El ataque de Patricia Bullrich
Cada tribu del Gobierno hizo su balance de la accidentada sesión del jueves pasado en el Senado. El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, celebró la aprobación de 74 pliegos judiciales en una tarde. Karina Milei festejó con su pupilo, pero envió a sus senadores afines a reprocharle a Bullrich su desobediencia al Presidente.
Santiago Caputo aprovechó el desafío de la senadora para hacerse valer en la interna y responsabilizar por las desinteligencias a Mahiques. Sus enemigos lo acusan de haber informado a Milei sobre la familia de la candidata a jueza, a partir de la información sensible que controlan sus funcionarios afines.
El asesor mostró su despliegue. Retomó el contacto con gobernadores, quienes le exigieron no dejar afuera de la votación a sus candidatos. A muchos los conoce por sus servicios de consultoría.
Bullrich se convirtió en la figura de la semana. El lunes, en persona, le dijo a Milei que no apoyaría el retiro del pliego de Michelli. El Presidente se molestó y ratificó su intención de que la platense no sea jueza por su vínculo familiar con un periodista crítico. “¡La prensa arma causas con los jueces en contra del Gobierno!”, se exaltó.
La senadora lo desafió. “Bueno, esta es mi posición. Si querés, presento mi renuncia como jefa de bloque”, respondió. El líder libertario no respondió y empezó a hablar de economía. Se entiende: el mandato de la exministra vence en 2031. Tenerla en contra es todo pérdida para el jefe de Estado.
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El bloque roto
El tuit que publicó Bullrich para anunciar que tenía previsto diferenciarse de su Gobierno en el recinto provocó una crisis en el bloque libertario del Senado. Karina Milei ordenó a sus alfiles en la bancada atacar a la exministra. Nadia Márquez y Joaquín Benegas Lynch ya la habían cruzado en el grupo de Whatsapp que comparten.
La ex-PRO se defendió, siguió con su plan y en 48 horas consiguió que el pliego de Michelli fuera aprobado. Para lograrlo, lideró la reunión de labor parlamentaria que ella misma había pedido y, ante las autoridades del resto de las bancadas, prometió que el dictamen de la comisión de Acuerdos con el aval a la abogada se publicaría ese mismo día.
El documento tenía las nueve firmas necesarias desde hacía varios días, pero el libertario Juan Carlos Pagotto no lo había oficializado. La maniobra dilatoria quedó expuesta cuando en las redes sociales se filtró el despacho con las rúbricas. La foto sólo pudo haber sido facilitada por el último senador que puso el gancho.
Pagotto fue masacrado en la reunión de labor parlamentaria. Delante de la oposición, Victoria Villarruel dijo que, si no oficializaba el dictamen con el pliego de Michelli, el riojano cometía un delito. La vicepresidenta también hizo su juego: se reunió con la jurista para apoyarla y recordó que ella nunca validó la composición de Acuerdos, en la que no se respetaron las proporciones del peronismo. Así quedaba exenta de una eventual judicialización.
Caos, gritos y acusaciones
La reunión de labor parlamentaria derivó en un caos de gritos y acusaciones. Bullrich llamó a Pagotto y, ante la oposición, lo incriminó: contó que el senador dijo que el dictamen del pliego de Michelli no se había publicado porque Milei quería retirarlo. “¡No puede ignorar las nueve firmas! ¡Cometió un delito!”, gritó el jefe del peronismo, José Mayans. El documento apareció a las pocas horas en el sistema.
Antes, Bullrich había consesuado con la oposición que el destino de la candidata a ocupar el Tribunal Oral 3 de La Plata, con dictamen ya publicado, sería tratado en una sesión el miércoles 10 o una semana más tarde, como mucho; y que al día siguiente se iban a tratar sólo 50 de los 73 expedientes ya dictaminados.
Fue una jugada estratégica para marcarle la agenda a los aliados. La senadora buscaba que la postergación del tratamiento de una veintena de candidatos a jueces fuera necesario volver al recinto e incluir el expediente de la cuñada del periodista.
Bullrich y Karina Milei 2
Karina supo de la maniobra de la senadora el miércoles por la noche y se puso manos a la obra para impedirla. Más se enfureció cuando vio la nómina con los 50 pliegos elegidos para llevar al recinto: estaba fuera el de Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte de Justicia, Horacio Rosatti.
Otras maniobras de Bullrich
En esa lista preliminar, Bullrich también había excluido de la sesión a dos postulantes que actuaron en causas judiciales en su contra. Uno era el de Susana Bernan, propuesta como vocal de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal de la Ciudad de Buenos Aires. La magistrada intervino en la investigación por las bolsas mortuorias que se arrojaron en la Casa Rosada durante una marcha en 2021.
Además, el marido de Bernan trabajó en el Ministerio de Justicia hasta el año pasado y no tuvo buena relación con Sebastián Amerio, cercano a Caputo. Un misterio en LLA es si la senadora y el asesor presidencial jugaron en equipo.
Bullrich también quiso dejar fuera de la votación la candidatura de Pablo Matkovic a juez de Neuquén. Como defensor oficial, actuó en una investigación contra la exministra, por un operativo de gendarmería en su provincia, durante 2017. En aquella oportunidad, el magistrado actuante nunca encontró la orden judicial que justificaba semejante despliegue y pidió explicaciones. Su actuación fue validada el instancias superiores.
La exministra ya había complicado a Mahiques durante el debate en comisión, cuando logró archivar tres expedientes. Nunca se dictaminaron los candidatos a ocupar la Cámara de Apelaciones en lo Penal Económico, Alejandro Catania y Juan Galván Greenway, acusados en los medios de ser cercanos al titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio Tapia.
También quedó congelada la nominación de Juan Manuel Mejuto como juez de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional 8 de Capital Federal. Bullrich y los aliados le endilgan su pasado kirchnerista, del que no se pudo despegar en la audiencia.
La presión de Mahiques
El día de la sesión, el teléfono de Mahiques estalló: Karina le exigió que ordenara a la titular de la bancada oficialista del Senado. Los gobernadores, algunos desde el exterior, le reprochaban al ministro que sus candidatos a jueces no iban a ser aprobados.
Bullrich administró el conflicto a su favor. Ante el reclamo del ministro de Justicia, sumó tres pliegos, entre ellos el de Rosatti hijo. Luego supo que la orden de El Jefe era clara: que se aprobaran todos los que tuvieran dictamen, sin excepciones.
mahiques ministro
Juan Bautista Mahiques, ministro de Justicia de la Nación.
El plan de labor parlamentaria había dejado una zona gris, que permitía a la exministra de Seguridad jugar al límite: nunca fueron detallados los pliegos que se votarían.
El escándalo estalló en el recinto. “Es vergonzoso. Es una gran deslealtad parlamentaria”, atacó Mayans. Bullrich no se inmutó. Quienes la conocen cuentan que, cuando sabe que está haciendo una travesura, abandona su actitud bélica y negocia en voz baja.
Fue lo que hizo cuando habló con los jefes de bloques detrás de las cortinas, en un cuarto intermedio que pidió ella misma. Volvió con la propuesta de aprobar todos los pliegos, el de Michelli incluido. La tropa libertaria no entendía nada. Algunos trataban de recibir explicaciones de la Casa Rosada. A excepción de Luis Juez y del siempre rebelde Francisco Paoltroni, el resto de LLA votó en contra de Michelli.
El último puñal
En el recinto, Bullrich se abstuvo de votar por el destino de la cuñada de Alconada Mon y pidió la palabra para golpear por última vez a Milei: dijo que no estaba de acuerdo en desplazar a una candidata por su parentesco con un periodista. “Nuestra función es evaluar la idoneidad”, remarcó.
Milei quedó expuesto. Hasta ese momento, no había una confirmación oficial del motivo que tenía para retirar el pliego. “Es una locura, nadie había hablado de familiares. Ni siquiera dijo que Michelli quedó muy atrás en el concurso y entró en la terna por presión mediática”, se indignó un senador, al salir del recinto.
La confesión de la exministra de Seguridad no fue inocente. Si bien Milei no tiene plazo para reglamentar el pliego de la jurista platense y convertirla en jueza, la demora no puede justificarse por una discriminación familiar. Es por eso que Mahiques, al día siguiente, debió aclarar que el pliego que la tardanza para oficializarlo puede deberse a motivos edilicios.
Terminada la sesión, la jefa de LLA citó a una reunión de bloque para mostrar unidad. Hubo ausencias, como la de Márquez. Estuvo Benegas Lynch y volvió a cruzar a Bullrich. “Estamos acá porque nos puso el Presidente y debemos representarlo”, exigió. Respaldó su postura el presidente provisional, Bartolomé Abdala.
La exministra volvió a poner la otra mejilla y pidió una foto para mostrar unidad. La imagen quedó flaca por las ausencias, pero alcanzó para que al menos los aliados sepan que siguen con interlocutores válidos.
Agenda trunca
La tensa sesión del Senado complicó la agenda del Gobierno. Casi en simultáneo, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, recorría los medios para festejar leyes que aún no tiene y que tal vez no lleguen a existir.
El proyecto sobre “inviolabilidad de la propiedad privada” no pudo ser votado, porque a último momento el radicalismo exigió más límites a la extranjerización de tierras.
El bloque conducido por Eduardo Vischi está en rebeldía. Tampoco quiere aprobar la ley Hojarasca, hasta no mirar con lupa las posibles trampas de algunas derogaciones de leyes propuestas por Sturzenegger.
La eliminación del régimen de zonas frías, aprobada en Diputados, está trabada en el Senado. El gobernador Alfredo Cornejo (Mendoza), del radicalismo, envió a sus diputados a votar a favor y sus senadores se oponen. Su colega vecinalista Rolando Figueroa (Neuquén) ensaya una maniobra similar.
Bullrich comenzará el martes la nueva tanda de audiencias de candidatos a jueces, con la exposición de Víctor Arturo Pesino, propuesto por el Gobierno para extender por 5 años más el mandato en la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. Es ni más ni menos que quien dispuso la intervención judicial por seis meses de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
Para julio, la cámara alta intentará convertir en ley el Súper-RIGI, que Diputados aprobaría el 24 de junio. En esa sesión podría entrar el proyecto de gestión de intereses, conocido como ley de lobby, aunque tampoco hay apuro en el Congreso. Es un pedido de Estados Unidos que no convence a nadie. Las prioridades son otras.