Alicia Chaves tenía 20 años cuando, hace cinco décadas, protagonizó la maniobra que permitió que las casas de ese barrio de la capital de La Pampa llegaran al pueblo. FOTO: www.radiokermes.com
En la madrugada del 24 de Marzo de 1976, con tanquetas en las calles y el olor de la dictadura desembarcando en La Pampa, el gobernador peronista Aquiles Regazzoli hizo su último acto democrático: salvó para el pueblo el barrio de viviendas que se acababa de terminar en Santa Rosa y que todavía no había sido entregado.
Para hacer realidad ese episodio, que en la provincia creció como leyenda, urdió una maniobra que tuvo como heroína y figura a una joven peronista. Alicia Chaves tenía 20 años y fue enviada, a las 5 de la mañana, a rescatar las llaves de esas casas, sorteando la vigilancia militar y entregándoselas a las 80 familias adjudicatarias.
A medio siglo del último golpe de Estado, este martes habrá un homenaje que recordará especialmente ese episodio. Aquel barrio hoy se llama Regazzoli, y durante largo tiempo fue bautizado como “Peñi Ruca”, que en mapudungun (lengua mapuche) significa "casa del hermano" o "casa del amigo".
Don José, gobernador del peronismo de izquierda
Regazzoli era “Don José” y había llegado a la gobernación por el Frente Justicialista de Liberación en tiempos de la primavera camporista, representando al ala izquierda del movimiento peronista y con un jovensísimo Rubén Hugo Marín como vice. Marín, que fue ubicado en ese espacio por el poder sindical, se convertiría en gobernador con el regreso de la democracia.
Regazzoli había sido jefe de Policía y arquero de All Boys, el equipo más popular de la capital, Santa Rosa. Fue una de las figuras salientes de la “revolución” peronista que el 9 de junio de 1956 intentó recuperar el Estado de Derecho. Quedó entonces detenido bajo riesgo de ser fusilado.
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Aquiles Regazzoli, gobernador peronista de La Pampa entre 1973 y marzo de 1976.
Después de la proscripción, a partir de 1973 su gestión apuntó a un plan económico que modificara estructuras, gestó un plan de salud pública popular que dejó una huella en la provincia y sufrió las violentas tensiones internas del peronismo, previas a la dictadura, incluyendo movidas para debilitar su gobierno.
La madrugada de la dictadura
En la madrugada del día del golpe de Estado, Regazzoli estaba en Casa de Gobierno con su gabinete. No se sacaba de la cabeza una obsesión de gestión: las llaves de las casas de un plan social que estaba listo y con adjudicatarios definidos, que no se había llegado a entregar, estaban en las oficinas del área de Vivienda.
Las autoridades del peronismo tenían claro que si se permitía que la dictadura decidiera, esas casas no tendrían como destinatario al pueblo. Los funcionarios tampoco podían dar la cara para buscar esas llaves. Eran las 5 de la mañana cuando mandó a buscar a Alicia Chaves, que era trabajadora del sector.
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Alicia Chaves, hoy, en su vivienda, 50 años después de la maniobra que permitió que las casas de barrio llegaran al pueblo. FOTO: www.radiokermes.com
Aunque los pasillos ya estaban custodiados por militares, la piba peronista cumplió con la maniobra, les sonrió a los vigilantes diciéndoles que se había olvidado algo, se metió en las oficinas y alcanzó el tablero con 80 llaves y sus nombres. Cuando comunicó a Regazzoli esa misión cumplida, tuvo otra la tarea de llegar a cada familia con esas llaves y aconsejar que de apuro se ubicaran en sus nuevas casas.
Un barrio compañero en la capital de La Pampa
Así fue. Después de la recorrida para contactar a las personas adjudicatarias, para el mediodía del 25 de marzo esas 80 familias de Santa Rosa tenían una alegría a mano en medio de la oscuridad de los tiempos que se avecinaban. El barrio “Peñi Ruca” sería para toda la vida un territorio compañero.
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El mural que se inaugura en el Barrio Regazzoli, para homenajear al gobernador de La Pampa que pensó en su rol hasta el último minuto antes del golpe.
Hicieron esas mudanzas de apuro en carros, bicicletas y camionetas y se instalaron en viviendas que todavía no tenían gas ni luz. Las velas iluminaban por la noche las mesas familiares. Con el tiempo, “Don José” iba de visita los domingos, a tomar mates con torta fritas con su esposa Zelmira. La “gesta de las llaves” quedó en el recuerdo y creció como un mito.
Pero fue un hecho real que heló la sangre. Alicia Chaves pagó su aventura con una noche detenida en la Jefatura, 15 días de sanción “sin goce de haberes” y varias jornadas de aprietes sutiles por parte del vigilante que la dejó pasar, y que a los pocos día llegó a ministro de Bienestar Social, el mayor José Edgardo Calderón.
La piba peronista, 50 años después
50 años después, jubilada y siempre peronista, Alicia Chaves dice a Letra P: “Yo no me siento especial, pero sí siento un orgullo por Don José”. Regazzoli murió en septiembre del ’87. Tuvo tres hijos que en distinto grado se dedicaron a la política: José (“Yuyo”) fue funcionario municipal en los ‘90; Mireya (“Miyi”) fue víctima de delitos de lesa humanidad y después talló alto en tiempos menemistas como Embajadora; Cristina fue ministra provincial y diputada.
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Luciano di Nápoli junto a vecinos y vecinas del barrio Regazzoli, durante las obras que complementan el homenaje de estas horas.
La movida para el homenaje puntual de este martes la hizo el intendente de Santa Rosa, Luciano di Nápoli, quien se posicionó políticamente en el PJ reivindicando la figura y la acción de Regazzoli. También porque se desmarcó de otros liderazgos, y porque tras el regreso de la democracia en el ’83, desde su Lista Blanca estuvo parado en la vereda de enfrente de Marín y de Carlos Verna.
La jornada prevé la inauguración de un mural en la plaza del barrio, poniendo en el centro las figuras del propio Regazzoli, de las Madres y de las Abuelas. La Municipalidad también invirtió en obra pública para transformarlo cuidando su identidad: arbolado, iluminación, veredas, pavimento y parquizado.