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Maximiliano Pullaro y un viaje relámpago para votar en Hughes con un forastero

El precandidato se reencontró con su gente en la escuela Sarmiento de su localidad, sufragó y volvió a Rosario. Carne y uña con el hijo del exgobernador Lifschitz.

Sonriente, distentido, dispuesto a saludar a todos y cada uno. Con la convicción de que está jugando horas decisivas para sus aspiraciones y su carrera política, Maximiliano Pullaro entró a la escuela Domingo Faustino Sarmiento de Hughes, su pueblo natal, donde todavía mantiene el domicilio legal, y fue recibido por gente del lugar.

Se notaba el afecto para con uno que hace trascender el nombre del pueblo. Palmadas, abrazos, sonrisas y deseos de buena suerte. Entró flanqueado por Gustavo Puccini, su amigo desde los tiempos de la facultad y la militancia, que hoy es secretario parlamentario de la Cámara baja provincial y uno de sus laderos.

Pocos se detuvieron en el otro acompañante del precandidato a la gobernación. Ese muchacho no es de Hughes, tampoco es uno de los habituales asistentes ni dirigente radical.

El extraño es Federico Lifschitz, hijo del exgobernador y precandidato a concejal en Rosario, que en la última semana de campaña se hizo carne y uña con Pullaro, en el marco de una estrategia por captar votos de los sectores del socialismo, en especial aquellos distantes de la conducción del partido que encarna Mónica Fein, rival de Pullaro y Carolina Losada en la interna de Unidos para Cambiar Santa Fe.

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El ex ministro de seguridad caminó con Lifschitz en sus recorridas barriales y en sus visitas a canales de televisión. Si en una entrevista radial lo tenía a la par, antes de cortar, se mandaba: “Acá lo tengo a Fede Lifschitz, que los quiere saludar”. Antes de que el entrevistador reaccionara, le pasaba el teléfono para que exprimiera el minuto final.

Este domingo, Lifschitz hijo acompañó a Pullaro en el viaje relámpago para que el radical votase en Hughes y de inmediato volvieron rumbo al Monumento a la Bandera, donde lo esperaban medios nacionales que querían hacer vivo con el precandidato.

De ahí, a almorzar y, luego, al Hotel Ariston, donde el sector montó el búnker para esperar los resultados y, si bien no era su idea, recibir a las figuras nacionales que este domingo se anotaban para venir a Rosario buscando imantarse victoria. El único con recepción asegurada era el amigo del precandidato, el senador porteño Martín Lousteau, líder de Evolución Radical.

Carolina Losada emitiendo su voto
El Monumento a la Bandera en Rosario, donde se realizan los actos conmemorativos del 20 de junio.  

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