ELECCIONES 2023

Martín Llaryora se aferró al modelo cordobesista para extender la hegemonía en Córdoba

El candidato oficialista se comprometió a continuar la senda iniciada por De la Sota y Schiaretti en el cierre de campaña. Palos a la oposición y embanderamiento antigrieta.

Alrededor de seis mil personas acompañaron a Martín Llaryora y a Myrian Prunotto en el cierre de campaña del oficialismo cordobés en la Plaza de la Música, el lugar elegido este jueves por el schiarettismo para ponerle el broche de oro a la campaña con la que buscan prolongar el predominio del cordobesismo en el centro del país en las elecciones del próximo domingo.

Ante la presencia de Juan Schiaretti y toda la primera plana de Hacemos Unidos por Córdoba, Llaryora habló durante casi una hora, desarrolló la estructura principal de su plataforma de campaña, defendió el Modelo de Gestión Córdoba, pidió por Schiaretti para la Presidencia, por Daniel Passerini para “continuar con la trasformación de la Ciudad” y le pegó a las principales figuras de la oposición, a las que acusó de haber dejado “en ruinas” a la capital que le tocó gobernar durante los últimos tres años y medio. “Cuando les tocó gobernar no pudieron, no supieron o no quisieron hacer lo que había que hacer. O a lo mejor no tuvieron la templanza que tuvieron José Manuel De la Sota y Juan Schiaretti, y que voy a tener yo para seguir conduciendo a esta provincia al progreso”, aseguró.

Bajo una inmesa lluvia de papelitos, Llaryora terminó danzando en una de las plazas tradicionales para bailes y conciertos musicales entre las que se reparten por la capital mediterránea. “Con el tiempo me di cuenta de que mi mejor cábala era acostarme el sábado previo a la elección con dolor en todos los huesos, porque eso significaba que lo había dado todo”, dijo sobre el final de un discurso con el que buscó darle el empujón final a la militancia de cara al próximo domingo. Se vaticinó celebrando, pero fue claro con un concepto: “Hay que ser humildes porque todavía no hemos ganado nada, el triunfo se consigue en las urnas”. En ese sentido llamó a los y las referentes de todas las seccionales a “cuidar la democracia” durante el fin de semana.

Enfocado en un mensaje en el que se encargó de dejar en claro el modelo de continuidad que propone para los próximos cuatro años en los que se imagina gobernando la provincia, Llaryora alternó tonos de euforia y tranquilidad. Embanderado en la defensa de la gestión de Schiaretti, aseguró que lo hecho por el líder cordobesista, generó “un ecosistema que hizo que la provincia creciera” y que, con más de 400 mil personas más habitando el suelo cordobés según datos del último censo nacional, se contruyera “una provincia que hoy es tierra de oportunidades y que hace que más compatriotas la elijan para vivir”. Antes, el propio Schiaretti había destacado las ventajas de su modelo de gestión y había puesto en valor el rol de cada uno de los intendentes e intendentas que, desde su lugar, se convirtieron en la garantía de ese progreso que el peronismo provincial se propone defender.

“Ustedes son los que han probado que pueden hacer el cambio y las transformaciones que necesita esta provincia. Yo sé que van a dar certeza para que siga habiendo inversión del sector privado y dar previsibilidad para que sigamos generando puestos de trabajo”, dijo el gobernador mirando a la cara a sus postulantes, a quienes legó la responsabilidad de seguir trabajando para que Córdoba sea “el faro que ilumina nuestra patria, la capital productiva del país y la provincia donde vale la pena vivir”.

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Mientras se encargó de dejar en claro lo que considera una de sus principales ventajas sobre sus opositores, su gestión en la ciudad de Córdoba, Llaryora avanzó en el detalle de algunas de sus propuestas de campaña. Las que sirven “para seguir avanzando” sobre lo construido durante los 25 años de la gestión cordobesista. “Nosotros queremos cuidar todo lo que hicimos, mientras otros quieren borrar de un plumazo todo el esfuerzo que hemos construido los cordobeses durante todo este tiempo”, aseguró.

Allí se explayó sobre los planes en materia educativa, se comprometió a seguir “defendiendo al sector productivo y a los emprendedores”, dijo que quería eliminar las retenciones porque son “un saqueo” y endureció su discurso al hablar de seguridad y narcotráfico, los dos temas a los que más tiempo les dedicó durante ese tramo de su mensaje.

“Voy a pedir que el Ejército combata a los narcotraficantes. Nosotros entendemos que las fuerzas nacionales son de la generación de la democracia. Yo quiero que los narcotraficantes estén presos y no los vecinos tras la rejas y con miedo a salir”, afirmó. A la vez, pidió dejar las ideologías de lado y prometió trabajar junto a los intendentes en la creación de policías municipales, implementar el uso de armas no letales y promover el trabajo de la seguridad privada para que el personal policial pueda encargarse de custodiar las calles de cada una de las ciudades del territorio provincial. “No voy a ser un gobernador con mano dura, voy a ser un gobernador con mano justa para los que están en el crimen y el delito paguen sus penas de una vez por todas”, afirmó.

Al igual que Prunotto, que lo antecedió en el uso de la palabra, Llaryora le pegó al gobierno nacional por debajo de la línea de flotación advirtiendo sobre los altos números de pobreza y los niveles de inflación. Allí, pidió trabajar por la candidatura presidencial de Schiaretti y utilizó la salida para abonar al discurso de su mentor político respecto de la necesidad de dejar atrás la Argentina de la grieta. “Esta realidad sólo se explica por los malos gobiernos, y por aquellos dirigentes que privilegian lo personal a lo colectivo. Esta Argentina es mucho menos de lo que nos merecemos, por eso tenemos que trabajar para que el próximo presidente sea Schiaretti”, dijo, generando una de las tantas ovaciones de la noche.

“Queremos ser mejores y para ser mejores en tiempo de grieta hay que hacer desde la unión”, aseguró destacando el armado transversal de la coalición oficialista. “Acá nadie dejó su ideología en la puerta antes de entrar”, dijo Llaryora al respecto y aseguró que Hacemos Unidos por Córdoba iba a seguir ampliando la coalición después el 10 de diciembre con figuras “que tengan su ideología en el corazón, pero que tengan la camiseta de Córdoba”.

“Más que las palabras, por nosotros hablan los hechos que las sostienen” había dicho Schiaretti durante su mensaje y ese es el concepto con el que Llaryora quiere convertirse en su sucesor. A su favor, sus años como intendente de San Francisco y la capital provincial le brindan una ventaja por sobre su oponente directo. Asegura haberle sacado un ancla a la capital para ponerle un motor y se propone acelerar con la ayuda del empuje de las seis gestiones encabezadas por De la Sota y Schiaretti.

“El cambio no tiene nada que ver con el insulto, la descalificación y el agravio. Hay que poder construir acuerdos porque el cambio es lo que le modifica todos los días la vida a la gente”, dijo este jueves. En plan de sostener su diferencias con Luis Juez, le volvió a enrostrar su excesiva exposición pública. “Es cierto que nosotros no salimos tanto en la tele, eso es porque nos dedicamos a gestionar, porque nosotros hacemos, esa es nuestra virtud”, concluyó.

Este domingo el intendente que siempre quiso ser gobernador jugará su partido más difícil.

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