Sergio Massa, Máximo Kirchner y una rosca made in China
La delegación oficial que partió hacia Oriente va en busca de divisas, pero lleva en el equipaje el debate por las candidaturas. BRICS, FMI y 15 días cruciales.
"No tenemos preocupación por cuál será el lugar que nos toca, sino por cuál será la Argentina que construimos. Trabajamos soñando en la unidad de nuestro pueblo, en la unidad de nuestro espacio, en el diseño de un equipo", dijo Sergio Massa el sábado junto a Eduardo Wado de Pedro, quien jugaba de local en Mercedes. Las flores entre ambos fueron y vinieron, dejando la sensación de que de ahí saldría la fórmula presidencial "oficial" para las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 13 de agosto, en la que enfrentarían, al menos, a la que encabece Daniel Scioli. Esta semana, en tanto, se espera el lanzamiento formal de Agustín Rossi, lo que terminaría de configurar una molesta marcha intensa en el tránsito del Frente de Todos hacia esa instancia.
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En el microclima más cristinista la percepción es que De Pedro sería el elegido y que el ministro de Economía podría secundarlo, aunque fuentes más audaces ubican a este último como postulante al Senado. Sin embargo, Massa resiste con sus cartas y aquellas son por el momento especulaciones. La verdad es que la única que sabe hacia dónde se inclinará el fiel de su balanza entre ambos –y, todavía, y pese a todo, el destino de Axel Kicillof – es Cristina Fernández de Kirchner.
La que decide es la vicepresidenta, pero el volumen de la delegación oficial que partió este domingo hacia China con el objetivo de acercar al Banco Central dólares –o yuanes, lo que para el caso es lo mismo– da la sensación de que la rosca se traslada a Oriente. Con Massa viajaron en el nuevo avión presidencial numerosas figuras legislativas y del funcionariado pero, en lo que que respecta a la rosca, se destacan dos: el diputado Máximo Kirchner –toda una novedad– y el vicejefe de Gabinete Juan Manuel Olmos, una de las grandes bisagras del momento entre las diferentes facciones del panperonismo.
Para Massa, este viaje y lo que ocurra en las próximas dos semanas en Washington, el otro gran polo de la política global, podría sellar su destino electoral. En ambos casos trata de acercar divisas para paliar los 20.000 millones de dólares que la sequía se llevó y, en lo que respecta al Fondo Monetario Internacional (FMI) presentar, acaso, alguna suerte de replanteo del programa en curso y de las metas que contiene.
¿Alcanzaría eso para que CFK pueda plantear la narrativa de un formateo del programa que presenta como "impagable e inflacionario" y, de ese modo, "cristinizar" a Massa ante una base propia que no deja de sentir desconfianza? Esa es la apuesta del ministro.
Si lo de China se definirá en la semana que comienza, ese plato fuerte debería terminar de cocinarse antes de mediados de mes, justo antes de la realización del Congreso del Frente Renovador del 10 de junio, de la presentación de alianzas electorales del 14 y de la inscripción de las listas el 24.
En la capital económica de China los funcionarios asistirán a la asamblea del Nuevo Banco de Desarrollo del grupo de potencias emergentes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que se realizará el miércoles. Con la ayuda de la titular de la entidad, Dilma Rousseff, se explorarán caminos para que la entidad garantice el comercio entre la Argentina y Brasil de modo que este no pase por el dólar. Asimismo, para que el país pueda recibir un préstamo de contingencia, pero este esfuerzo parece de difícil concreción inmediata ya que requeriría una reforma estatutaria que le permitiera al bloque salir en auxilio de países ajenos a él.
Como se sabe, Argentina está en la lista de aspirantes a ingresar, pero ese paso no termina de darse. ¿Será que Vladímir Putin desea saber antes hacia qué arco geopolítico patea ese curioso gobierno sudamericano?
En la capital política, en tanto, se tratará de renovar el swap –intercambio de monedas– con el Banco del Pueblo (central), hoy valuado en el equivalente a 18.000 millones de dólares y que vence en agosto. Dentro de ese paquete, se pedirá ampliarde los actuales 5.000 millones a 8.000 millones o algo más las divisas utilizables en lo inmediato para diversos fines, entre ellos para incrementar el poder de fuego del Gobierno contra posibles corridas cambiarias durante la campaña. Esto, claro, es deuda: cuando se activa un tramo del swap, se comienzan a generar intereses de entre el 6 y el 7% anual.
La leche derramada
Massa puede traer buenas nuevas de China y es optimista de encontrarlas en el Fondo en los próximos días. Lo que viene fatal es la inflación, que en el mes que está por finalizar empeoraría el deplorable registro de 8,4% de abril.
Para peor, eso perjudicaría al consumo, sumando un motivo de amesetamiento de la actividad del segundo semestre a la sequía implacable.
El partido de la inflación está perdido para el jefe del Palacio de Hacienda y su proeza política sería, en todo caso, meterse en la oferta electoral del Frente de Todos –ya se verá en qué rol, como se dijo– aun a pesar de eso.