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ZONA DESFAVORABLE

La vida más allá de Vaca Muerta: la Patagonia fija su agenda productiva al margen del boom energético

Una cumbre reunió esta semana a ministros de toda la región. Rosca técnica y política. Reclamo a Milei por obras de infraestructura y propuestas concretas.

Hay vida más allá de Vaca Muerta, advierten las provincias de la Patagonia. Los minitros de producción de los distritos sureños armaron esta semana una cumbre para plantar una agenda que el gobierno nacional de Javier Milei y Toto Caputo no mira ni parece tener en cuenta.

Neuquén, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, La Pampa y Río Negro desembarcaron en ese cónclave del Consejo Patagónico de Desarrollo Económico, al que sus protagonistas interpretan como más técnico que político, pero que expuso a cielo abierto intereses y realidades. Por algo fue anfitriona en su sede porteña la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

El scrum productivista fijó la necesidad de dar una pelea en conjunto para evitar divisiones y reclamar en grupo por infraestructura que potencie el entramado productivo, logística y financiamiento, entre otros puntos. Una de las expectativas es que diputados y senadores articulen en el Congreso, cosa que no ha sido fácil en los dos años y medio de gobierno libertario. En el inicio de la gestión de Milei los gobernadores hicieron un par de puestas en escena de esa unidad, pero después la idea se cayó.

No todo es Vaca Muerta

Las miradas nacionales, o centralistas, sobre la Patagonia están concentradas en Vaca Muerta y en las extraordinarias posibilidades que ofrecen el petróleo, el gas y los grandes proyectos energéticos y mineros. Hasta allí fue Kristalina Georgieva, en nombre del Fondo Monetario Internacional.

Kristalina Georgieva en Vaca Muerta, junto al ministro Toto Caputo y el presidente de YPF Horacio Marín.

Las provincias no desconocen esa oportunidad. Al contrario, energía, hidrocarburos y minería forman expresamente parte de los sectores estratégicos identificados por el consejo de ministros. Pero la agenda regional los coloca al lado de otras actividades productivas.

El planteo es que la riqueza extraordinaria que puede generar el subsuelo no debería convertir al resto de las producciones patagónicas en actividades secundarias ni transformar a las provincias en simples proveedoras de recursos naturales para grandes proyectos.

Por eso uno de los puntos centrales es el desarrollo de proveedores locales. El consejo comenzó a trabajar en un programa específico para conseguir que las PyMEs patagónicas participen de las cadenas de valor, no solo de hidrocarburos, minería y energía, sino también de pesca, infraestructura, logística, industria y economía del conocimiento.

La expectativa es que una inversión multimillonaria instalada en territorio patagónico derrame contratos, actividad y empleo sobre empresas de la propia región, en lugar de funcionar como un enclave conectado principalmente con proveedores externos.

Ahí cobra sentido un proyecto de Compre Patagónico, con el objetivo de generar reglas que favorezcan la contratación de empresas regionales por parte de los grandes operadores y, al mismo tiempo, permitir que una firma local deje de tener como horizonte únicamente su mercado provincial y pueda considerar a las seis jurisdicciones como un único espacio económico.

El puntapié de Neuquén y Río Negro

En el encuentro en CAME, representó a Neuquén Diego García Rambeaud, secretario de Producción e Industria. Incluso la provincia más beneficiada por Vaca Muerta tiene claro que también hay que mirar para otro lado. Su posicionamiento sobre el “costo patagónico” es firme y reiterado. Lo puso en el centro de la escena cuando se armó una cumbre en ese sentido con la provincia de Río Negro. Ese fue un puntapié que se dio el año pasado para los encuentros regionales.

Guillermo Koenig, ministro de Neuquén; y Carlos Banacloy, de Río Negro, durante un encuentro que tuvieron las áreas productivas de esa provincia.

La insistencia es que “producir en la Patagonia es distinto” y que hay que convencer a Nación de las desventajas particulares de producir en la región. Esa bandera la agita también el ministro de Economía, Producción e Industria, Guillermo Koenig.

Su par de Río Negro, Carlos Banacloy, aunque el nombre la cartera es Desarrollo Económico y Productivo, dice que la Patagonia atraviesa “una oportunidad histórica” y que el desarrollo energético debe transformarse en motor del resto de las actividades. Repite que la integración requiere acuerdos, legislación y una mirada compartida.

Unir a las “islas” de la Patagonia

“Se pusieron en la mesa temas comunes, con una visión más productiva que partidaria y para trabajar en bloque. Tenemos que complementar las ventajas comparativas de cada provincia. La unión hace la fuerza”, resumió a Letra P Nicoló Cavallaro, director de Planificación y Competitividad de La Pampa, enviado de la ministra de Producción Fernanda González.

Nicoló Cavallaro, director de Planificación y Competitividad de La Pampa.

“Tenemos que dejar de ser seis provincias aisladas y trabajar como una región integrada, con una estrategia común para producir más, agregar valor, generar empleo y exportar al mundo”, aportó Juan Pavón, ministro de Producción de Chubut y presidente del Consejo.

En las charlas de trabajo los informes del Consejo Federal de Inversiones (CFI) se cruzaron con ejemplos concretos y anécdotas que a veces describen realidades. Una buena parte de las personas y empresas de la Patagonia a veces tienen que viajar hasta 500 kilómetros por tierra para llegar a un aeropuerto accesible que les permita viajar a Buenos Aires, donde "atiende Dios". A ese se le suma el estado deplorable de las rutas, desde que el gobierno libertario abandonó esa tarea estatal.

La conectividad es uno de los puntos recurrentes cuando se describe el llamado “costo patagónico”. En el encuentro se pusieron bajo la lupa también otras necesidades como la de formar recursos humanos, alinear la producción, y apostar con orden y en conjunto a la innovación y la tecnología. Cada vez que se tuvo oportunidad, se insistió en la necesidad de que la infraestructura acompañe el objetivo de la competitividad y el desarrollo.

Provincias desunidas de la Patagonia

Los ministros también posan sus miradas en actividades mucho menos espectaculares que un pozo de Vaca Muerta, pero que llevan décadas construyendo empleo, atrayendo población y generando identidad productiva en la Patagonia. Ganadería, agricultura, pesca, alimentos, pequeñas industrias y turismo aparecen expresamente entre los vectores que la región pretende desarrollar. Detrás de todos ellos surge el problema histórico de las enormes distancias y el costo de llevar lo producido hasta los grandes mercados.

Tierra del Fuego fue una de las provincias que expuso el problema con mayor claridad. Su ministro de Producción y Ambiente, Francisco Devita, advirtió que las jurisdicciones del sur arrastran dificultades logísticas comunes y que incluso carecen de una conectividad aérea adecuada entre ellas.

Devita advirtió que algunos mercados internacionales resultan prácticamente inaccesibles para una provincia que actúa sola, pero pueden dejar de serlo si seis estados ofrecen producción y volumen conjuntamente. Mencionó, por ejemplo, la posibilidad de buscar destinos externos para la proteína animal patagónica.

Pablo Lunzevich, ministro de Producción, Comercio e Industria de Santa Cruz.

Santa Cruz llevó una definición semejante. “Hay que dejar de mirar cada provincia por separado y empezar a pensar a la Patagonia como una unidad estratégica”, insistió Paulo Lunzevich, secretario de Comercio e Industria de esa provincia.

El contrapunto con la receta de Javier Milei

La construcción de esa agenda ocurre además en un contexto político nacional que agrega tensión. Mientras el gobierno de Milei hace de la apertura, la desregulación y la reducción de la intervención estatal ejes centrales de su política económica, las provincias patagónicas confían en otras recetas.

No imaginan ningún desarrollo productivo sin financiamiento, desarrollo de proveedores, infraestructura pública, promoción de empresas regionales, incentivos al consumo, planificación logística y coordinación estatal para conquistar mercados. Es ese un reclamo transversal que alcanza a casi todos los gobiernos provinciales que asumen la responsabilidad de empujar ese tipo de políticas que la Casa Rosada ni siquiera analiza.

Francisco Devita, ministro de Producción y Ambiente de Tierra del Fuego.

La situación industrial es otro de los puntos rojos. La señal de alarma fue especialmente explícita desde Tierra del Fuego. Devita habló de una baja “atroz” del empleo y de caída del consumo y sostuvo que las provincias necesitan generar herramientas propias para reactivar el mercado y fortalecer sus actividades productivas.

El costo de vivir y producir lejos del centro

En la reunión repiqueteó el concepto del denominado “costo patagónico”. Las provincias quieren discutir compensaciones por vivir y producir a miles de kilómetros de los principales centros de consumo. Pero también se reclaman soluciones estructurales como rutas, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, energía, gasoductos, conectividad digital, infraestructura hídrica, parques industriales y sistemas de almacenamiento y distribución.

Uno de los planteos es que se revise el régimen de Zona Desfavorable y avanzar hacia una integración real de las zonas francas existentes. La lógica es que una empresa patagónica no pierda competitividad antes de salir de su territorio simplemente por la distancia que la separa del mercado.

El Gobierno eliminó los aranceles de importación y preocupa la sostenibilidad de la industria de Tierra del Fuego.

Es un sueño abrir puertos y aeropuertos regionales directamente al comercio internacional y disminuir la dependencia de los grandes centros logísticos ubicados en otras partes del país. La apuesta más ambiciosa es lograr producir en la Patagonia, industrializar allí una proporción mayor de esos recursos, utilizar empresas y trabajadores de la región para hacerlo y encontrar mecanismos propios para colocar después esa producción en el país y en el exterior.

El Consejo insistió en que Vaca Muerta puede ser una formidable locomotora de ese proceso, pero las provincias no están dispuestas a que se trate del único vagón de la productividad de la región.

Es la economía

Extendidos espacios productivos clásicos, generadores de mano de obra y recursos para sus provincias, perciben que el boom energético invisibiliza el resto de las necesidades y potencias económicas de la región. Más allá del fabuloso negocio energético y de que la perla de Vaca Muerta se lleve todas las miradas desde el centro del poder, la región también busca preservar sus actividades históricas, en un complicado escenario de apertura, retracción del consumo y pérdida de empleo.

Son los mismos territorios en que los gobernadores han dejado en claro que el Estado no es asunto separado. El gobernador Ignacio Torres dijo, después de la cumbre productiva, que una de las fórmulas a instalar es “cómo hacemos las provincias para agregar valor”. No todo, dejó entrever, es el ajuste.

Juan Pavón, ministro de Producción de la provincia de Chubut, preside el Consejo.

Con todo, a la salida del encuentro hubo en general una mirada optimista respecto a una agenda estratégica en construcción. La gran dicotomía que circula todo el tiempo es entre la opción entre primarizar la economía o agregar valor. Por eso mismo el documento final aseveró que la decisión de la Patagonia es “producir, industrializar, transportar y exportar”. Vaca Muerta es vista como una enorme oportunidad, pero no como un sinónimo excluyente de la productividad de la región.

Desde lo formal, el encuentro apuntó a crear un Fondo Patagónico de Desarrollo e Infraestructura; conformar una Red de Logística y Transporte Multimodal y coordinar gestiones conjuntas ante el Gobierno nacional.

Otra decisión concreta fue la de avanzar en el régimen de Compre Patagónico, que priorice proveedores regionales para que las PyMEs regionales ingresen en las grandes cadenas de valor.

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