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DE CÓRDOBA AL VATICANO

Ángel Rossi, el heredero político de Jorge Bergoglio que incomoda al poder

Jesuita y referente en temas sociales, sus planteos interpelan tanto a Milei como a Llaryora. Su ascenso, el palacio y la calle. ¿Anfitrión de la visita papal?

Convertido en uno de los principales herederos de Jorge Bergoglio, el cardenal Ángel Rossi consolidó una gravitación que excede a la Iglesia en Córdoba. Con capacidad de interlocución con Javier Milei y Martín Llaryora, voz propia en los debates sociales y creciente influencia en el Vaticano, el arzobispo emerge como una de las figuras más influyentes del catolicismo posfrancisquista.

Arzobispo de Córdoba, jesuita, hombre de confianza de Bergoglio desde la juventud y actual vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), el purpurado se transformó en una de las voces más escuchadas en las comunidades católicas vernáculas y en uno de los principales intérpretes del legado social del papa Francisco.

Su perfil sintetiza buena parte de la doctrina bergogliana: diálogo político transversal, cercanía con los sectores populares, mirada crítica sobre las consecuencias sociales de los programas económicos de ajuste y una Iglesia que sale de los templos para intervenir en los conflictos concretos de la vida cotidiana.

Ese posicionamiento lo convirtió en una referencia incómoda para los gobiernos, independientemente de su signo político. Lo fue para el cordobesismo de Juan Schiaretti y Llaryora cuando impulsó la creación de la Vicaría de los Pobres y puso en agenda temas como la pobreza, el narcotráfico y la exclusión social. Lo es también para el gobierno de Milei, a quien cuestionó por el impacto de sus políticas sobre los sectores más vulnerables.

angel rossi llaryora

Arzobispo Ángel Rossi y el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora.

"No tomamos partido por una fuerza política, tomamos partido por la gente", suele repetir Rossi, una definición que resume su estrategia visible. Nadie en la política cordobesa logra ubicarlo dentro de una identidad partidaria específica. Sin embargo, todos reconocen que sus intervenciones tienen efectos concretos sobre la discusión pública.

Heredero de Jorge Bergoglio

La historia política y eclesial de Rossi no puede comprenderse sin Francisco. La relación comenzó en 1976, cuando ingresó a la Compañía de Jesús bajo la conducción de Bergoglio. Compartieron años de formación, proyectos pastorales y una misma visión sobre el papel de la Iglesia en la sociedad.

El papa argentino fue quien lo eligió para conducir la arquidiócesis de Córdoba en 2021 y quien lo creó cardenal en 2023. También promovió su incorporación a dos dicasterios estratégicos del Vaticano: Culto Divino e Institutos de Vida Consagrada.

Por eso, dentro y fuera de la Iglesia, Rossi es visto como uno de los continuadores más nítidos del proyecto pastoral del papa argentino. Su visita a lo que supo ser el centro clandestino de detención D2 y al Museo Provincial de la Memoria, abrazando a familiares de desaparecidos y reivindicando las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, fue interpretada como un gesto de ruptura con tradiciones históricas de los residentes en la curia arquidiocesana de Córdoba y una señal de continuidad con la agenda impulsada por Bergoglio.

La voz social de la era Milei

La consolidación de Rossi como referente nacional se produjo al calor de la crisis social. Mientras la dirigencia política discutía variables macroeconómicas, el cardenal puso el foco en el deterioro de la vida cotidiana. Habló de hambre, de comedores comunitarios, de jóvenes atrapados por las apuestas online y de trabajadores informales que encuentran cada vez menos espacios de integración.

Su definición sobre un supuesto "sadismo de Estado e institucional" aplicado a las políticas sociales generó fuerte repercusión y expuso una tensión creciente con la Casa Rosada.

En la Iglesia reconocen que, tras la muerte de Francisco, algunas figuras comenzaron a asumir el rol de voceros de la sensibilidad social que el papa expresaba desde Roma. Uno de ellos es Rossi.

Lo sintetizó recientemente el secretario general de la CEA, monseñor Raúl Pizarro: "Antes hablaba el papa Francisco, ahora algunos están recogiendo el guante. Uno es Marcelo Colombo y otro Rossi. Son dos que tienen mucho predicamento y una buena manera de decir las cosas".

La frase refleja una percepción cada vez más extendida dentro del Episcopado: Rossi se convirtió en una de las voces más didácticas e influyentes para explicar las consecuencias sociales del modelo económico libertario.

Córdoba como plataforma

La provincia mediterránea funciona como la base de operaciones desde la que construye influencia.

El episodio de los cuidacoches y limpiavidrios, los naranjitas de Córdoba, mostró hasta dónde llega actualmente su capacidad de incidencia. La Iglesia pasó de expresar reparos generales a intervenir directamente en el debate legislativo, articulando reuniones, enviando mensajes a la dirigencia y ofreciendo alternativas de inclusión laboral.

Angel Rossi cuidacoches

La advertencia de Rossi fue contundente: "Si retrocede la economía popular, avanza la economía criminal".

La preocupación del purpurado cordobés por la situación de los trabajadores informales no se agotó en la discusión sobre los cuidacoches. En las últimas semanas, Rossi también recibió a integrantes del Círculo de Abogadas y Abogados Laboralistas de Córdoba, con quienes analizó el impacto de las reformas impulsadas por el gobierno nacional sobre el empleo, la economía popular y los sectores más vulnerables.

El encuentro ratificó el interés del cardenal por intervenir en debates sociales que exceden el ámbito estrictamente religioso y lo proyectan como una voz con creciente peso en la discusión pública.

Esa capacidad para instalar temas explica buena parte de su creciente centralidad política. En Córdoba lo escuchan el oficialismo, la oposición, el empresariado y las organizaciones sociales. No siempre coinciden con él, pero ninguno puede ignorarlo.

Más poder en la Iglesia

Su elección como vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina en noviembre de 2024 marcó otro punto de inflexión.

Actualmente integra el reducido grupo de dirigentes eclesiásticos con capacidad de influir en las principales decisiones del Episcopado y aparece cada vez mejor posicionado dentro de la estructura nacional.

A fines de junio volverá a Roma para participar de un nuevo consistorio convocado por el papa León XIV. Ese viaje será observado con atención por la Iglesia argentina. En los pasillos eclesiásticos circulan versiones sobre una posible incorporación a tareas de mayor relevancia en la Curia romana, incluso como colaborador directo del pontífice en algún dicasterio.

Ángel Rossi

Ángel Rossi, el heredero político de Jorge Bergoglio

Nada de eso está confirmado, pero el solo hecho de que su nombre aparezca en esas conversaciones refleja el crecimiento de su gravitación internacional.

Pieza clave ante una (casi segura) visita papal

Otro factor potencia su figura. En el Vaticano comenzó a tomar forma la posibilidad de una visita de León XIV a la Argentina durante noviembre.

Si ese viaje finalmente se concreta, Rossi aparece como una pieza indispensable de la arquitectura política y logística que requerirá la gira, que también incluiría también Uruguay y Perú. Córdoba figura entre las alternativas que se analizan como posible escala del pontífice y el arzobispo sería el anfitrión natural de esa parada.

Por eso, mientras el nuevo papa define su agenda internacional, el cardenal cordobés sigue acumulando responsabilidades.

A los 67 años, Rossi parece encarnar una paradoja. Quienes lo conocen aseguran que nunca buscó el poder eclesiástico. Sin embargo, cada movimiento de la Iglesia argentina lo encuentra ocupando un lugar más relevante.

Con Francisco convertido en legado y León XIV inaugurando una nueva etapa, el jesuita cordobés emerge como uno de los dirigentes eclesiásticos con mayor capacidad para influir en la conversación política y social de Argentina.

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