FERNET CON ROSCA

Sin peso en la rosca grande de la UCR, De Loredo y Ferrer empiezan la guerra por el control de los intendentes

La pata radical de Córdoba sigue de lejos la sucesión de Lousteau. Con Juez y Bornoroni unidos, la dupla pone el foco en los municipios. Llaryora, también.

La UCR de Córdoba exportará su grieta en la sucesión de Martín Lousteau al frente del Comité Nacional boinablanca. Con voz y voto en la Convención del próximo viernes 12, Soledad Carrizo, Elisa Caffaratti, Javier Bee Sellares y Ramón Mestre expresan las ideas contrapuestas de una fuerza sin norte.

En la provincia, Marcos Ferrer y Rodrigo de Loredo siguen esa rosca de lejos, mientras desnudan su obsesión por el control de 170 intendentes, llave de la negociación en 2027.

Un rápido repaso de las posiciones que se verán con nitidez el 12 de diciembre en el comité de la calle Alsina en Buenos Aires demuestra el surco profundo que cavó Javier Milei. Carrizo quiere al gobernador de Mendoza al frente. Alfredo Cornejo ya se probó la peluca (pero puede sacársela, advierten quienes lo conocen). La diputada que le responde, socia local de Rodrigo de Loredo hasta hace poco, eligió acomodarse, junto a Luis Picat, bajo el ala protectora del libertario Gabriel Bornoroni. Ese sector, que comparten con el mandatario chaqueño radical Leandro Zdero, habla de frente amplio.

La deloredista Caffaratti espera instrucción de quien será en breve el exjefe del bloque radical en Diputados, aunque hay voces que la ubican cerca de Cornejo a tono con su terminal política. De Loredo dice a los suyos que no se quiere meter en esa faena y la concejala sólo piensa en no dar un paso en falso que la empuje fuera de la conducción de la bancada opositora en el Concejo Deliberante cordobés. El edil valdesista Juan Balastegui espera ansioso ese voto, con serrucho en mano.

El eje anti Javier Milei en la UCR

Mestre estuvo en Buenos Aires haciendo el poroteo para bloquear a Cornejo. El exintendente de Córdoba pide una línea opositora clara a Milei, como Gerardo Morales o Emiliano Yacobitti, terminal de Ferrer, el jefe del sello boinablanca en Córdoba. Esa pata estaría teniendo los números para que el ala filobertaria no triunfe, pero se enfrenta a la versión de que el correntino Gustavo Valdés se bajaría de la pelea. El partido y el bloque generaban sospechas sobre los beneficios que podría extraer el gobernador con esa suma del poder. El valdesista Bee Sellares está listo para levantar la mano si su jefe se vuelve a subir.

“El próximo presidente de la UCR lo va a poner el Coti Nosiglia”, se mofan de sus propias dinámicas en las tertulias radicales cordobesas.

Ferrer también sigue la rosca de lejos y sugiere llegar a un acuerdo común, pero hay quienes afirman que le pone algunas fichas a Valdés. “Va a salir de los gobernadores”, arriesgó en una mesa amigos sin miedo al éxito.

pullaro valdes schiaretti
Gustavo Valdés, Maximiliano Pullaro y Juan Schiaretti en campaña

Gustavo Valdés, Maximiliano Pullaro y Juan Schiaretti en campaña

El distrito no mueve la aguja y sólo colabora al ruido de la elección. Esa baja expectativa que muestran las máximas referencias locales en la conducción del radicalismo encuentra un alto contraste en la elección de los radicales que gobiernan en la provincia. Serán el botín que se disputará el radicalismo, el Partido Cordobés de Martín Llaryora y los libertarios Bornoroni y Luis Juez.

“Los radicales ya hablan de canuto con el Gabi”, soplan fuentes lenguaraces en alusión al diputado estacionero. El gran trofeo brilla en los municipios.

La elección que sí importa en Córdoba

El Foro de Intendentes de la UCR de Córdoba renovará también autoridades en diciembre, con el objetivo de evitar que siga lloviendo sobre mojado. Ferrer trabaja por la continuidad del dueto Rubén Dagum-Alberto Casari, y se propone darle espacio a Leopoldo Grumstrup, intendente que reporta a Mestre.

La apertura al mestrismo es llamativa porque sigue latiendo la bronca boinablanca por el 3% que sacó en las elecciones de octubre. Desde la línea derrotada miran con desconfianza al intendente de Río Tercero, jefe de la UCR y socio de De Loredo. Se preguntan, con razón, por qué ahora los participarían si en la última pulseada intendentista no se le dio lugar a Grumstrup, teniendo en cuenta que el intendente de Pilar había armado en nueve departamentos, contra los 16 que reunió Dagum.

dagum y ferrer
Rubén Dagum (Almafuerte) y Marcos Ferrer (Río Tercero)

Rubén Dagum (Almafuerte) y Marcos Ferrer (Río Tercero)

La pelea por el control de esa red de 170 intendentes boinablanca será feroz porque es el capital más valioso que tiene la UCR y con el que no cuentan, por ejemplo, La Libertad Avanza o el Frente Cívico. Mantener esa escudería territorial intacta de los baños de sangre asoma como prioridad para el jefe del partido, también intendente. Aunque no está exento de dudas de sus reales intenciones.

La continuidad que busca Marcos Ferrer

Se estima que habrá un intercambio de postas, como en este ciclo. Dagum y Casali se rotarán la presidencia. Lo que tampoco cambiará es la apertura al diálogo con Llaryora en nombre de la gestión.

Hay indicios de que ese pragmatismo no se verá alterado y surfeará la duda real sobre la preferencia. ¿Se sienten cómodos con el proyecto cordobesista open mind? ¿Apuestan a un recambio a caballo de un frente amplio con LLA en dos años? Lo único que se sabe es dónde no quieren estar, tal como quedó testimoniado en la elección del 26-O, donde sólo un tercio del padrón del radicalismo apoyó la histórica Lista 3.

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Como contó Letra P, el intendentismo radical está dispuesto a marcar la impronta. Al punto que exigieron al bloque de la UCR en la Legislatura que se apruebe el Presupuesto no sólo en general, como lo hicieron el año pasado, sino en particular. “A paquete cerrado”, corta la bocha. Los radicales que gobiernan no quieren líos políticos. ¿A quién responden?

Ferrer no desaprueba la convivencia de la relación estratégica con Llaryora. La continuidad de las autoridades del Foro valida esa línea de trabajo que, por otro lado, no significa un acuerdo político con el gobernador.

Si Llaryora cargará sobre su espalda el peso de una provincia cara en términos de presión impositiva y con una continuidad peronista en el poder que completará casi tres décadas en diciembre de 2027, la oposición tendrá que sortear el fantasma de la funcionalidad cordobesista.

El fantasma de la funcionalidad al PJ de Martín Llaryora

El peronismo, siempre hábil para desunir opositores, hace su aporte, que puede cuantificarse en pesos o kilos de cemento. El Partido Cordobés será el caballo de batalla del cordobesismo, como siempre. Algunas fuentes peronistas miran a Ferrer como el posible compañero de fórmula de Llaryora, o bien, como el sucesor de Daniel Passerini en la capital. El radical se ríe sobre la caja.

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Martín Llaryora y Manuel Calvo no le aflojan al operativo de seducción de intendentes de la UCR

Martín Llaryora y Manuel Calvo no le aflojan al operativo de seducción de intendentes de la UCR

La ciudad que gobierna Ferrer recibió del gobierno de Córdoba en 2025 un total de $4.701.595.680 para obras de pavimentación de calles, provisión de gas natural y aportes del fondo complementario (FOCOM). Quedó detrás sólo de San Francisco, el pago chico de Llaryora, que encabeza el ranking con $8.418.431.845,76. Río Cuarto, de Guillermo De Rivas, quedó tercera con $800 millones y Villa María, de Eduardo Accastello, con $700 millones.

Qué quiere Rodrigo de Loredo

Para la oposición interna a Ferrer esto es un síntoma de desconfianza. Para el oficialismo partidario, hay que agarrar lo que sea para tener una buena gestión, base de poder real. ¿Para la tropa libertaria y el juecismo será un elemento disonante para el esquema de alianzas? Curiosamente, esta dupla elige mostrarse tiempista: hablan de apertura cuando el radicalismo se mueve anticipadamente.

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De Loredo quiere recuperar el liderazgo en ese universo municipalista. Desde esta semana, que coincidirá con el inicio del proceso de recambio en el Congreso, empezará a recibir a dos o tres autoridades municipales por turno, en la oficina ubicada en el entrepiso de su casa en la zona sur de la ciudad de Córdoba. Ya les dijo que quiere ser candidato 24/7. Terminó con esa etapa especulativa que tanto revuelo les causó en el pasado.

Con ese horizonte trazado, busca devolverles el liderazgo perdido. Prepara un gran encuentro de fin de año que será menos social que otros y más político.

La pregunta es si esos intendentes quieren un liderazgo de adentro o de afuera.

Referentes de la UCR Córdoba, en Mina Clavero.
Referentes de la UCR en Córdoba: Alejandra Ferrero, Matías Gvozdenovich, Rodrigo de Loredo y Marcos Ferrer.

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