El talón de Aquiles del modelo libertario sigue siendo el ingreso real, pero el jefe de Estado cree que no hay de qué preocuparse. Asegura que el poder adquisitivo mejoró y seguirá en alza en la mayoría de los sectores de la economía. Sólo admitió que la construcción es una deuda y se saldará con las licitaciones de 21 mil kilómetros de rutas.
En estas condiciones, el jefe de Estado buscó ordenar a su tropa, dentro y fuera de la Casa Rosada. En su espacio está claro que Karina Milei sigue siendo El Jefe. Su equipo de funcionarios se ofreció para asesorar a legisladores, para restarle poder de articulación a Patricia Bullrich.
La secretaria general estará a la sombra del nuevo jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien orbitará el Congreso junto a su segundo, Ignacio Devitt, impuesto por la hermana presidencial. Se trata de un funcionario que llegó a la Casa Rosada en enero para seguir la actividad parlamentaria, con respaldo de Karina y los primos Menem (Lule y Martín).
Controlar a Patricia
La idea de acuerdos con los aliados libertarios sin pasar reportes diarios. Sospecha que la exministra boicotea temas por interés personal, como los pliegos judiciales que nunca fueron dictaminados o el que fue aprobado sin la anuencia de Milei, que proponía a María Verónica Michelli, la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, en un tribunal de La Plata.
La exministra busca mantener el protagonismo. Después de la salida de Adorni, presionó a los bloques dialoguistas para apurar una sesión, en la que esperaba aprobar el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada. El proyecto está trabado porque la UCR no acepta el dictamen, aún cuando algunos miembros de la bancada lo firmaron.
Ese texto ya fue corregido 13 veces y sigue sin tener consenso garantizado. También es urgente para el Gobierno aprobar una nueva tanda de pliegos judiciales y prolongar el mandato del juez laboral Víctor Pesino, antes que cumpla 75 años, el 27 de julio. Es ni más ni menos que el magistrado que avaló la reforma laboral y dispuso la intervención de la UOM.
Bullrich insistió en sesionar el jueves pasado, pero muchos senadores no están en el país. “No hay que perder el ímpetu”, fue su orden. Luego, la exministra de Seguridad intentó abrir el recinto durante la semana corta y le fue mal. Los tucumanos no aceptaron estar el 8 de julio, temerosos de no llegar al evento central del Día de la independencia. Un día antes, a las 13, juega La Selección por los octavos de final del Mundial.
El segundo semestre
Bullrich evaluó distintos esquemas para sentarse en su banca y mostrar que sigue manejando el Senado. Propuso sesionar el lunes a la tarde o el martes después del partido. Hasta le mandó una carta a Victoria Villarruel para que citara a labor parlamentaria. Esta reunión se hará el miércoles a las 12, pero la sesión recién será el jueves 16. Antes, no llega nadie.
El encuentro de jefes legislativos del Senado es la única actividad parlamentaria confirmada en la semana corta, mientras que en ambas cámaras se esperan recesos invernales, un pedido de los gremios que los gobiernos suelen acatar, para evitar licencias acumuladas del personal.
En agosto, Milei tratará de imponer lo que queda de agenda, como su proyecto para cambiar la carta orgánica del Banco Central y la nueva versión del régimen de inocencia fiscal.
Santilli tiene el desafío de destrabar los proyectos congelados en el Senado, como el de zonas frías, que no tiene acuerdo de los gobernadores que lo apoyaron en Diputados; y la reforma política, tal vez el mayor escollo del oficialismo en el Congreso, antes de la discusión del nuevo presupuesto.
La rosca electoral
El debate del nuevo sistema de votación se convirtió en el inicio de la campaña presidencial de Milei, porque cada actor político debe definir de qué lado va a estar. Quien quiera asociarse a la reelección del Presidente, necesita estudiar las reglas del juego que lo beneficien. Es ahora.
La voluntad de Santilli es alcanzar un consenso con los gobernadores para facilitar la reelección de Milei. Por eso, los legisladores libertarios tienen cada vez menos margen para confrontar con los mandatarios provinciales.
Esa estrategia quedó en evidencia durante la reunión del bloque oficialista de la Cámara de Diputados, donde el santacruceño Jairo Guzmán recibió un reto por haber atacado, durante la última sesión, al gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, quien había contribuido al cuórum a través de su referente en la Cámara baja, José Garrido.
Cualquier acuerdo del Gobierno tiene como condición la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), que la UCR y el PRO pidieron sostener, al menos como una opción de cada alianza electoral.
Santilli y Bullrich armaron la contrapuesta, que es el sistema de adhesiones en las listas de Diputados. Enviaron a los líderes legislativos los borradores hace dos meses y en los últimos días, con el caso Adorni resuelto, se retomó el debate. Algunos aliados quedaron preocupados, porque los primeros bosquejos no les resultaban claros.
La mira del flamante jefe de Gabinete está puesta en la UCR, que con sus diez votos en el Senado trabó la discusión, cuando presentó su proyecto de ley para que las PASO sean optativas.
La negociación de Santilli
Si las distintas tribus radicales aceptan un esquema de BUP con adhesiones, el camino legislativo empieza a allanarse, aun sin el PRO, que ya avisó que se oponía.
Pero la discusión está en ciernes, porque hay radicales y macristas que, al margen de la voluntad de su espacio político, tienen dudas sobre la eficacia del método propuesto. El sistema está pensado para que Milei pueda tener hasta tres tiras de la BUP, con distintas ofertas a la Cámara de Diputados.
El plan de la Casa Rosada es que, si no están conformes con los lugares ofrecidos por Karina, el PRO y la UCR puedan presentar sus listas y probar suerte.
No sería técnicamente una colectora, porque la BUP obliga a marcar tildes por cada categoría o una para votar lista completa, delante del casillero presidencial. Tampoco es la copia de la ley lemas, porque los votos de las distintas ofertas electorales de cada alianza no se sumarían. De hecho, por esa razón, el mecanismo no podría usarse para la elección del Senado.
En la práctica es una mezcla de ambos esquemas, con algunas zonas grises. El principal es que en las provincias que eligen pocas bancas, las listas de adhesión podrían quedar fuera del reparto.
Al Gobierno no le preocupa, porque en esos casos les diría a sus eventuales socios electorales que no tiene otra opción que seguir sus instrucciones. En las provincias grandes, como Buenos Aires, la adhesión tendría más sustento, aunque, si persiste el voto a lista completa, la tira violeta será más favorecida.
Los gobernadores radicales están estudiando el tema en detalle. La especulación es total, porque también entra en juego la elección de sus provincias. El jujeño Carlos Sadir y el mendocino Alfredo Cornejo enfrentan competencia libertaria, de los diputados Manuel Quintar y Luis Petri, respectivamente. Mendoza renueva senadores y diputados.
Cualquier negociación está sujeta al desenlace de su contienda local. El santafesino Maximiliano Pullaro empezó a tener gestos con el oficialismo en las sesiones legislativas, porque LLA no posiciona un rival para 2027.
El aliado más difícil
Si Mauricio Macri logra mantener al PRO al margen de la negociación del nuevo sistema electoral, para lograr los votos en el Congreso, Santilli debe acordar con la UCR y, después, convencer a gobernadores sin partido nacional.
Estos mandatarios aceptan eliminar las PASO, pero exigen que no se habilite a votar lista completa. Si sus aportes en los recintos son decisivos, quedarán empoderadas para exigirle más al Gobierno. Otro tema en discusión es el financiamiento a los partidos políticos. No hay consenso entre los aliados en quitar la totalidad de los aportes públicos.
La rosca se acelerará en agosto y Karina quiere llegar a septiembre con el tema cerrado. La rebelión de Macri, que el viernes lanzó su propia agenda parlamentaria, causa un problema para La Libertad Avanza en Diputados, donde sus 12 votos siguen siendo relevantes para el cuórum. Aunque sí el oficialismo logra romper ese bloque o sustituir esas bancas con otros aliados que integran el bloque Provincias Unidas, el expresidente no tiene muchas más amenazas, al menos desde la política.
Milei no hará acuerdos mano a mano con el titular del PRO, a quien volvió a acusar de hacer una estafa con la refinanciación de deuda en pesos que dispuso durante su presidencia. La expectativa en la Casa Rosada es simple: los legisladores amarillos que quieren renovar su banca, necesitan una lapicera violeta. Si se desmarcan demasiado de la gestión libertaria, tal vez deban abandonar la política. Y esa nunca es la mejor opción.