Sobran los dedos de una mano para contar las referencias de la política de Córdoba que decidieron sentar postura pública sobre la detención de Nicolás Maduro tras el operativo militar ordenado este fin de semana por Donald Trump en Venezuela.
Sobran los dedos de una mano para contar las referencias de la política de Córdoba que decidieron sentar postura pública sobre la detención de Nicolás Maduro tras el operativo militar ordenado este fin de semana por Donald Trump en Venezuela.
El alfil de Javier Milei, Gabriel Bornoroni, y la diputada peronista Natalia de la Sota resonaron con sus posiciones en el vacío de opinión que marcó las últimas 48 horas sobre un hecho de impacto internacional.
“Triste ver cómo el kirchnerismo sale en defensa de un régimen tiránico que violaba los derechos humanos”, dijo el jefe del bloque libertario en la Cámara de Diputados tras celebrar que “cayó Maduro”.
La referente del monobloque Defendamos Córdoba pidió al Gobierno “rechazar el autoritarismo sin avalar una operación ilegal que sólo persigue intereses económicos”.
El gobernador Martín Llaryora, de licencia por vacaciones, evitó pronunciarse bajo el paraguas de la institucionalidad: es al poder central a quien le compete expresarse. Su gabinete tampoco emitió opinión.
Tampoco lo hicieron el filolibertario Luis Juez ni el radical Rodrigo de Loredo, que ya había jugado fuerte cuando en la Cámara de Diputados expresó una mirada crítica de las políticas del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu e hizo una apelación humanitaria para poner fin al horror en Gaza.
Si hay una constante en la política cordobesa es que nadie quiere sumarse a problemas ajenos si no hay una ganancia política palpable. Aunque se da por descontado que, por el calibre del problema y el impacto político y económico en la región de la decisión del presidente de Estados Unidos, el plan mordaza no podrá sostenerse mucho tiempo.
En ese mientras tanto, son pocos los que recuerdan el paso estelar de Maduro por Córdoba, cuando fue recibido con honores en la Legislatura de Córdoba, donde en su carácter de presidente del Parlamento del Mercosur encabezó una sesión del organismo deliberativo regional el 20 de julio de 2006.
En ese momento, gobernaba la provincia José Manuel de la Sota, Juan Schiaretti era el vicegobernador y presidente de la Unicameral y Francisco Fortuna el presidente provisorio.
El organismo pidió para sesionar el edificio legislativo ubicado en ese entonces en pleno casco céntrico, hoy reconvertido en museo provincial y sede de sesiones especiales. El cordobesismo, buen anfitrión, aceptó, una tradición de fomento que siguió Llaryora que, en su plan de desmarcarse de Milei, propuso la Legislatura como sede permanente del Parlasur, en la mira del gobierno libertario.
Maduro pasó por la provincia en el marco del encuentro que coincidió con el encuentro de presidentes del Mercosur, que reunió al antecesor de Maduro, Hugo Chávez, y el cubano Fidel Castro, entre otras referencias de la política latinoamericana de entonces.
En los diarios de aquella sesión se recuerda que, en el recinto prestado de la Legislatura de Córdoba, los representantes de las secciones nacionales del Mercosur consolidaron pasos clave para la puesta en marcha del Parlasur y la integración formal de nuevos actores regionales.
La sesión marcó un hito con la participación de la delegación venezolana. Tras la firma del Protocolo de Adhesión de Venezuela al Mercosur, la Comisión Parlamentaria Conjunta modificó su reglamento interno para permitir la incorporación de representantes de la Asamblea Nacional venezolana.
Durante el encuentro, Maduro propuso que los programas de formación técnica para parlamentarios incluyan el debate sobre "las bases de un nuevo modelo de integración regional", buscando profundizar la identidad política del bloque. Graciela Bar (Argentina), Sergio Zambiasi (Brasil), Alfonso González Núñez (Paraguay) y Roberto Conde (Uruguay), fueron de la partida legislativa.
Letra P pidió a algunos protagonistas de esa época legislativa que contara alguna anécdota de color, intercambio o sensación de sus contactos con Maduro.
Dicen que 20 años no son nada, pero la amnesia era total.