Encuesta: Javier Milei encuentra en el evangelismo un refugio político frente al desgaste
Un estudio nacional revela que esa feligresía cristiana mantiene los mayores niveles de confianza en la Casa Rosada y relativiza el impacto del caso Adorni.
Diego Santilli, Manuel Adorni, Karina Milei y Javier Milei en la jornada de oración en la Casa Rosada.
Javier Milei encuentra en el evangelismo su último refugio político frente al desgaste
Manuel Adorni complicó a Javier Milei con las acusaciones por enriquecimiento ilícito e inconsistencias en su declaración jurada. Según una encuesta de CEIL-Conicet y Management & Fit, seis de cada diez personas pidieron su salida, aunque el rechazo fue menor entre la feligresía del evangelismo. El dato se sumó a otro: ese sector sigue siendo el sostén político del oficialismo.
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La investigación, realizada en mayo en base a 2600 casos en todo el país, confirmó que las pertenencias religiosas ayudan a explicar diferencias cada vez más visibles en las opiniones sobre la gestión nacional, las expectativas económicas y las preferencias electorales. Dentro de ese mapa, el evangelismo aparece como el grupo más cercano al proyecto libertario.
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Javier Milei encuentra en el evangelismo su último refugio político frente al desgaste
Los números muestran que la aprobación de la gestión de Milei alcanzó el 41,1% entre los evangélicos, por encima del promedio general y también del respaldo registrado entre los católicos. Entre las personas sin religión, en cambio, predominó una desaprobación mucho más marcada, que superó el 60%.
El evangelismo, la base más sólida del oficialismo
La cercanía entre el oficialismo y el evangelismo no es nueva. El estudio recordó que en las elecciones presidenciales de 2023 ese segmento ya había mostrado una inclinación superior al promedio hacia Milei. También fue el grupo que menos acompañó a Sergio Massa en la segunda vuelta.
La tendencia se mantuvo en el tiempo. Los evangélicos registraron los niveles más altos de confianza en el gobierno nacional y las mejores expectativas sobre el futuro del país. Aunque la desconfianza sigue siendo mayoritaria en todos los sectores sociales, entre los creyentes evangélicos el respaldo a la administración libertaria se ubicó por encima del resto.
Esa diferencia también se reflejó en las expectativas sobre la situación del país dentro de un año. Mientras que entre las personas sin religión prevalecieron las respuestas pesimistas, los católicos y los evangélicos mostraron una mayor expectativa de mejora.
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El trabajo identificó además una singularidad política. Aun cuando las condiciones materiales siguen siendo complejas y la mayoría afirmó que los ingresos familiares no alcanzan para cubrir las necesidades del hogar, los evangélicos mantuvieron niveles de esperanza superiores a los registrados en otros grupos.
Efecto Manuel Adorni y la tolerancia ante la corrupción
La encuesta incorporó preguntas específicas sobre el impacto de los hechos de corrupción en la confianza hacia el Gobierno. Allí surgió una de las diferencias más significativas entre los distintos universos religiosos.
Aunque en todos los segmentos predominó la idea de que los escándalos de corrupción afectan la credibilidad oficial, esa percepción fue menos intensa entre los evangélicos. En otras palabras, se trata del grupo más dispuesto a sostener su respaldo político aun frente a denuncias que golpean a la administración nacional.
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El caso de Adorni funcionó como una prueba concreta de esa conducta. Seis de cada diez consultados consideraron que el jefe de Gabinete debería abandonar su cargo frente a las acusaciones por presunto enriquecimiento ilícito y las inconsistencias detectadas en su declaración jurada.
Sin embargo, el evangelismo volvió a diferenciarse del resto de los grupos relevados. Fue el segmento que con mayor frecuencia sostuvo que Adorni debía continuar en funciones y el que registró los niveles más bajos de rechazo frente al caso.
Para el oficialismo, el dato tiene relevancia estratégica. En un contexto de desgaste político y deterioro de la confianza pública, ese sector religioso aparece como uno de los pocos espacios donde la gestión todavía conserva márgenes importantes de respaldo.
Cambio, continuidad e imagen de los dirigentes
La investigación también exploró las preferencias electorales de cara al futuro. La principal conclusión resultó incómoda para la Casa Rosada: en todos los grupos religiosos predominó la idea de que el país necesita un cambio total de políticas y de equipo de gestión.
Aun así, los evangélicos volvieron a destacarse como el sector más proclive a sostener alguna forma de continuidad. El 44,1% manifestó preferencias vinculadas a la permanencia del rumbo actual, una proporción superior a la observada entre católicos y muy superior a la registrada entre las personas sin religión.
La imagen de los dirigentes reforzó ese patrón. Milei y la senadora Patricia Bullrich obtuvieron sus mejores valoraciones entre católicos y evangélicos. Del otro lado, quienes no se identifican con ninguna religión concentraron los niveles más altos de rechazo.
Entre los referentes peronistas, en cambio, las diferencias fueron mucho menos pronunciadas. Cristina Fernández de Kirchner, Massa y Axel Kicillof mostraron niveles relativamente estables de imagen positiva y negativa sin grandes variaciones según la adscripción religiosa.
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Los perfiles más polarizados correspondieron a la dirigente del Frente de Izquierda Myriam Bregman y al pastor Dante Gebel. Mientras Bregman obtuvo sus mejores registros entre las personas sin religión, Gebel concentró casi exclusivamente su respaldo entre los evangélicos.
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La conclusión política del estudio es clara. En una Argentina atravesada por la incertidumbre económica y el malestar social, el evangelismo se consolidó como el núcleo de apoyo más firme para Milei. Allí la administración libertaria conserva mejores niveles de aprobación, mayores expectativas positivas y una tolerancia más alta frente a episodios que, como el caso Adorni, erosionan la confianza en otros sectores de la sociedad.