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LETRA PEPE

El plan B del peronismo para la interna y los dos frentes de Javier Milei

La reunión de Máximo Kirchner con Quintela, Capitanich, Zamora y Uñac. Los 39 días que marcan el plan de Mauricio Macri y los gobernadores. Bullrich, lanzada.

El peronismo empezó a diseñar un mecanismo para dirimir una interna que cree inevitable. Para avanzar en ese plan se reunieron a cenar, el último miércoles, Máximo Kirchner, los senadores Gerardo Zamora, Sergio Uñac y Jorge Capitanich y el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela.

El objetivo del encuentro fue pensar en un plan B para el caso de que Javier Milei consiga los votos en el Congreso para eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), o al menos para suspenderlas. Cualquiera de las dos opciones metería al peronismo en un callejón -por ahora- sin salida por la interna que protagonizan el cristinismo y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, que este sábado lanzó su candidatura presidencial en Avellaneda.

Sin PASO –y sin que La Libertad Avanza (LLA) compre la idea de las primarias no obligatorias-, el peronismo se quedaría sin herramientas para definir la discusión entre Kicillof y el sector cristinista, cuyo casillero presidencial podría ser ocupado por Sergio Massa. Todo, sin contar la remota posibilidad de que Cristina Fernández de Kirchner consiga la habilitación de la Justicia para ser candidata.

En el cristinismo son optimistas respecto de la eventual cautelar del Comité de Derechos Humanos de la ONU, que se conocerá en octubre, pero se muestran más cautos sobre la posibilidad de que la Justicia argentina acate la decisión en el plano interno. Es otro escenario que se dibuja como mucho más complicado o poco probable, aunque la bandera de “CFK candidata” no se bajará.

Menem-Cafiero y el sueño de la gran interna del peronismo

No hay conversación con dirigentes de larga trayectoria en el peronismo que no traiga a la memoria aquella gran interna del Partido Justicialista que enfrentó a Carlos Menem y Antonio Cafiero, en 1988, y definió al candidato para enfrentar a Eduardo Angeloz. Votaron un millón y medio de afiliados de todo el país.

La elección generó debates profundos, movilización, y tuvo un resultado sorprendente. Los análisis previos indicaban que Cafiero ganaría por el peso de la provincia de Buenos Aires, pero el riojano se impuso con el fuerte respaldo de los votos del interior del país. Hacia adentro del partido, la interna tuvo un efecto revitalizador, que motivó a la militancia, y ordenó a la dirigencia detrás de una conducción legitimada por los votos.

Por eso, los dirigentes más añosos de todas las tribus recomiendan repetir la experiencia. ¿Será posible? Kicillof versus Massa, con el respaldo de Cristina, y que el peronismo salga finalmente del laberinto. Lo tendría que definir el Congreso del partido, que podría convocarse en el corto plazo. La propuesta suele chocar con un problema práctico, el dinero. El monto no está claro, pero se sabe que será alto. El líder del Frente Renovador se jacta en privado de tener los recursos para afrontar su parte. Quiere ser candidato.

Esta semana circuló internamente la versión de que Massa prepara piezas audiovisuales que muestran cómo anticipó el plan económico de Milei y sus consecuencias en la campaña 2023. El massismo lo negó rotundamente. “Nada de spots”, le dijeron a Letra P fuentes del espacio. En el kicillofismo ven a Massa activo. Por eso el gobernador de la provincia de Buenos Aires aceleró sus movimientos.

La paciencia de los gobernadores y el apuro de Javier Milei

Diego Santilli juntó esta semana a siete gobernadores y les pidió los votos para aprobar el Presupuesto 2027, pero no pudo llevarse ninguna certeza. Los mandatarios reclamaron por obra pública y le pasaron factura por los incumplimientos de la anterior ley de leyes, con la que el Gobierno había sellado otros acuerdos políticos. Algunas obras recién están por empezar.

“No le vamos a votar dos presupuestos por uno”, advirtieron desde el grupo de mandatarios del Norte Grande. Por ahora, a sus tropas legislativas solo les bajaron línea sobre los recortes al área de Discapacidad. “Es lo único taxativo hasta ahora. Si el Gobierno no trae nada superador, se insiste con la emergencia”, apuntó ante Letra P un diputado que responde al bloque dialoguista de gobernadores.

Aunque el Gobierno insiste en que los tres proyectos, el Presupuesto 2027, la reforma electoral y la ley de Defensa de la Soberanía Nacional Argentina, vinculada a Malvinas, son su prioridad absoluta, las conversaciones con la oposición no salen, por ahora, de la ley de leyes.

Salvo el fueguino Gustavo Melella, que comprometió su apoyo en la conversación con Santilli, los demás gobernadores no avanzaron ni en un mínimo análisis del proyecto sobre Malvinas. “Ni hablamos de eso”, apuntó uno de los mandatarios que pasó esta semana por la Casa Rosada. El proyecto aterrizó mal en el Congreso. Los diputados tomaron nota, ante todo, que el Presupuesto 2027 no incluyó ninguna partida específica para la base naval integrada de Tierra del Fuego, cuya construcción el Gobierno había declarado como prioritaria.

El texto se concentra en los cambios profundos que promete en materia de seguridad nacional, que horroriza hasta a los bloques dialoguistas. Los asesores advierten por la inconstitucionalidad de varios artículos y recomiendan mirar con lupa la ampliación de las facultades del Poder Ejecutivo y de las Fuerzas Armadas en materia de seguridad e inteligencia.

A eso se suman las alarmas sobre la inclusión de penas de prisión para quienes realicen “campañas de desinformación” o sean acusados de “manipular la opinión pública”, justo en la previa del año electoral. Las organizaciones que trabajan en libertad de expresión ya pusieron el grito en el cielo. “Nadie es tan estúpido como para votar algo así”, sintetiza un hombre que trajina los pasillos de Diputados hace dos décadas.

¿Y las PASO? Son parte del paquete de negociación del Presupuesto, que entró con el pie izquierdo. El Gobierno está apurado. Quiere que el Congreso vote la eliminación o, en su defecto, la suspensión, en octubre. Los gobernadores van “con paciencia”, según relató un funcionario de peso en el Norte Grande. Quieren patear la negociación hasta noviembre.

El doble juego de Mauricio Macri

En el PRO cohabitan tres posturas. El ala dialoguista, encabezada por Jorge Macri, promueve el acuerdo urgente con LLA que le garantice que el mileísmo no será obstáculo para su reelección en la Ciudad. En otro rincón está María Eugenia Vidal, que impulsa la ruptura total con Milei y empuja la candidatura de Hernán Lacunza.

Por el medio camina Mauricio Macri, que está en tensión con su primo y lo amenaza con impulsar en la Ciudad a Guillermo Dietrich. El expresidente no descuenta un acuerdo con Milei, pero recomienda esperar a ver “cómo se desarrollan los acontecimientos”. Sabe que, cuanto más cerca de fin de año esté el calendario, más lo necesitará el Gobierno. En el partido amarillo hay quienes aseguran que alienta los movimientos independentistas de Patricia Bullrich.

La senadora tiene un modus operandi que incluye tres etapas. La primera consiste en avisar de los malestares puertas adentro, la segunda son las filtraciones de los desacuerdos a la prensa, la última comienza cuando blanquea las internas en público. Es el paso previo a la ruptura, que empezó a materializarse esta semana. Los libertarios todavía lo están procesando.

Karina Milei siempre le desconfió y ni se le cruza por la cabeza que Milei la lleve como compañera de fórmula. La experiencia Victoria Villarruel fue suficiente para El Jefe. Los hermanos ahora quieren una vice que pueda garantizar fidelidad absoluta. Por eso se baraja el nombre de la diputada santafesina Romina Diez, que responde a Karina. Bullrich dice que no aspiraba a ese lugar. “No quiere ser vicepresidenta”, dicen. "Quiere ser presidenta", acotan. ¿Y Milei? El bullrichismo responde con el sticker de la frase que la senadora dejó grabada en la campaña 2023: “Ya lo vas a entender”.

Los 39 días que definen la suerte de Javier Milei

Como publicó Letra P, en menos de un mes se abrirá un período de acontecimientos internacionales y locales que serán decisivos para el Gobierno y para las elecciones. El punto de partida será el 4 de octubre, cuando se celebren la primera vuelta de las elecciones en Brasil. El balotaje tiene fecha para el 25 del mismo mes. Dos días después se celebrarán los comicios en Israel, donde se definirá la suerte de Benjamin Netanyahu, aliado clave de Milei. Una semana más tarde, el 3 de noviembre, pasará lo mismo en Estados Unidos, donde Donald Trump se encamina a una derrota en las elecciones legislativas.

El 8 de noviembre llegará a la Argentina el papa León XIV, con una agenda que va a contramano del espíritu libertario. La espera arrancó mal. El Sumo Pontífice tiene agendada como primera actividad en Argentina una visita al Pequeño Cottolengo Don Orione, que aloja a unas 400 personas que padecen discapacidades severas.

Milei lo desafió en la previa con un nuevo ajuste al área en el Presupuesto, un movimiento insólito en términos de estrategia política. Al Presidente no le importa. Macri y los gobernadores miran el calendario. Quieren patear las definiciones políticas para después de la partida del papa, cuando hayan pasado los 39 días que definirán en qué condiciones llegará Milei a 2027.

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