Desde su misma publicación, la rosca judicial tuvo un intenso ida y vuelta entre la Ciudad de Buenos Aires, sede del Consejo de la Magistratura, y la torre de Tribunales Federales, situado frente al Parque Sarmiento de esta capital.
Superadas las instancias preliminares, algunos nombres parecían correr con ventaja. Muchos miraron a Manuel Malbrán, parte de la lista bordó, cuya referencia es Diego Barroetaveña, poderoso titular de la Cámara de Casación y hombre de peso en el Consejo de la Magistratura.
Otros apostaron a José Manuel Belisle, quien sumaba más avales desde Córdoba, con pasado en Franja Morada y contactos de peso en Diputados.
Gonzalo Roca, diputado por Córdoba, jura como representante de La Libertad Avanza en el Consejo de la Magistratura
En recovecos locales muchos vieron la oportunidad para Facundo Cortés Olmedo, finalmente parte de la misma y segunda terna final, quien por años rindió concursos y acumuló antecedentes académicos y políticos. Abogado especialista en derecho penal, defensor en causas pesadas, ocupó lugares expectables en concursos previos. En particular para el Tribunal Oral N° 3, creado en 2023.
Dirigente radical, exsecretario de Gobierno durante la intendencia de Ramón Mestre (h), extitular del Comité Provincia, exapoderado del partido, heredó el estudio de su padre, quien fuera fiscal general durante la gobernación de Eduardo Angeloz, luego vocal del Tribunal Superior de Justicia, vocal de la Cámara de Apelaciones y del TOF2.
Con todo, sus chances parecieron diluirse al ritmo de la interna radical. El empoderamiento del deloredismo en meandros judiciales, correlato de la pérdida de adherencia del mestrismo, influyó por meses. Su lugar final en la segunda terna no se correspondió siquiera con el orden de méritos.
Un año después su trayecto retomaría impulso gracias a otro vínculo familiar. Tras ser electo diputado, Gonzalo Roca, su primo hermano, llegó para cuidar los intereses de La Libertad Avanza en aquel Consejo. En particular de Gabriel Bornoroni, armador y alfil de Karina Milei en Córdoba.
De vuelta entre los favoritos para toda especulación, sus antecedentes recuperaron fulgor. Un poco más de tiempo le tomaría volver a contar con el apoyo radical, reconducido por Alberto Biglieri, con la venia del propio Barroetaveña, siempre en pulseada con Alberto Lugones, nunca desatento a los vientos de poder.
Lo que quería Martín Llaryora
Voces cercanas al exfuncionario no niegan la importancia de los contactos. Lamentan, incluso, que resuenen más que los avales académicos.
Piden también repasar el trayecto propio para relativizar la representatividad que se le asigna. “Es radical, pero el hombre de la UCR era Belisle. Ahí hay una maniobra del peronismo, al que no le salió la jugada”, dicen en su entorno.
La alusión no escandaliza, considerando la habitualidad con que mandatarios provinciales tejen alianzas para impulsar acólitos en cargos importantes. Tampoco sorprende, atendiendo la voluntad del gobernador de colar fichas tanto en la Justicia provincial como en la federal.
Sí echa luz sobre un proceso en el que el peronismo cordobesista no pudo encontrar un candidato adecuado. Según explican fuentes confiables, los nombres más afines quedaron eliminados de la competencia en tempranas instancias.
Lanzados a un scouting a través de referencias interpósitas, el llaryorismo habría aceptado los oficios de Abel Sánchez Torres, el poderoso vicepresidente de la Cámara de Apelaciones de Córdoba y asesor en el Consejo de la Magistratura.
A su gestión adjudican el interés en Germán Giannotti, parte de la primera terna selecta. Abogado litigante, especialista en derecho tributario, penal económico, aduanero, es parte del renombrado estudio que lidera Manuel de Allende, por el que han pasado figuras de relevancia política y económica. También cuenta con avales de la histórica lista celeste, siempre atenta al PJ.
En su trayecto, Gianotti debió sortear cuestionamientos por omitir en su presentación que había sido imputado en una causa, aún cuando resultara finalmente sobreseído.
Conocedores del paño aseguran que su caída del podio de favoritos no tuvo que ver con tal incidente. Sí con el desplome de la figura de Sánchez Torres, sobre quien pesan sendas denuncias judiciales y fuertes cuestionamientos por sus vínculos intra y extratribunalicios. Los mismos vínculos que antes parecían invisibles a ojos profanos.
El cuidado de Luis Juez
Voces que trajinan pasajes de Tribunales a la gobernación relativizan el peso del camarista cordobés en alguna estrategia. Sí cuentan que Llaryora habría hecho sus pedidos en respectivas y reservadas cenas a Biglieri y Barroetaveña. “Pero nos cagaron”, sintetizan a este medio.
Con similar entonación ubican a Mancini en el espectro del radicalismo. De carrera judicial desde hace 30 años, la selecta por el Ejecutivo cuenta con más avales internos que palancas políticas. Abogada también, se desempeña como secretaria del Juzgado Federal N° 2 desde 2017. Previamente había cumplido funciones en el Juzgado N° 3. Superiores de ayer y hoy guardan un gran concepto de su desempeño.
Mancini había terminado primera en la lista para la Cámara de Apelaciones, pero también como primera en la lista para el concurso destinado a cubrir un cargo de juez/a de cámara en el Tribunal Oral N° 2. Su nombramiento en el primer órgano parece despejar el camino hacia el TOF 2 para Gustavo Zapata.
En ese derrotero de los últimos meses Mancini recibió una atención especial de otro cordobés de peso en el Consejo de la Magistratura, el senador Luis Juez.
Radiólogos de toga aseguran que el contacto respondió a necesidades de ocasión, no a un cálculo. “Ella no es juecista, él prefería a Belisle también. Pero ella se acercó y él la cuidó en la interna del Consejo”, cuentan a este medio.
Las salas de Córdoba
Mancini se sumará a la Sala A de la Cámara de Apelaciones. Se integrará a Eduardo Ávalos y Graciela Montesi, quien desde hace años mantiene un vínculo con Sánchez Torres.
Muchos imaginan a la futura camarista como “una cuña entre Graciela y Abel”, muchos los verdaderos administradores del poder en “la Torre”. Si así ocurriere, se adjudicaría la movida a Barroetaveña, en otro capítulo de la interna con Lugones.
facundo cortés olmedo córdoba .jpg
Ello también ayudaría a entender por qué la abogada desvió un camino que debía conducirla al TOF2, destino en que la esperaba la jueza María Noel Costa, pareja de Barroetaveña, y figura cuya relevancia crece en la misma proporción en que decaen las acciones de aquellos camaristas.
Cortés Olmedo irá hacia la Sala B, que integran Sánchez Torres y Liliana Navarro, otra fuerte referencia para los juegos internos. Criterios aparte, el renunciante presidente del Comité Provincia de la UCR conoce bien a ambos, después de años litigando en dicho fuero.
Un cruce de la historia no puede ser pasado por alto. El aún poderoso camarista inició su carrera judicial en 1996, en el TOF 2, por entonces integrado por el padre de Cortés Olmedo.