El pliego de la privatización de las vías del Belgrano Cargas
El Gobierno acomodó el RIGI como primer paso para abrir la licitación. Letra P accedió al documento, que se publicará este miércoles. Cláusula anti-China.
El pliego de la privatización de las vías del Belgrano Cargas
Con más de un año de demora, el gobierno de Javier Milei puso en marcha la privatización del Belgrano Cargas y habilitó la licitación de sus tres líneas. La letra chica contempla concesiones por 50 años, permite incluir locomotoras y vagones en las ofertas y suma una cláusula que restringe la participación de empresas vinculadas con gobiernos extranjeros.
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Letra P accedió en forma exclusiva a las bases y condiciones de la primera etapa de la privatización, que serán publicadas este miércoles en el Boletín Oficial mediante una resolución del ministro de Economía, Toto Caputo. La administración libertaria decidió sacar a licitación la concesión de las vías y la gestión del tráfico de cada una de las tres líneas que integran la empresa estatal.
Según las condiciones previstas, las empresas oferentes podrán presentar dos tipos de propuestas: una exclusivamente por la concesión y explotación de las vías o una que incluya, además, la adquisición del parque de locomotoras y vagones de cada línea.
Una red de 7600 kilómetros y tres negocios
La ferroviaria estatal tiene bajo su órbita una mega red de 7600 kilómetros de vías que abarca las siguientes líneas:
Belgrano: es de trocha angosta y enlaza las regiones Centro, NOA y NEA con los principales puertos de la hidrovía. Posee casi 4000 kilómetros operativos, 59 locomotoras y 6323 vagones.
San Martín: sus ramales son de trocha ancha y comunican la Ciudad de Buenos Aires, el oeste bonaerense y la región de Cuyo con los puertos de Rosario y Buenos Aires. Tiene 2505 kilómetros activos, 91 locomotoras y 4126 vagones.
Urquiza: posee vías de trocha media que conectan la provincia de Buenos Aires con la región mesopotámica y cuenta con 1110 kilómetros activos, 13 locomotoras y 1171 vagones de carga.
Para cada una de las líneas, el mecanismo diseñado por la administración mileísta prevé tres instancias: la concesión de vías e inmuebles aledaños a dos firmas privadas, que se harán cargo del mantenimiento y cobrarán peajes por el uso de los ramales; el traspaso por 50 años de los talleres a dos concesionarios, que repararán y alistarán las formaciones; y la venta del material tractivo y rodante a varias empresas, que asumirán la puesta a punto y posterior alquiler de las flotas.
EXCLUSIVO | Belgrano Cargas: se conoce el pliego de la privatización de las vías
El Ejecutivo acomodó el RIGI para abrir la licitación e incluyó una cláusula anti-China
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Ahora, el Gobierno resolvió arrancar con la licitación del primer paquete de unidades de negocios, que comprende la concesión de la infraestructura ferroviaria y la prestación de los servicios de administración y gestión del tráfico de cada una de las líneas.
Por cada renglón, los oferentes podrán realizar una oferta para la concesión de cada línea o una propuesta que incluya la concesión de las vías y la adquisición de las locomotoras y vagones correspondientes.
RIGI para las obras de mayor escala
La letra chica establece que el objeto de la concesión comprende los siguientes puntos:
La ejecución de las obras obligatorias previstas para los primeros cinco años, con financiamiento parcial a cargo del Estado mediante un fideicomiso específico que se alimentará con la recaudación de las ventas de locomotoras y vagones.
La concreción de las obras optativas propuestas por los oferentes durante los primeros 15 años. Para los proyectos que superen los u$s 200 millones, las concesionarias podrán acceder a los beneficios económicos, fiscales y cambiarios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Esta posibilidad —que venía reclamando el grupo mexicanoGMXT para participar en la licitación— fue aprobada en las últimas horas mediante el decreto 748/26. El régimen permitirá incluir tanto las obras de construcción y renovación integral de infraestructura ferroviaria como las vinculadas con la logística de los trenes cargueros.
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También se incluye la prestación de los servicios de administración, mantenimiento y gestión del tráfico ferroviario de cargas, junto con la explotación comercial de los inmuebles aledaños.
Una nueva cláusula anti-China
Las concesiones en juego para cada línea tendrán una duración de 50 años y, al igual que en las licitaciones de la hidrovía y las redes eléctricas del AMBA, regirá una cláusula anti-China que restringe la participación de empresas vinculadas con gobiernos extranjeros.
Los documentos no establecen una limitación para ofertar. Una empresa o un grupo oferente podrá presentar propuestas para quedarse con las concesiones de las vías de las tres líneas en danza.
Para las tres licitaciones iniciales del Belgrano Cargas se utilizará el mecanismo de doble sobre. El sobre A corresponderá a los antecedentes técnicos y económicos exigidos en cada caso. Las empresas que cumplan los requisitos quedarán habilitadas para presentar ofertas mediante el sobre B de cada línea.
La evaluación se hará sobre la base del puntaje que cada oferente obtenga como resultado de la ponderación del peaje máximo solicitado y las obras optativas comprometidas.
Cuánto deberán invertir y cuánto aportará el Estado
Para la infraestructura de la línea Belgrano, las empresas interesadas deberán acreditar experiencia en la ejecución, rehabilitación, renovación o mantenimiento de obras específicas por un monto superior a u$s 150 millones. Para las obras obligatorias, la adjudicataria podrá contar con un financiamiento estatal de hasta u$s 78,5 millones. En una oferta conjunta, el precio de venta del material rodante quedó establecido en u$s 94,3 millones.
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Para la línea San Martín, las firmas oferentes deberán contar con un patrimonio neto de u$s 154 millones y tendrán derecho a recibir del fideicomiso estatal hasta u$s 386 millones para las obras obligatorias. El valor del parque de locomotoras y vagones quedó fijado en u$s 131,7 millones.
En tanto, a las empresas que vayan por la concesión de las vías de la línea Urquiza se les exigirá un patrimonio neto mínimo de u$s 25 millones y haber ejecutado obras por más de u$s 50 millones. Para las obras obligatorias iniciales podrán requerir una ayuda financiera estatal de hasta u$s 34,3 millones. En cuanto al material rodante, el precio de venta quedó tasado en u$s 52,2 millones.