Dólar Diarco, el reflejo chavista en la Argentina de Javier Milei
La decisión de una cadena de supermercados de aceptar dólares encendió la alarma. ¿El "dictador comunista" Nicolás Maduro hace escuela en el paraíso libertario?
La hiperinflación acumulada entre 2017 y 2020 en Venezuela y el prolongado apagón eléctrico de 2019, que generalizó el uso de efectivo, terminaron por desplazar de hecho al bolívar ya no sólo como depósito de valor, sino también como medio de pago de bienes y servicios e, incluso, como unidad de cuenta en el habla popular.
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Agobiado por la híper y la caída de todas las actividades –incluida la petrolera– en un agujero negro infinito, Nicolás Maduro estimuló ese proceso en 2018, cuando canceló la ilegalidad de las transacciones en dólares, pero nunca dio el paso de darles formalidad, lo que limita las operaciones y transferencias bancarias en esa divisa y una dolarización plena y de derecho de la economía.
Hoy, en Venezuela todo se paga más con dólares que con bolívares, moneda que sigue reinando en el cobro de impuestos y en el pago de salarios en el sector público. Casi todo lo demás es verde, desde las compras en los shoppings, supermercados y verdulerías, a las comidas al paso, pasando por los viajes en colectivo o metro… En esas transacciones, el bolívar tiende a servir como vuelto y cambio chico.
¿Javier Milei, Toto Caputo y la dolarización de Argenzuela?
En medio de zigzagueos desconcertantes, la dolarización sigue mandando en el proyecto de país de Milei y, por falta de reservas para la absorción de toda la base monetaria en pesos, se proyecta ahora como "endógena". Sería una dolarización a la venezolana, pero más plena y estimulada jurídicamente desde el Estado.
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Javier Milei y Toto Caputo.
Como dijo el Presidente a fines de marzo, "vamos a dejar un mínimo de pesos en circulación y el proceso de remonetización de la economía tendrá que darse sacando plata del colchón". En palabras de Toto Caputo, "la gente va a tener que vender sus dólares para pagar impuestos" o, dado que el dinero es fungible, para comer y vestirse. El empobrecimiento general queda debidamente anticipado.
La dolarización endógena es uno de los escenarios posibles de la competencia de monedas que el Gobierno le presenta al Fondo Monetario Internacional (FMI) como render del futuro. Sin embargo, el FMI no quiere saber nada de eso y en sus reportes traduce intencionadamente las propuestas oficiales como un bimonetarismo como los de Uruguay y Perú, donde las monedas locales se han fortalecido en el marco de políticas macro severas y sostenidas en el tiempo. Con el organismo se ha entablado un diálogo de sordos.
¿Alcanzará? Por lo pronto, el Fondo se mantiene en sus trece y una publicación de prestigio en el establishment internacional como The Economist advirtió que los países que han dolarizado sus economías están sufriendo "daños a sus exportaciones" y "falta de competitividad".