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ZONA DESFAVORABLE

Tierra del Fuego, la foto y la película de la pelea 2027

Armisticio forzado entre Gustavo Melella y Walter Vuoto. Martín Pérez conserva autonomía. Matrimonios por conveniencia, roscas y puentes. Las partes y el todo.

El armisticio entre el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, y el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, reconfigura el mapa con el que el panperonismo reconstruye su posicionamiento hacia el 2027. Pero el impacto de la movida es relativo en un tablero de ajedrez que sigue en movimiento.

La tregua entre dos rivales internos que parecían irreconciliables es, literalmente, una foto. Queda el desarrollo de una larga película, donde el intendente de Río Grande, Martín Pérez, asoma como el otro actor central.

Los bultos se tendrán que acomodar en el viaje, rumbo a una elección provincial desdoblada de la nacional, después del triunfo de La Libertad Avanza en las legislativas nacionales del año pasado y bajo el diseño constitucional que exige que el gobernador electo saque más del 50% de los votos, o acudir a una segunda vuelta.

Tierra del Fuego, del odio al amor

Como contó Letra P, el alto el fuego entre el gobernador y el intendente kirchnerista de la capital fue un manotazo para ponerle freno a una confrontación que estaba dañando a los propios protagonistas de la batalla.

Melella transcurre su segundo mandato desde Concertación FORJA. No tiene reelección y su intento de reforma constitucional está paralizado. Sufrió abollones políticos en el último tiempo, pero aspira a incidir en la sucesión y no quiere regalar el poder que le queda. En la oposición empiezan a pensar que, aunque sabe que incluso reformando la carta magna provincial aspirar a otro mandato sería algo realmente complejo, el simple hecho de tener la posibilidad de hacerlo lo ubicaría en otra posición a la hora de negociar la paz para la última parte de su gestión.

Con Vuoto, que ya va por su tercer mandato en Ushuaia, tiraron de la cuerda por el reparto de la coparticipación hasta límites riesgosos. El gobernador llegó a denunciar una movida destituyente detrás de esa “Ley de Goteo”. La normativa, que Vuoto promovió aprovechando que Melella ya no controla la Legislatura, fue descripta por el oficialismo como un modo de “fundir al Estado”. Sucede que, en medio de la crisis, su virtual incumplimiento podía dejar al gobernador a tiro de juicio político. Fue un choque feroz y se suponía irreconciliable. Al menos hasta ahora.

Las partes y el todo del peronismo fueguino

Esa puja de Melella y Vuoto, previa a la tregua de estas horas, rompió el matrimonio por conveniencia que había ido a las urnas en octubre del año pasado, cuando la alianza entre los dos popes le permitió a Fuerza Patria sacar el 30% de los votos. Ahora, como entonces, el que la mira a la distancia es Pérez, que en esa legislativa marcó la cancha con el 20% del sello Defendamos Tierra del Fuego.

Hoy observa a lo lejos, no se mete en la foto, saca cuentas y gestiona la ciudad más poblada de la provincia sin enfocar sus energías en la disputa interna. Pero esa también es una foto, porque la película obligará a las referencias del panperonismo a encarar algún tipo de negociación, ya sea en la previa de las elecciones o, llegado el caso, pensando en una segunda vuelta.

El propio acuerdo entre Melella y Vuoto deja a Pérez bien parado, con un caudal electoral que ya se midió y con autonomía respecto de los otros actores. También reina la sensación de que todas las partes son necesarias para un todo en que el peronismo pueda ser competitivo el año que viene. La amenaza es la misma que en el resto del país, el crecimiento de La Libertad Avanza.

Diálogo con tironeos

“No me sorprendió ni nada por el estilo”, dijo Pérez al día siguiente de la foto entre Melella y Vuoto. En las filas del intendente de Río Grande no creen que haya un nuevo escenario a partir de la marcha atrás de Vuoto. Pérez tiende sus puentes preferidos con otras intendencias y con sectores productivos, aunque cuida su sello partidario Provincia Grande.

Se sabe una alternativa competitiva para cuando el tiempo de las fotos haya quedado atrás y se encamine el rodaje que permita ver la película completa. Intenta un equilibrio, pero no deja de exigir el pago de $17.500 millones que le adeuda el gobierno provincial. La sospecha es que la gestión de Melella los utiliza para sus gastos corrientes.

Martín Pérez, intendente de Río Grande y cabeza del partido "Provincia Grande".

“A mí me vieron siempre desde el plano institucional, reclamando lo que corresponde. Algunos hace dos semanas estaban en los pasillos de la Legislatura planteando la destitución del gobernador. En ese lugar a nosotros no nos van a encontrar, de ninguna manera”, completó Pérez.

El intendente tiene una mirada crítica de la gestión provincial. Pone en el radar la parálisis de la obra pública y la falta de inversión en seguridad y salud, que termina golpeando sobre los centros municipales. De todos modos, mantiene el diálogo con la Provincia, aunque ese vínculo político no tiene pistas de conducirse hacia un acuerdo electoral.

“Vamos a seguir propiciando el diálogo para resolver la situación alarmante que atraviesa nuestra provincia. Siempre existió. Que no haya una foto o que no se magnifique en redes sociales no implica que no exista”, explicó.

La tregua forzada entre Gustavo Melella y Walter Vuoto

La cumbre Melella-Vuoto, para cerrar el mes de junio con postal fueguina, abre el panorama también para lo que viene. Aunque el nuevo pacto entre dos socios que se desconfían, más que el sello de un amor político, parece la herramienta para una supervivencia forzada. La construcción de futuro, desde ese mojón, no asoma sencilla ni tan convencida.

Walter Vuoto, intendente de la capital fueguina Ushuaia, retomó el diálogo con el gobierno provincial.

La áspera fractura se cosió con una puesta en escena amistosa, con apariencia responsable de gesto para la gobernabilidad. A Melella le descomprime uno de los costados de su urgencia y le congela el debate sobre la Ley de Goteo en un tramo especialmente débil de su gestión. La fragilidad, vale destacarlo, es escencialmente financiera.

El gobernador repone un puente de diálogo con el kirchnerismo, incluso en una etapa de raquitismo político. A cambio, Vuoto zafa relativamente del mote de desestabilizador, reafirma cierta centralidad y se salva del aislamiento. Al intendente también se le licúa el perfil crítico respecto de Melella, que supo trabajar con tanta intensidad. Puede concebirse como un costo lógico, porque la pulseada se da también con su municipio asfixiado.

Otras veredas y otros actores del PJ

El tiempo dirá si esa sociedad entre el gobernador y el intendente de la capital quiere y puede sostenerse como un tándem para construir lo que viene. Y en ese caso, si la mesa del peronismo se nutre de Pérez como una tercera pata. Y cómo se ponen de acuerdo para definir candidaturas.

En ese proceso, el peronismo tiene otros actores que pueden tallar alto. Desde el justicialismo clásico, la senadora Cristina López asoma más cerca de la tribu de Vuoto, o al menos reconoce su rol como presidente del PJ. El intendente de Tohulin, Daniel Harrington, se sumó a las filas de Pérez en la experiencia electoral del año pasado. A su vez, el armado de Pérez tiene el visto bueno del gobernador bonaerense Axel Kicillof, que en abril hizo concreto un gesto de cercanía.

Gobernador bonaerense Axel Kicillof, junto al intendente Martín Pérez.

Pese al cimbronazo económico derivado de las políticas nacionales, La Libertad Avanza se relame con el panorama agrietado del peronismo, aunque la sensación de estar en la puerta de una oportunidad histórica empieza a generar roces al interior del partido violeta.

En la última semana también hubo chisporroteos por el modo de pararse frente a Nación. Mientras Melella buscó otra foto, esta vez con el jefe de Gabinete Diego Santilli, Pérez recuperó el viejo reclamo en defensa del régimen industrial fueguino, otra víctima de la motosierra presidencial.

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