El Gobierno se desentiende del robo en la Sala de Prensa y pide "no hacer elucubraciones"
La Casa Rosada no da respuestas ni hizo la denuncia. La Policía Federal inició una investigación de oficio y tomó huellas dactilares. Nuevo protocolo de ingreso.
Sala de Periodistas de la Casa Rosada. Fotografía: Corta.
Unas horas después de las denuncias por robos de objetos de menor valor y escritorios de trabajo revueltos en la Sala de Periodistas, en elGobierno se desentendieron del tema y pidieron que se eviten las lecturas "políticas" al respecto. De momento, la Policía Federal inició una investigación de oficio, que incluyó un peritaje con fotografías y toma de huellas dactilares en el lugar de los hechos y se esperan los resultados para los próximos días.
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La Sala de Periodistas de la Casa Rosada fue violentada durante el fin de semana, cuando los trabajadores acreditados no se encontraban en el lugar
Sin señales de haber forzado la cerradura, que custodian efectivos de Casa Militar, los periodistas encontraron pertenencias… pic.twitter.com/9u4D6f7k2r
El Gobierno se desentiende del tema y la Policía inicia una investigación
"Se inició una investigación de oficio (por parte del Departamento de Unidad de Búsqueda de Evidencia de la Policía Federal) para saber qué pasó, pero no hagamos elucubraciones", comentó a Letra P un funcionario al tanto de las denuncias de los periodistas acreditados en Balcarce 50. Mientras esto sucedía, las autoridades a cargo de los protocolos para la prensa hicieron saber de manera informal que habrá nuevos cambios en el ingreso y egreso a la histórica sala "Decano Roberto Di Sandro".
Según informaron voceros oficiales, efectivos de Casa Militar, el organismo integrado por civiles y militares que custodian la seguridad presidencial, cerraron la puerta de la sala que funciona como redacción el viernes a las 18.30 y la abrieron este viernes a las 6.30, por lo que no pueden explicar cómo los primeros periodistas se encontraron con el robo de algunos objetos de poco valor, cajones personales revueltos y papeles tirados por el piso.
En principio, en la administración de La Libertad Avanza lo atribuyen a una suerte de "robo clásico", y no a un intento de amedrentamiento a los periodistas en medio de los múltiples ataques del presidente Javier Milei. Sin embargo, de ser así, el hecho también revestiría gravedad ya que se trata de uno de los edificios gubernamentales más custodiados del país, en el que, llamativamente, le roban a los periodistas.
El Gobierno continúa con las restricciones a la prensa.
Nuevo protocolo para el ingreso y egreso de periodistas
Por eso, desde la Secretaría de Comunicación y Prensa informaron que implementarán un nuevo protocolo de ingreso y egreso de la Sala, que consistirá en que un efectivo de seguridad abra y cierre la puerta en presencia de un periodista. De todos modos, esta y la nueva modalidad en carpeta es toda una novedad en la historia periodística dentro de la Casa Rosada: la prensa siempre tuvo en su poder la llave de su lugar de trabajo, al igual que siempre se pudo circular con completa normalidad por los pasillos y espacios comunes, como el Patio de Palmeras.
La situación advertida esta mañana fue denunciada de manera informal ante la División Comisaría Casa de Gobierno, dependiente de la Policía Federal, que tiene a su cargo la seguridad interior y la custodia del edificio. Se espera que en las próximas horas, los periodistas realicen una denuncia formal.
Desde el regreso de la democracia, nunca se registró un antecedente de estas características, como así tampoco el contexto de insultos y violencia por parte de un jefe de Estado. Milei apuntó contra periodistas hace tan sólo unos días, durante una exposición en el colegio secundario ORT, e incentivó a los estudiantes a seguir sus palabras con abucheos.
Las condiciones de trabajo se tornan aún más graves si se tiene en cuenta que la Sala de Periodistas sufre desde el 23 de abril pasado distintas restricciones y censuras. Incluso, antes de esa fecha, el espacio de trabajo estuvo cerrado por 11 días por una denuncia que presentó el jefe de la Casa Militar, el coronel Sebastián Ignacio Ibáñez, que poco después fue desestimada por la Justicia.