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Fernet con rosca

Llaryora, Brito y la idea de la tercera vía para Córdoba

El gobernador sigue con interés el juego del banquero, que ya conversa con radicales distantes de De Loredo. Bornoroni no se baja. El problema municipalista.

La llegada del papa León XIV a Argentina y el manto de precaución política que impuso el Vaticano a las jurisdicciones organizadoras no oculta el infierno de campaña electoral que ya empezó. Es inocultable que el ’27 ya marca la agenda y la conversación en Córdoba.

El gobernador Martín Llaryora prohibió subirse a la guerra de encuestas que proliferaron después de Marcos Juárez, donde el cordobesismo pudo volver al poder después de 50 años. Los armadores del sanfrancisqueño sostienen que la reelección está asegurada porque el Modelo Cordobés está bien valorado por el electorado que “no entregará el poder a dos fracasados o a un improvisado”.

Conforme a la bajada de línea, no fundamentan con datos la convicción o la expresión de deseos. Sin embargo, la agresividad territorial que mostró Llaryora en las últimas semanas demuestra que apuestan a la profecía autocumplida.

Martín Llaryora en modo candidato

Este sábado, el mandatario provincial dejó inaugurada la Circunvalación de Villa María y Villa Nueva, en el próspero sudeste cordobés. Con los intendentes de esas dos localidades, el peronista Eduardo Accastello y el radical Ignacio Tagni, dejó habilitada una obra que requirió una inversión superior a los $15.600 millones y que beneficiará a 125 mil habitantes de la zona.

El viernes lo cerró pintando todo el departamento Unión. Recorrió los 27 municipios y a su paso dejó plata para salud, educación y organizaciones sociales y anunció obras de infraestructura y viviendas.

Martín Llaryora en el departamento Unión

Esta semana la agenda seguirá por Río Cuarto, donde también ejecuta una obra vial que al cordobesismo le gusta presumir como la más grande que se está haciendo en el país del ajuste de Javier Milei.

La zona sur del mapa provincial -se sabe- tiene una inclinación marcada hacia las ideas de centroderecha. Llaryora activa el operativo de seducción con gestión, un factor altamente valorado también. Mientras, en las usinas llaryoristas van escuchando ideas por si el loteo opositor se hace más imperioso que antes.

La tercera vía en Córdoba

¿Se hace necesario crear una vía del medio también en Córdoba? La oposición tiene dificultades para unirse (ya se verá más abajo), pero no puede descartarse que se alineen los astros o los egos.

Una de las claves puede encontrarse en el proyecto incipiente de la candidatura presidencial de Jorge Brito. El armador del banquero, Emilio Monzó, tuvo un mano a mano con Llaryora, como adelantó esta semana Letra P. En la mesa chica del gobernador definieron como “interesante” la jugada.

Emilio Monzó y Nicolás Massot

El expresidente de la Cámara de Diputados ofrece como una salida intermedia a los mandatarios que no quieren cerrar con La Libertad Avanza ni con el peronismo kirchnerista. No es casual que el objetivo de su construcción sean las provincias que ponen en juego el año próximo bancas en el Senado, como Córdoba.

Si el trato avanza, no pueden descartarse servicios locales. ¿Puede Brito tener un candidato a gobernador? Sí, así lo asume la escudería que también integra el economista Diego Bossio y el diputado Nicolás Massot. “La dirigencia local que nos apoye lo va a pedir”, dicen como una consecuencia natural del trato de partes.

Voluntarios cantados

¿Quiénes están entre los interesados en confluir en ese armado? Radicales peleados con Rodrigo de Loredo. El exintendente Ramón Mestre y varios de sus hombres de confianza sondean el espacio. Sin embargo, es Juan Jure, exintendente de Río Cuarto, el perfil que señalan interesante para sumar, además de outsiders como el presidente de Instituto, Juan Manuel Cavagliatto.

No hay que olvidar que Jure y Oscar Aguad fueron los primeros radicales en abrirle la puerta a Mauricio Macri en Córdoba. El “Turco” gobernaba el “imperio del sur” y recibió la primera sede cordobesa del Banco Ciudad de la mano de Rogelio Frigerio, entonces titular de la entidad capitalina. La dinámica se repite y es conocida.

Juan Jure encabezó el acto de la línea Radicales de Pie en Río Cuarto, en la víspera del 9 de julio y ante 500 personas.

¿Puede Brito apañar la candidatura provincial de esa dirigencia radical que perdió la interna de la UCR y que desconoce a De Loredo como candidato natural a la gobernación? Jure dijo que va a armar para la contienda provincial y le importa poco que sus correligionarios lo tilden de infiltrado cordobesista. Mueve la cola, ladra… Empiezan a tomar cierto espesor las conversaciones transversales del gobernador.

La fecha electoral, un pedido a coro

Esos movimientos del peronismo impactan en la oposición, que no logra cerrar filas y que ha puesto en la fecha electoral su principal punto de reclamo al Panal, como se conoce a la casa de gobierno cordobesa.

El libertario Gabriel Bornoroni exigió el gesto institucional en un raid mediático que emprendió esta semana. El jefe de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados sabe que el cordobesismo no blanqueará la carta, pero especula que serán el domingo 9 de mayo para separarla de la ronda nacional y del aniversario del asesinato de la adolescente Agostina Vega, que se cumplirá el 23 de ese mes.

El lanzamiento lo hará apenas esté confirmada la fecha de votación. Una formalidad que no esconde la determinación y las dificultades que atravesará el arco opositor en las próximas semanas. Bornoroni sí muestra las encuestas elaboradas por su usina de datos, que le dicen que gana por diez puntos.

Lo curioso es que De Loredo, en la suya, lo tiene ganándole a Llaryora, pero por un margen más chico. En lo único que coincide el antiperonismo hoy es en la decisión de instalar que Llaryora pierde con cualquiera. La coincidencia no hace más que complicar el tema.

El radical afirma que él le aportaría el triunfo más sonoro y amplio a la Casa Rosada, en la previa de la campaña por la reelección de Milei. La asunción de Matías Gvozdenovich, este martes a las 19 en la Casa Radical, no será un acto más. La organización anticipa que será de alto voltaje político.

Gabriel Bornoroni no se baja

Bornoroni se ríe bajito de ese sondeo porque no quiere pelear con nadie y recuerda el triunfo de su amigo Gonzalo Roca para recordar que lo rimbombante también puede aportarlo un libertario.

El estacionero no se baja y seguirá en la suya: apurará el plan territorial que viene desplegando los viernes y fines de semana. Le apunta a los intendentes radicales, ese gigante de 170 hombres y mujeres que De Loredo muestra como un activo complementario al de un candidato con conocimiento y chances de disputar el escaparate de la boleta opositora.

Gabriel Bornoroni, junto a la juventud, en un recorrido por Río Cuarto.

Aquí empieza el problema no sólo para la oposición, sino también para el oficialismo. También como adelantó Letra P, Bornoroni está prometiendo apoyar candidaturas locales y, por ende, no poner un aspirante propio para las elecciones municipales. Pide el acompañamiento que el peronismo exige a su tropa municipalista.

Los intendentes son pragmáticos, se sacan fotos con todos y, en el caso de los opositores, no quieren confundir al electorado con internas partidarias que exceden sus objetivos de gobernar por cuatro años más. A diferencia de otros ciclos, este más que nunca tendrá un componente de abajo hacia arriba en la construcción de las estrategias provinciales. Como Llaryora, los intendentes también especularán con las fechas y los acuerdos.

El ’27 se construye sobre terreno arenoso.

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