Sergio Massa se sube a la conversación por la sucesión de Axel Kicillof en Buenos Aires
En el Frente Renovador admiten por primera vez que el exministro podría ir por la gobernación bonaerense. Clamor interno y lectura sobre el desdoblamiento.
Sergio Massa se sube a la pelea por la sucesión de Axel Kicillof en 2027 en Buenos Aires. En el Frente Renovador rompen el silencio y empiezan a agitar nombres para la gobernación, aunque el exministro se resiste a que su espacio quede reducido a una fuerza provincial y mide sus chances de volver a competir por la presidencia.
La provincia de Buenos Aires empieza a convertirse en el tema central del peronismo. Con Kicillof proyectado a la carrera presidencial y la amenaza de una avanzada violeta, los nombres para la carrera por la gobernación el año que viene empezaron a brotar de abajo de las piedras.
El escenario tiene un condimento extra. Si el peronismo vuelve a desdoblar la elección bonaerense de la nacional -como hizo en septiembre pasado, cuando ganó la provincial por más de 13 puntos-, el candidato a gobernador corre una carrera propia, desacoplado de la suerte del candidato presidencial que irá a pelearle la reelección a Javier Milei. Es una hipótesis que está sobre la mesa y que cerca de Kicillof dicen que no bloquearán.
Massa y Bordoni
En ese contexto, el diputado nacional Sebastián Galmarini encendió la mecha. En una entrevista en el streaming político Uno Tres Cinco, el dirigente massista dejó abierta la posibilidad de que el líder del Frente Renovador dispute la gobernación bonaerense. "No tenemos candidatos, pero no dejamos de evaluar escenarios", dijo.
En el entorno del diputado nacional massista dicen que la referencia fue porque "no se descarta ninguna hipótesis". Pero en el massismo nadie da más señales en ese sentido, y menos en un momento en que el peronismo bonaerense empieza a intentar ordenar la interna.
Clamor en el Frente Renovador
Adentro de las filas del Frente Renovador hay dirigentes que le vienen pidiendo a Massa que vaya por la gobernación. El argumento es simple: es el único nombre del espacio con chances reales de ganarle a quien vaya por La Libertad Avanza, sea Diego Santilli, Sebastián Pareja o cualquier otro candidato libertario. "Es lo que le piden muchos sectores del Frente Renovador a Sergio", confió a Letra P una fuente del massismo. "Que vaya por la gobernación porque es el nombre que puede garantizar un triunfo."
Axel Kicillof y Sergio Massa
Massa, por ahora, no dice nada. Está activo en sus oficinas de Avenida Libertador y en la Fundación Encuentro, recibe a todo el mundo, recorre provincias. Su última aparición pública fue en Mendoza, donde se reunió con el intendente de Maipú, Matías Stevanato, tras la victoria del peronismo en las elecciones de concejales de febrero. La foto intentó mostrar los ejes que obsesionan a Massa: renovación, nuevos liderazgos, recambio generacional. Pero reaparecer con fuerza en la política no está en sus planes, al menos en 2026. "Está enfocado en ser el arquitecto de la reconstrucción del peronismo", resumió la misma fuente.
Los nombres del massismo
El inventario de nombres del massismo para 2027 en Buenos Aires es corto. Tres: Sergio Massa, Sebastián Galmarini y Malena Galmarini. La mesa chica familiar que tiene los únicos nombres con peso para poner en la discusión por la sucesión de Kicillof. En ese punto es donde emerge también una de las flaquezas políticas de un espacio con peso institucional en el gobierno bonaerense y en la Legislatura, con diputados activos, pero sin territorio propio. El dato no es menor: el Frente Renovador ni siquiera gana en Tigre.
Esa debilidad territorial es la que hace que el apellido importe más que nunca. Y es también la que explica por qué la alianza con La Cámpora y Máximo Kirchner es, para el massismo, una necesidad estructural. Esa alianza, dicen todos los que la conocen, no se va a romper. Massa y Máximo comparten la misma lectura del peronismo bonaerense. Y los dos tienen recelo con Kicillof.
Ese recelo tiene episodios concretos. Este año se viene uno de los debates más espinosos de la Legislatura bonaerense: el proyecto que impulsan los intendentes, con el aval de Kicillof, para volver a habilitar las reelecciones indefinidas en los municipios. El massismo ya anticipó que se va a oponer, como lo hizo históricamente. Será otro chispazo en una relación que tiene más fricciones de las que se ven en la superficie.
Javier Milei y las balas
El massismo también lee el momento nacional. En el Frente Renovador manejan datos propios sobre imagen y percepción económica, y ven una novedad: por primera vez desde que asumió, los logros políticos consecutivos del gobierno de Milei no movieron la aguja de su imagen. La experiencia cotidiana de la gente empieza a pesar más que el relato oficial. "A Milei le empezaron a entrar las balas", sintetizó una fuente del espacio.
Esa lectura tiene respaldo en números propios. Según pudo saber Letra P, en el Frente Renovador manejan un seguimiento de imagen que muestra que la percepción económica empeoró varios puntos en enero de 2026, a pesar de los éxitos comunicacionales del gobierno en ese período. La expectativa económica a seis meses también cayó desde noviembre. La micro, que hasta ahora no había impactado en los números electorales, empieza a hacer ruido.
Y en ese mismo relevamiento, Massa aparece mejor posicionado de lo que la narrativa pública sugiere: está "de mitad de tabla para arriba" en imagen, con un 18% de "no sabe" que convive con una base propia intacta. A diferencia de Kicillof, que viene perdiendo el votante del medio por la pelea interna, Massa no fragmentó su electorado.
En ese marco, el massismo tiene claro que tiene que jugar. Dónde, dependerá de cómo se ordene el peronismo y de cómo evolucione el tablero nacional. Por ahora, Massa recibe, recorre y calla. Pero en el Frente Renovador ya nadie niega que la conversación empezó.