La herencia de Bolsonaro: magnates rusos aterrizan en Brasil
Excluidos de las principales ligas por la guerra en Ucrania, buscan instalarse en Sudamérica. El pasado sinuoso del Corinthians y los viejos vínculos de Macri.
El Londrina Esporte Clube es desconocido para la mayoría de las personas en Argentina. Juega en la B de Brasil, no tiene a ningún argentino en su plantel, pero se convirtió desde finales del año pasado en el centro de un ida y vuelta que refleja el clima de época que se vive en el fútbol del gigante país vecino: un fondo de empresarios quiere conformar una Sociedad Anónima Deportiva (SAD) para hacerse cargo de su fútbol profesional.
La negociación en sí no reviste nada nuevo. Desde que Jair Bolsonaro firmó en agosto de 2021 una ley para la transformación jurídica de los clubes, la creación de las SAD se volvió algo habitual del otro lado de la frontera. De los 20 clubes que juegan el Brasileirao, cinco están privatizados. Cuatro en manos de grupos extranjeros: Bahía (City Football Group), Botafogo (John Textor), Bragantino (Red Bull) y Vasco da Gama (777 partner). Y Cruzeiro en manos nacionales: su dueño es la exestrella Ronaldo.
Lo que sí asoma como novedad es que los capitales privados provengan de empresarios y magnates rusos, excluidos de las principales ligas del mundo por la guerra en Ucrania, que acaba de cumplir un año desde su inicio. La salida de Roman Abramovich del Chelsea fue la hipérbole de esa migración forzada, pero hay decenas de grupos nacidos y criados en Moscú –menos conocidos pero no menos poderosos– que empezaron a circular por países que antes no pisaban.
Es, también, lo que sueña hacer el expresidente Mauricio Macri y el grupo que lo acompaña en todos los aspectos del negocio futbolístico desde diciembre de 2023, en caso de que Juntos por el Cambio gane las elecciones: atraer a capitales extranjeros para que inyecten dinero en los clubes y cambiar así el modelo de organización del fútbol argentino. En 2018, motorizado por Fernando Marín, el gobierno de Cambiemos lo intentó hacer, pero se encontró con la férrea oposición de la mayoría de los clubes.
Un pasado real
El monto por el que el fondo ruso se quedará con la conducción del club paranaense está lejos de las cifras astronómicas que manejan en el mercado de pases europeo. De acuerdo a lo que accedió el portal UOL de Brasil, la oferta por el Londrina –en la mitad de tabla de la B– asciende a 80 millones de reales, algo más de 15 millones de dólares.
Como establece la nueva ley, los detalles de la propuesta fueron revelados al Consejo de Representantes y al técnico del primer equipo, Sérgio Malucelli, quien objetó algunos puntos que dilataron la firma del acuerdo. El 6 de febrero, el grupo ruso entregó el último borrador para definir el contrato.
Londrina no será el único equipo brasileño que empiece a hablar en ruso. Seducido por la nueva plataforma de negocios que firmó el expresidente Bolsonaro, uno de los que quiere volver es el iraní Kia Joorabchian, la cara mediática del Grupo MSI que privatizó al Corinthians a principios de siglo.
En aquellos tiempos, detrás de Joorabchian siempre asomaba el verdadero dueño del MSI y del Corinthians: Boris Berezovski, un oligarca ruso que amasó su fortuna al calor de las privatizaciones durante el gobierno de Boris Yeltsin, el primero después de la disolución de la Unión Soviética.
Acusado de lavado de dinero y de otros delitos más complejos en su país natal, Berezovski, “the Godfather of the Kremlin”, como lo definió el periodista Paul Klebnikov en un libro, murió en 2013 en su mansión londinense. Lo encontraron ahorcado.
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En 2005, la transferencia de Carlos Tevez de Boca al Corinthians fue un escándalo
En 2005, la transferencia de Carlos Tevez del Boca de Macri al Corinthians de Berezovski y Joorabchian fue un escándalo investigado por organismos antilavado de los dos países. Escribió el periodista Ezequiel Fernández Moores en la revista Un Caño hace 18 años: “Lo que menos le gustó a Boca fue que Clarín publicara una fotocopia del contrato que desnudaba que había cobrado 16 millones de dólares por Tevez en una cuenta en el JP Morgan Chase de Nueva York. Una cuenta que ni siquiera está a nombre del club, sino de una empresa inversionista del Royal Bank of Canadá. El pase de Tevez, se sabe, fue una negociación entre equipos de Argentina y Brasil. Pero sus dineros llegaron desde un paraíso fiscal y se depositaron en Nueva York”.
Casi veinte años después de esa transferencia non sancta, en Brasil nadie asegura que eso no vuelva a suceder.