Roberto Fernández, el líder de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), bajó definitivamente a su gremio del paro de transporte del 30 de octubre. Más allá de cómo se resuelva su pulseada salarial, el chofer en jefe ya resolvió que no adherirá a la medida de fuerza impulsada por Pablo Moyano, que quedará desdibujada con los colectivos circulando en el AMBA.
Registrate para continuar leyendo y disfrutando de más contenidos de LETRA P.
En el poderoso gremio de choferes de colectivos que lidera Fernández le bajan el precio al paro con el que Moyano pretendió dar un golpe al sector dialoguista de la CGT. Creen que ningún dirigente está apostando seriamente a la medida de fuerza porque saben que irá a una conciliación obligatoria y finalmente no se hará. Una vieja dinámica de amenaza de paro que finalmente queda en suspenso conocida por la UTA.
Una adhesión clave
La decisión de no adherir al paro de transporte del 30 se sostendrá incluso si, tal como todo parece indicar, la conflictiva paritaria salarial de UTA vuelve a fracasar la semana que viene.
Este martes, los empresarios y los representantes sindicales se reunieron junto al secretario de Transporte de la Nación, Franco Mogetta, para intentar destrabar el conflicto, pero las negociaciones no llegaron a buen puerto. Los empresarios pidieron una actualización de tarifas que llevaría el pasaje mínimo a $1.400, pero el Gobierno se negó.
En las últimas horas, el gremio difundió un documento en el que volvió a reclamar al gobierno que intervenga para destrabar el conflicto y los responsabilizó por la posibilidad de una medida de fuerza. "Que la autoridad del transporte deje de esperar de brazos cruzados. Si no hace nada para doblegar la voluntar empresaria será la absoluta responsable de cualquier medida de fuerza que podamos tomar", dice el documento firmado por Fernández.
En medio de esa pulseada salarial, la participación de la UTA en el paro del 30 se había convertido en centro de todas las especulaciones. La adhesión del gremio de Fernández es clave para el éxito de cualquier medida de fuerza. El viejo cacique sindical administra ese poder de fuego estratégicamente y esta vez decidió apostar por no ponerlo en juego subido al paro de los Moyano.
La rivalidad con Pablo Moyano
La vieja rivalidad con Moyano no le había impedido a la UTA sumarse a las primeras reuniones de la Mesa Nacional de gremios del Transporte junto al camionero, Pablo Biro (Pilotos); Juan Pablo Brey (Aeronavegantes), Omar Maturano (La Fraternidad) y Juan Carlos Schmid, entre otros. Pero el inicio de una instancia de diálogo con el gobierno de Javier Milei separó nuevamente el camino del gremio de colectiveros.
Fernández fue uno de los secretario de la CGT que participaron de la reunión que semanas atrás mantuvo el ala dialoguista de la central obrera con el jefe de Gabinete Guillermo Francos y el asesor Santiago Caputo. En esa mesa, dicen, el líder sindical se llevó un compromiso del gobierno de resolver la negociación paritaria y destrabar el pedido de UTA. Ese canal de negociación, pero también la vieja rivalidad con los Moyano, Hugo y Pablo, fueron claves en la decisión del líder colectivero de no adherir al paro del 30, que celebraban en la Casa Rosada.
Este martes, la Mesa Nacional del Transporte ratificó el paro en un encuentro del que participó Hugo Moyano, y en el que se anunció además que la medida de fuerza tendrá la adhesión de los estatales de ATE y la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP). Un premio consuelo frente a la decisión de la UTA.
En el encuentro ratificaron el paro nacional en “reclamo al ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei, el aumento de los boletos tras la quita de subsidios, el intento de privatización de Aerolíneas Argentinas, el ataque a los jubilados y en rechazo al aumento de la pobreza”.