Los cinco diputados de la UCR que ayudaron al Gobierno a sostener los vetos a la reforma previsional y a la ley de presupuesto universitario pedirán este martes permanecer en el bloque. Como anticipó Letra P, ofrecerán un compromiso condicionado de no votar distinto. Además, propondrán participar de la mesa legislativa que se reúne cada semana en la Casa Rosada.
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Esta última gestión estuvo a cargo del tucumano Mariano Campero y el cordobés Luis Picat, los dos radicales violetas más cercanos al Gobierno. La primera invitación sería para el miércoles, en el despacho del jefe de Gabinete, Guillermo Francos. La apuesta es tentar a otros radicales que no quieren enfrentarse al Gobierno a retenerlos, a riesgo de ser tildados de funcionales al kirchnerismo.
La permanencia de los violetas en el bloque UCR provocará esta semana la ruptura, tal como anticipó este medio. Un grupo de entre 10 y 13 miembros de la bancada (sobre 33 totales), referenciados en el diputado Facundo Manes y en Martín Lousteau, tienen decidido irse si permanecen los cuatro radicales que ayudaron a congelar los salarios en las casas de altos estudios. Anunciarían una propia los próximos días. Ya son tentados para conformar un interbloque con Encuentro Federal, que conduce Miguel Pichetto.
Los radicales violetas aceptaron la propuesta de los moderados y propondrán este martes firmar un compromiso edulcorado, que consista en avalar los proyectos del bloque con tres condicionamientos: que no alteren el equilibrio fiscal, que permitan la estabilidad institucional y que se respete la voluntad de los gobiernos locales de establecer alianzas.
En el grupo de chat del bloque saltaron las chispas cuando se filtró este pliego de requisitos de los violetas. Los rebeldes no tardaron en pedirles a los moderados que retiren su propuesta y aporten a una mayoría para echar a sus correligionarios oficialistas.
La presión recae sobre Cobos, Barletta y Fabio Quetglas, capaces de inclinar la balanza. Son quienes quedaron en el medio entre los discos y los dialoguistas, que agrupan a referentes de gobernadores y otros outsiders de la bancada, como las autoridades Rodrigo De Loredo y Karina Banfi. Son quienes prefieren no echar a los violetas por temor a quedar mal posicionados en sus distritos.
La reunión de bloque será como cada martes a las 18 horas en el quinto piso del edificio anexo y si el resultado es la continuidad de los violetas, los rebeldes planean su salida formal para los próximos días. Hay diez definidos y otros tres que pueden sumarse. La expectativa es que si algunos moderados se molestan con los condicionamientos libertarios de sus pares, también se quieran ir.
Con silla en la Rosada
La propuesta de los violetas a De Loredo será que desde el miércoles, el bloque UCR tenga una silla en la mesa legislativa que cada semana se reúne en la Casa Rosada para definir agenda. Suele juntarse los lunes, pero sólo esta vez se demoró.
Participan Francos, su segundo Lisandro Catalán y ministros con proyectos de ley, como el de Modernización, Federico Sturzenegger. También interviene de a ratos Santiago Caputo, a cargo de contener al PRO, que en la última reunión desplegó una agenda de proyectos propios para avanzar.
Asisten sólo referentes de la Cámara de Diputados de La Libertad Avanza, el PRO y los libertarios del MID. La UCR no quiso sumarse hasta ahora y los oficialistas de esa bancada propondrán dar el paso, para no requerir de encuentros fortuitos con funcionarios que visitan el Congreso. Picat ya tendría decidido ir el miércoles a la Rosada, pase lo que pase en la reunión de bloque.
El objetivo de los violetas es lograr que al cordobés acompañe algún radical moderado y de esa manera el bloque tenga representación permanente en la mesa del Gobierno. Será una de las propuestas que se discutirá este martes.