Casi sobre el comienzo de la campaña electoral, el peronismo porteño, con Mariano Recalde a la cabeza, define si se mimetiza con el resto de los partidos y delega su estrategia electoral en una consultora privada. Pica en un punta un asesor estrella de gobernadores de todos los partidos que supo trabajar también para el PRO.
Después de la fallida estrategia electoral vecinalista que no le garantizó el triunfo en los comicios desdoblados de mayo, el peronismo de la Ciudad de Buenos Aires busca recostarse sobre alguna consultora privada para la campaña de octubre. A diferencia de lo que ocurrió en las elecciones locales, donde el armado estuvo en manos de Juan Manuel Olmos, la conducción del proceso electoral esta vez lo maneja el kirchnerismo, bajo la figura del senador camporista Recalde.
El casting de Mariano Recalde
Durante las últimas semanas, el presidente del Partido Justicialista porteño y candidato a renovar su banca del Senado mantuvo reuniones con diferentes especialistas en campañas vinculados al establishment para explorar un acuerdo de último momento para darle competitividad a la lista nacional de Fuerza Patria.
En el peronismo aseguran que hay conversaciones avanzadas para que un experimentado consultor que supo trabajar para el peronismo federal, gobernadores variopintos y el PRO tome las riendas de la estrategia porteña.
Si se concreta el movimiento sería una novedad para el kirchnerismo porteño que, a principios de año había, resuelto dividir la estrategia en dos: por un lado, se adoptó la identidad vecinalista a partir de Es Ahora Buenos Aires, el nombre del frente que llevó a Leandro Santoro como primer candidato a legislador. Al mismo tiempo, se delegó al sector cristinista el armado de la estrategia de octubre, descontando que se va a replicar los lineamientos nacionales, una fija que ahora podría mutar hacia nuevos horizontes.
El camino de la profesionalización de la campaña tiene un antecedente cercano en el kirchnerismo de la mano de Wado de Pedro. Cuando promediaba el gobierno de Alberto Fernández, el exministro del Interior ensayó una candidatura presidencial para la cual buscó como estratega a Gillermo Garat, uno de las principales figuras del staff de Move Group, que paralelamente asesoraba a Horacio Rodríguez Larreta, en una cuenta que supo llevar Santiago Caputo, hasta que se dedicó full time a asesorar a Javier Milei.