QUE NO SE ROMPA

La UCR sufre una derrota doble y Gerardo Morales busca evitar una fragmentación

La mayoría del partido apostó a Larreta y perdió la interna. Quienes jugaron con Bullrich cayeron en sus distritos ante Milei. Los nombres para conducir el Comité y el dilema del ballotage.

“Acá no ganó nadie”, repite el gobernador de Jujuy y presidente de la UCR, Gerardo Morales, ante cada recriminación que recibe por su apuesta fallida a la candidatura presidencial de Horacio Rodríguez Larreta en la interna de Juntos por el Cambio.

En su interpretación, la tropa radical que participó del triunfo de Patricia Bullrich no tiene nada que celebrar, porque el candidato de La Libertad Avanza, Javier Milei, superó a la suma de los votos de JxC y duplicó a la exministra en el duelo individual.

Además, la boleta del libertario arrasó en Jujuy, pero también en provincias con figuras radicales que apostaron a la jefa de los halcones, como Mendoza y Formosa, donde el senador Luis Naidenoff no podrá renovar su banca si en octubre se repiten los resultados de agosto.

En Buenos Aires, el presidente del comité, Maximiliano Abad, se jugó por Bullrich y será candidato a senador, pero en la primaria local, el gobernador Axel Kicillof superó a la suma de los dos candidatos de JxC. En pocos lugares la UCR fue tan vapuleada por el peronismo.

Tal vez el único dirigente radical que pueda celebrar es el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, quien no se jugó un pleno presidencial y logró que JxC fuera el frente más votado en su provincia, aunque sólo quedó cinco puntos por encima de Unión por la Patria y LLA. El resultado está abierto.

Que se doble

En este escenario lacrimógeno, en el que la UCR podría perder ocho bancas en Diputados y cuatro en el Senado si no mejorase su actuación de las primarias, Morales necesitó 18 días para reunir a la dirigencia nacional en el Comité. Lo logró recién el último miércoles, con el senador Martín Lousteau llegado horas antes de un viaje de rélax luego perder por unas décimas la interna de la Ciudad. Su colega Alfredo Cornejo, uno de los principales bullrichistas, no quiso viajar; estaba de campaña en Mendoza.

El martes a la noche, Bullrich buscó resolver ella misma la interna radical: llamó a Morales para decirle que iba a modificar su agenda para participar de la reunión y tener una foto de unidad. El encuentro fue ameno, porque nadie tenía ganas de discutir.

La candidata presidencial fue sincera. “No nos sobran los votos, necesito que los intendentes radicales sean protagonistas, porque sólo se puede crecer de abajo hacia arriba”, reconoció. Le pidió a Lousteau una opinión sobre la incorporación de Carlos Melconian y el senador asintió. “Es heterodoxo”, lo elogió.

PATRICIA BULLRICH recibió el APOYO de la UCR y de GERARDO MORALES

La reunión continuó con un repaso por cada provincia para diagramar cómo se podría crecer, sobre todo donde Milei arrebató un voto cautivo de JxC. Luis Petri, radical y compañero de fórmula de Bullrich, fue el más entusiasta.

Pidió enfocar el mensaje de campaña en la seguridad y la economía, relacionar a Sergio Massa con el caos y a Milei con un “salto al vacío”. No logró encender a la dirigencia, que escapó rápido para no cruzarse con la prensa. Sólo Morales, Petri y Bullrich enfrentaron los micrófonos, aunque no más de diez minutos.

La unidad por Bullrich

La UCR enfrenta un panorama incierto y hasta contradictorio. En septiembre, el partido tiene candidatos a gobernadores con chances de ganar tres provincias, en las que lograron imponerse en las primarias: Mendoza, Santa Fe y Chaco, las dos últimas, lideradas por el peronismo.

En octubre, el escenario es otro: la UCR podría perder bancas en el Congreso y terminar con una representación similar a la de La Libertad Avanza. Con los números de agosto, tendría menos bancas en la Cámara baja que el bloque de Milei y sólo seis más en el Senado. Un golpe inesperado.

Con el objetivo de revertir esta tendencia, Morales pidió el miércoles unidad detrás de la candidatura de Bullrich, quien, para ganar la interna, dividió al radicalismo en todo el país.

La víctima principal fue Evolución, el sector de Lousteau. Sus apuestas legislativas fueron en las boletas de Larreta y perdió en Buenos Aires, La Pampa, Neuquén, la Ciudad, Córdoba y hasta en Santa Fe, donde armó la nómina el candidato a gobernador, Maximiliano Pullaro. El único triunfo de Evolución fue el del diputado Alejandro Caccace, en San Luis, porque logró un corte de boleta a su favor.

Las victorias de Bullrich en esas internas no fueron con figuras radicales reconocidas, sino con rejuntes que se beneficiaron del arrastre de sus votos. La única expresión orgánica de la exministra en la UCR fue el Grupo Malbec, liderado por Cornejo, Luis Naidenoff y la senadora santafesina Carolina Losada, entre otros.

Valdés siempre estuvo invitado y participó de algunas reuniones, pero se negó a jugar a todo o nada con Bullrich, quien hasta evaluó elegir a Naidenoff como compañero de fórmula si el gobernador correntino se lo pedía. No ocurrió.

Morales culpa al Grupo Malbec de haber boicoteado su plan de tener una lista radical en las primarias, con él como aspirante a presidente y el neurólogo Facundo Manes en la provincia de Buenos Aires. Le hubiera evitado al partido quedar preso de la interna PRO.

Las peleas que vienen

Como cada año de elecciones, en diciembre el radicalismo se medirá puertas adentro para definir a las autoridades del comité nacional y del Congreso.

La única certeza es que habrá unidad en Diputados, donde desde 2021 el partido está dividido entre UCR y Evolución. Lousteau sabe que no podrá pelear para su tropa la presidencia de la bancada unificada, que recaería en algún histórico. El principal candidato es el formoseño Ricardo Buryaile, si logra ser reelegido.

Una versión que circuló en el comité es que Lousteau pediría a cambio la presidencia de la UCR, con respaldo de Morales y de buena parte de las autoridades del comité nacional.

El senador contaría con el apoyo de Pullaro, si para ese entonces es gobernador de Santa Fe. Su rival natural sería Valdés, quien, si le preguntan, niega que esté interesado en presidir el Comité nacional, aun cuando viaja cada semana a Buenos Aires a reunirse con dirigentes.

Una opción que se evalúa es que el gobernador correntino sea premiado con autoridades legislativas. Su referente en el Senado es Eduardo Vischi. Cornejo también se anotaría para liderar el partido si vuelve a ganar en Mendoza.

Que no se rompa

El gran desafío de Morales es liderar la transición y evitar una fragmentación entre las tribus visibles y otras que puedan aparecer. Para eso debe definir cómo posicionarse ante los hipotéticos escenarios electorales.

Existe un acuerdo tácito para que la dirigencia repita que no se imagina un ballotage sin Bullrich, mientras que se habilitó a quienes pelean por gobiernos locales, como Pullaro, a decir que prefieren a Milei si llega a una final con Massa. Es sólo un juego para sus electorados.

La mayoría de la dirigencia de peso, como Morales, especula que, si Bullrich no llega a una segunda vuelta, tal vez la mejor opción sea militar el voto en blanco. Es un debate que nadie quiere anticipar.

En un gobierno libertario, además, la UCR no seguirá en Juntos por el Cambio si el PRO decide colaborar con Milei. Por eso, no puede perder presencia legislativa. Si vuelve a jugar sola en el Congreso, deberá hacerla valer.

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