EL JUEGO DE LA SILLA

Maximiliano Pullaro mantiene la presión sobre la Corte por las renuncias sin fecha y la reforma previsional

Busca ganar tiempo en la pelea por el tope a las jubilaciones de privilegio en Santa Fe. Una comitiva fue a preguntarle a Falistocco cuándo se va.

La primera espera novedades inminentes y apunta a la reforma previsional santafesina. El máximo tribunal provincial debe definir si habilita el recurso extraordinario de Fiscalía de Estado para llevar la recusación planteada por Pullaro sobre los ministros a la Corte Suprema de Justicia. El objetivo de la Casa Gris es ganar tiempo en la pulseada: si el recurso es admisible, la discusión se muda a Buenos Aires y se suspenden los plazos de la discusión de fondo en Santa Fe.

En paralelo, el gobernador envió una comitiva a sondear al veterano juez Roberto Falistocco, quien anunció su renuncia, pero sin poner fecha. La desconfianza no se despeja.

Las recusaciones de Maximiliano Pullaro

Como contó Letra P, Pullaro recusó a Rafael Gutiérrez, Roberto Falistocco, Eduardo Spuler y Rubén Weder. El argumento de la Casa Gris es que, si intervienen en las decisiones finales sobre las causas vinculadas con la reforma previsional, no habría imparcialidad porque están en juego sus propios intereses y los de su camada. Tanto es así que sus propias jubilaciones, con el tope que establece la ley actual de unos 11 millones de pesos, quedarían reducidas a la mitad.

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La Corte local rechazó el planteo in limine por "extemporáneo" y, si ahora sostiene esa postura, la Fiscalía de Estado puede insistir igual en Buenos Aires, pero en Santa Fe siguen corriendo los plazos y los supremos santafesinos quedan habilitados, desde el día siguiente, para resolver la cuestión de fondo.

En los pasillos, tanto del Palacio de Justicia como de la Casa Gris, se sabe que es difícil que, sin modificaciones o cambios en la argumentación contra las recusaciones, haya un cambio en el rechazo ya votado.

Los jefes de la Corte Suprema y la "teoría del pato rengo"

Debajo de la superficie administrativa, la política judicial hierve a fuego lento. La semana pasada una comitiva de cuatro, integrada por representantes del Ejecutivo y de la Legislatura, buscó en los Tribunales de Rosario precisiones sobre la fecha de salida de Falistocco. En una charla amena y con café de por medio, el “decano” volvió a ser esquivo y no dio precisiones.

En el Ejecutivo nadie tiene dudas de que la salida finalmente se formalice antes de fin de año. Sin embargo, tener reemplazantes ya designados y a la espera seis meses más es, como mínimo, una situación incómoda. En las oficinas judiciales se comenta que la firma llegaría en octubre: “Un preaviso de un mes alcanza. Saben que cuando firman la renuncia, ya no lo necesitan más”, dicen en el círculo rojo judicial.

La vieja guardia cortesana quiere evitar la “teoría del pato rengo”: dilatar la firma de la renuncia les evita perder poder durante los últimos meses de su gestión al mando de la Corte.

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Lo concreto es que la histórica estructura de poder se va desarmando a cuentagotas. El jueves pasado la Corte le aceptó la renuncia de Bordas, ya oficializada con fecha del próximo primero de mayo. El secretario manejó licitaciones y designaciones desde 1991. Es la pieza que ensambla el entramado de influencias y el mapa de lealtades. Sin el administrador de confianza, y con el Ejecutivo pidiendo cronogramas, la transición se acelera.

La Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, uno de los objetivos de Maximiliano Pullaro
La Asamblea Legislativa avanzará con el trámite para designar a tres nuevos miembros en la Corte Suprema de Santa Fe. 

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