el bloque SUMA + trabaja en un expediente similar por su cuenta, sin negociación con el kirchnerismo. Sin embargo, ambos espacios se meten de lleno en un tema sensible para la administración porteña: el servicio de transporte y la movilidad.

Días atrás, el ex embajador de Macri en Estados Unidos, ya decidido a competir desde la oposición en la Ciudad, le pidió a su bloque que revise los contratos de Sbase. El pedido fue de rápido cumplimiento: el viernes 12 de mayo la jefa de la bancada que respalda al líder de ECO, María Inés Gorbea, presento un pedido de informes para que la Ciudad entregue una lista de licitaciones realizadas por Sbase en donde se detalle número y tipo de licitación, modalidad de contratación, sumario, monto estimado, plazos, y toda la información pertinente a la información básica para cada una de ellas.