A poco más de un año de las elecciones, en San Isidro ya se mueven las fichas: Ramón Lanús consolida poder y apuesta a la reelección, Gustavo Posse prepara la vuelta desde afuera del Concejo y el peronismo entra en la previa partido en dos y a la búsqueda de un candidato competitivo.
El abogado bullrichista que en 2023 terminó con cuarenta años de hegemonía possista llega a la mitad de su mandato proyectado hacia una posible reelección. Lanús tiene doce concejales en el interbloque oficialista, aprobó el presupuesto 2026, reformó el Código de Ordenamiento Urbano y construye agenda enfocado en la seguridad: en abril presentó ante mil 500 vecinos en el Hipódromo un plan que incluye la creación de una Policía Local propia, y el pasado martes entregó armas de baja letalidad a la Patrulla Municipal en un acto en Villa Adelina.
Rosca en San Isidro
La arquitectura política que sostiene ese poder parece firme. El interbloque que Lanús comanda desde diciembre integra al PRO, a La Libertad Avanza (LLA) y al partido vecinalista ConVocación por San Isidro, una alianza que en septiembre rozó el 49% de los votos y que en el Concejo Deliberante votó en bloque el presupuesto, la rendición de cuentas y la reforma urbana. Para 2027, el intendente ya anticipó que irá con boleta unificada. La alianza con LLA en San Isidro es sólida.
Ramon Lanus y Patricia Bullrich
Del otro lado del tablero, Gustavo Posse observa y se mueve. El exintendente que gobernó el distrito entre 1999 y 2023 no tiene cargo, pero mantiene viva la estructura de Acción Vecinal San Isidro y cuenta con cuatro concejales vigentes. En septiembre su lista corta cosechó el 15% de los votos y se ubicó tercera, detrás del peronismo. Ese resultado, que en otro contexto hubiera sido una derrota, le funciona como piso: tiene representación, tiene territorio y, según admiten en su entorno, ganas de volver.
Gustavo Posse quiere volver
El possismo operó en el Concejo Deliberante de manera autónoma durante todo el primer año de la nueva composición. Votó a favor del presupuesto oficialista en diciembre y en contra de ambas propuestas en el debate del Código Urbano de mayo, sin alinearse ni con Lanús ni con el peronismo. Es una fuerza que no se suma a nadie, lo que en un distrito tan fragmentado tiene su propia lógica: Posse quiere encabezar un proyecto electoral propio.
El peronismo, en cambio, llega a esta previa con más dudas que certezas. Fuerza Patria obtuvo tres concejales en septiembre, que se suman a los tres electos en 2023, pero esa foto oculta una fractura que se consumó en marzo. La concejal Manuela Schuppisser, referenciada en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) de Axel Kicilof abandonó el bloque y armó un monobloque propio tras una pelea por contratos de asesores con la presidencia del Concejo Deliberante.
Peronismo fragmentado
El episodio que aceleró esa fractura todavía hace ruido. Marcos Cianni, director provincial de Deporte Social y principal referente del MDF en el distrito, pasó la noche del 19 de marzo en la antesala del despacho de Lanús junto a Schuppisser y un grupo de militantes, en reclamo por el recorte de asesores. El municipio los calificó de "sector marginal del kirchnerismo que no acepta que las cosas cambiaron". El MDF habló de apriete político. Desde entonces, el bloque peronista en el Concejo Deliberante opera con cuatro bancas del Frente Renovador y un monobloque kicillofista que vota por su cuenta.
La conducción política del espacio sigue en manos de Sebastián Galmarini y la senadora provincial Teresa García, los mismos que en julio de 2025 cerraron la lista de Fuerza Patria y dejaron al MDF afuera. Galmarini es diputado nacional desde diciembre y suena, en algunos despachos, como uno de los nombres que el massismo pone sobre la mesa en la carrera por la gobernación bonaerense en 2027. García opera desde el Senado bonaerense.
La cara visible de la oposición peronista en el Concejo Deliberante es el concejal Federico Meca, presidente del bloque del Frente Renovador, que en abril reconoció que para competir en 2027 "no alcanza solo con el peronismo" y que hay que "traer otros sectores". Quién conduce, con qué programa y bajo qué sello son preguntas que el peronismo sanisidrense todavía no respondió. Meca podría ser el candidato natural, pero no lo confirmó.
El mapa de cara a 2027
El mapa que se dibuja tiene un oficialismo consolidado, un possismo en reactivación silenciosa y un peronismo que necesita resolver primero su interna antes de pensar en el distrito. San Isidro fue siempre el terreno más hostil al justicialismo del corredor norte: desde el retorno democrático, el peronismo nunca gobernó la intendencia. Para romper esa historia, Meca o quien sea el candidato necesitará unidad entre el Frente Renovador y el MDF, retener el 23,93% de septiembre y capturar algún voto que en octubre se fue con LLA.
Por ahora, ninguna de esas tres condiciones está resuelta. Lanús avanza, Posse espera y el peronismo discute. El distrito más rico de la Primera Sección entra en año electoral con la misma geometría de siempre: el radicalismo
-en sus distintas versiones- manda, y el peronismo busca la fórmula para que alguna vez no sea así.