Una serie de denuncias contra el diputado filolibertario Javier Galán viene sacudiendo la vida cotidiana en la Cámara de Diputados de Catamarca. El legislador del MID enfrenta un fuerte embate tras las acusaciones que se transformaron en causas penales y amenazan su lugar en el cuerpo legislativo.
Galán ganó su banca en las elecciones de medio término. Empresario y dueño de un corralón en San Fernando del Valle de Catamarca, se postuló por el MID tras haber roto puentes con La Libertad Avanza. Su candidatura fue la sorpresa de la elección, ya que sacó alrededor de 9%, casi 17 mil votos. La performance fue tan buena que también le valió a su partido una banca en el concejo capitalino.
Escándalo en Catamarca
Desde el momento mismo de su asunción, la figura de Galán fue protagonista de polémicas. El diputado se caracterizó por construir un perfil de outsider y logró atraer el foco mediático con propuestas disruptivas. Un ejemplo se dio cuando organizó un concurso de ensaladas de frutas y donó la mitad de los fondos asignados a su bloque al emprendimiento ganador.
Sin embargo, las acusaciones en su contra empezaron a jaquearlo en abril de este año, cuando en pocos días tres mujeres lo denunciaron por delitos contra la integridad sexual. Además, se le sumaron otras dos denuncias por peculado de servicios y exacciones, ya que se lo acusó de hacer trabajar a sus asesores legislativos en su empresa privada y de quitarles parte del sueldo.
Más allá del impacto político de las denuncias, no tuvieron un correlato en la Cámara de Diputados hasta que escalaron en el ámbito judicial y un juez pidió su desafuero. Como si fuera poco, en medio del escándalo el diputado recibió otra denuncia, esta vez del Colegio de Médicos, por un banco de medicamentos que propuso crear para distribuirlos gratuitamente.
El peronismo muestra sus dientes
Así las cosas, mientras la causa penal sigue, Galán se mantiene férreo en su defensa y denuncia una y otra vez que es víctima de una persecución. “¿Cuántas denuncias tengo ya? No me van a silenciar”, avisó en una de las últimas sesiones. También resiste el desafuero, ya que cree que es una garantía “de que gente como ustedes no metan presa a gente como yo”, según le dijo a los demás diputados.
En la disputa, Galán quemó los puentes con casi todo el ecosistema político catamarqueño. Desde el principio el peronismo avisó que apoyaría el desafuero. De hecho, el jefe de la bancada oficialista, Juan Carlos Ledesma, salió a pedir que Galán renuncie a su protección. “Primero que explique las denuncias en su contra y después que hable de transparencia”, disparó.
La postura de Ledesma permite avizorar un panorama complicado para Galán en la Legislatura. Para sacarle los fueros se precisan dos tercios de los votos, unos 27 legisladores. Solo el peronismo controla 22, pero al diputado polémico también lo han salido a cruzar referentes de La Libertad Avanza y hasta su excompañera de lista, con quién se peleó antes de asumir, Sonia Nabarro.
Linaje peronista y un historial polémico
A pesar de tener una postura cercana a la Casa Rosada, Galán se peleó con los referentes violetas en los albores de La Libertad Avanza. Su acercamiento a Javier Milei fue a través del Partido Libertario, el sello que tenía como referente a Ramiro Marra. Galán estuvo en la construcción de ese espacio en Catamarca y por eso asistió a encuentros encabezados por el entonces candidato presidencial.
Javier Galán y Karina Milei.
El primer ruido se escuchó en el cierre de listas de 2023. Según contó luego Adrián Brizuela, jefe de La Libertad Avanza en esa provincia del Norte Grande, Galán -que había sonado como precandidato a vicegobernador- quería encabezar la lista de diputados provinciales, pero le ofrecieron el tercer lugar. Enojado, se bajó de todas las candidaturas.
Herido, el empresario intentó crear una línea interna dentro del Partido Libertario una vez que Milei ganó la presidencia, cuando aún no existía La Libertad Avanza como sello y se pensaba que el PL sería su herramienta electoral. La cosa no duró mucho porque, antes del fin de 2023, Galán fue expulsado del partido por el Tribunal de Disciplina.
Más allá de su postura filolibertaria, Galán tiene linaje peronista en sangre. Su padre, José Galán, formó parte de un grupo de candidatos a senadores suplentes en las elecciones de 1991 que se quedó con las bancas porque desoyeron la orden de Ramón Saadi. El histórico cacique, desplazado de su cargo de gobernador por la intervención federal tras el caso María Soledad, había ordenado no asumir las bancas ganadas para no validar el reciente gobierno del Frente Cívico y Social.