Ganó Manuel Adorni: Javier Milei echó a Eduardo Serenellini
El Presidente le pidió la renuncia este martes. El secretario de Prensa era cuestionado por Karina Milei. El vocero presidencial gana poder en la Casa Rosada.
La salida del funcionario, que tenía a su cargo la comunicación institucional, se cocinó en una reunión privada en la Quinta de Olivos este mismo martes por la mañana, lugar en el que Serenellini le argumentó al Presidente "motivos personales" para dejar su cargo. Sin embargo, según pudo saber Letra P, su renuncia tuvo más que ver con un pedido explícito de la hermana del jefe de Estado.
El lugar vacío que dejó Serenellini podría ser leído en términos simbólicos como la pulseada política que le ganó Adorni. Es más, en los pasillos de la Casa Rosada se habla de la disolución de la Secretaría de Prensa, y la absorción de todas sus competencias dentro de la Vocería presidencial que controla el portavoz, incluido el subsecretario de Prensa, Javier Lanari, que se mueve como la mano derecha del vocero y uno de las principales apuestas del karinismo para dar la batalla cultural en los medios de comunicación y las redes sociales.
El Operativo Desgaste
De hecho, tal como contó Letra P, el plan de desgaste de El Jefe venía hacía tiempo y la última jugada había sido ordenarle al ahora exsecretario- a través de una comunicación interna oficial - dejar su amplio despacho en Balcarce 50 y mudarse a una oficina menor en el último piso, junto a los demás trabajadores y monotributistas administrativos. El cambio se tenía que hacer efectivo este lunes, lo que aceleró, de alguna manera, su salida de la Secretaría de Prensa.
Incluso, hasta su último día, Serenellini mostró una cargada agenda de reuniones, de acuerdo al registro de audiencias oficiales de la administración libertaria, entre las cuales aparece una visita del subsecretario de Economía del Conocimiento, Santiago Pordelanne.
Por razones personales he presentado mi renuncia al cargo de Secretario de Prensa de la Nación al presidente Javier Milei. Agradezco su confianza y conservo una gran amistad .
Las razones de Karina Milei para desplazar a Eduardo Serenellini
Hace tiempo que los dos vértices de la cúpula libertaria tenía bajo la lupa al secretario de Prensa, al menos desde Karina Milei y Santiago Caputo advirtieron que, en su primer mes a cargo de la Secretaría, había autorizado pagos publicitarios por casi $ 100 millones por montos adeudados de la gestión de Alberto Fernández. Entre los beneficiarios de aquella medida -inconsulta con los hermanos Milei- figuraban algunos de los exempleadores de Serenellini y también algunos enemigos políticos declarados de Milei, como el empresario Pepe Albistur.
Más acá en el tiempo, distintas fuentes inobjetables de la administración de La Libertad Avanza le atribuyeron que también trabajaba en su propia agenda, al utilizar su despacho y su cargo para hacer un supuesto lobby empresarial, con viajes semanales a numerosas provincias. Serenellini siempre negó las acusaciones internas.
Por supuesto, no fueron las únicas veces que la secretaria General de la Presidencia le hizo sentir a Serenellini que lo quería fuera. De hecho, en la jura del canciller Gerardo Werthein a principios de noviembre los encargados de las tareas de ceremonial y protocolo que responden a Karina Milei habían dispuesto en la segunda fila de sillas espacios para Adorni y Serenellini, pero una vez acomodados, fueron rápidamente reubicados: el vocero pasó a la primera fila y el secretario de Prensa, a la última. Notablemente ofuscado, el experiodista de La Nación+ se levantó y se fue.
El malestar indisimulado con Serenellini quedó reflejado hasta en documentos oficiales. Fue en abril del año pasado, cuando por una reforma de la Ley de Ministerios lo bajaron de rango y jerarquía, lo cual repercutía en su salario. Javier Milei intercedió en aquel momento a favor del entonces secretario y, con otro decreto firmado diez días después, le restituyó la categoría perdida.