PROTESTA Y REPRESIÓN

Scanner a una jornada de violencia sospechosa en el Congreso: ¿golpe o autogolpe fríamente calculado?

La marcha estuvo cruzada por choques entre manifestantes y la Policía, que reprimió con furia. La denuncia del Gobierno y las sospechas por agitadores.

Los alrededores del Congreso se convirtieron en el escenario de incidentes entre grupos violentos que se desprendieron de los manifestantes concentrados para rechazar la ley ómnibus y el operativo de seguridad desplegado por el gobierno de Javier Milei. La represión dejó heridos, entre ellos cinco diputados, y la sospecha de si hubo personas infiltradas que provocaron los disturbios.

Para la Casa Rosada, los episodios fueron un intento de "perpetrar un golpe de Estado, atentando contra el normal funcionamiento del Congreso". Sin embargo, muchas de las agrupaciones que participaron pacíficamente de la marcha convocada por un sector de la CGT, el peronismo y la izquierda, creen que detrás de los violentos episodios -que incluyeron vandalismo, la quema de autos y rotura de bancos y veredas- hubo personas que fueron preparadas para ocasionar los desmanes y activar el protocolo antipiquete de Patricia Bullrich.

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Congreso en llamas

El fuego que consumió varios autos, entre ellos un móvil periodístico, sobre la avenida Hipólito Yrigoyen, a pocos metros del recinto donde el Senado trataba el proyecto del Gobierno, fue la imagen que sintetizó un día de furia. Al menos 18 personas fueron detenidas en las inmediaciones de la plaza por efectivos de la Policía Federal, Prefectura Naval y la Policía de la Ciudad, que desplegaron vallas y camiones hidrantes para evitar el corte de calles. Cinco diputados de Unión por la Patria fueron heridos y debieron ser hospitalizados por el efecto de los gases lacrimógenos, que la Policía tiró sin distinción sobre quienes no obedecían las órdenes de repliegue al primer aviso.

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La movilización copó desde temprano Avenida de Mayo y la Plaza con columnas que fueron llegando sin orden y en medio un caos organizativo que impidió, por ejemplo, al grupo de Camioneros liderado por Pablo Moyano, acceder por avenida Entre Ríos, cortada por el operativo de seguridad. La protesta movilización estuvo encabezada por movimientos sociales, agrupaciones de izquierda, gremios de estatales y de trabajadores de la educación, aeronáticos, judiciales y bancarios. También había columna de La Cámpora y el peronismo. La CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores se apostaron a los costados de la concentración.

La CGT movilizó a media máquina: sólo Camiomeros y SMATA aportaron columnas numerosas. El resto de los gremios fuertes y con capacidas de movilización brillaron por su ausencia en la plaza donde, pasado el mediodía, empezaba a gestarse un clima tenso.

Los incidentes comenzaron frente al Parlamento cuando una columna de Prefectura Naval y de la Policía Federal arremetió violentamente contra manifestantes y legisladores de Unión por la Patria que estaban parados sobre Callao, a pocos metros de las escalinatas. Los diputados Carlos Castagnetto y Eduardo Valdés llevaron la peor parte y debieron ser atendidos en una clínica por el efecto de los gases sobre los ojos. En el grupo reprimido también estaban Cecilia Moreau, Juan Manuel Pedrini, Julia Strada y Luis Basterra, entre otros.

“Empezamos a caminar hacia la Plaza y Gendarmería y la Policía nos empezaron a rodear y a tirar gases”, se quejó Moreau. “Nos identificamos como diputados y la respuesta fue tirarnos gases”, denunció Pedrini.

Los choques se fueron repitiendo en distintas esquinas durante toda la tarde. Pasadas las 17, un grupo violento que estaba tirando piedras contra la Policía atacó varios autos y los prendió fuego. Entre ellos, estaba un móvil de Cadena 3.

Javier Milei denunció un intento de golpe

Pasadas las 19, el Gobierno emitió un comunicado para repudiar los incidentes y denunció que se trató de "un intento de hacer un golpe. “La Oficina del Presidente felicita a las Fuerzas de Seguridad por su excelente accionar reprimiendo a los grupos terroristas que con palos, piedras e incluso granadas, intentaron perpetrar un golpe de Estado, atentando contra el normal funcionamiento del Congreso de la Nación Argentina”, escribió en un comunicado la Casa Rosada.

Según la información de la Policía de la Ciudad, al menos 18 personas, entre ellas 16 hombres y dos mujeres, fueron detenidas por los incidentes en las inmediaciones del Congreso. “Entre los detenidos hay un hombre de 41 años que tenía en su poder una granada que está siendo analizada por el personal especializado. También fue aprehendida una mujer por ser la responsable de incendiar las bicicletas del gobierno porteño. Además, gracias al trabajo con las cámaras de seguridad, fue apresada una mujer de 36 años que estaba prendiendo fuego dos bicicletas de la Ciudad en Ceballos e Hipólito Yrigoyen”, informó la Policía.

¿Infiltrados?

Los desmanes se reiteraron hasta bien entrada la noche y se extendieron hasta el horario de la votación de la ley. Para muchas de las agrupaciones que se retiraron pacíficamente, quedó la sospecha sobre el posible accionar de inflitrados entre los agitadores que provocaron enfrentamientos con la Policía arrojando piedras o atacando vehículos.

En distintas esquinas, durante toda la joranda, grupos de manifestantes escrachaban y echaban a quienes consideraban que estaban actuando como agitadores para fomentar enfrentamientos. Las corridas, los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, los autos incendiados, los gases lacrimógenos y las piedras volando quedaron registrados en las cámaras de todos los canales de noticias. La duda que permanece latente es si se trató de un intento de golpe de Estado, como señaló el Gobierno, o si fue un autogolpe fríamente calculado para reinvindicar la política de mano dura.

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Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de Javier Milei.
Martín Menem, después de saludar a Emilio Monzó, Florencio Ranzazzo y Miguel Ángel Pichetto. 

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