NOVENA SECCIÓN

Candidaturas preventivas

Con Santilli y Ritondo mejor posicionados, el PRO sostiene un lote amplio de postulantes. Nombres y estrategias detrás del show de lucha libre en Buenos Aires.

LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) Todos los sectores del PRO sostienen que un eventual triunfo electoral de este año dependerá, en buena parte, de mantenerse unidos y evitar abrir frentes internos innecesarios en las primarias. Si bien en el inicio de la campaña los dirigentes -todos hombres- muestran voluntad real de convertirse en candidatos, son conscientes que es muy probable que el partido amarillo lleve una sola boleta en la provincia de Buenos Aires, y que la multiplicidad de nombres actuales no tiene otro objetivo que expandir la fuerza de este sector opositor para hacer prevalecer su base electoral. De ahí que Diego Santilli y Cristian Ritondo admitan en privado que están dispuestos a llegar a un acuerdo previo para que sólo uno de ellos enfrente al kirchnerismo, mientras a sus alrededores emergen otros candidatos preventivos con cierta capacidad para amalgamar sus diferencias e inventar una salida de consenso. 

 

El día que Ritondo le pidió al intendente de Pinamar, Martín Yeza, sumarse a la lista de aspirantes al sillón de Dardo Rocha y un sector del larretismo también comenzó a ver a los jefes comunales a su alrededor, como Diego Valenzuela, con el mismo objetivo, quedó al descubierto que uno de los proyectos de corto plazo del PRO es mostrar volumen electoral y amplitud de las distintas líneas internas para conformar a todos los paladares políticos. Tanta reputación tuvo esta estrategia que el propio Facundo Manes, en pleno auge de su imagen, en 2021, le propuso a un destacado intendente del PRO que lo acompañe en su proyecto presidencialista como candidato a la gobernación. Sorprendido, el alcalde amarillo lo descartó en el momento.

 

"Creemos que puede haber un acuerdo. El día que Macri, Vidal, Larreta y Bullrich se sienten a negociar una lista de unidad, ganamos", le dijo a Letra P una fuente relevante del ala dura. Frases similares repiten en el campamente de los moderados, pese a que uno y otros tienen encuestas que los benefician o, al menos, los muestran con chances de arrebatarle la provincia a Axel Kicillof, el gobernador que ya avisó que irá por un nuevo mandato.

 

Algunas mediciones privadas lo ponen como favorito al presidente del bloque del PRO en la Cámara de Diputados; otras, al diputado larretista. Incluso, algunas lecturas internas muestran como competitivos al intendente de Lanús, Néstor Grindetti, como principal arquetipo del macrismo puro, y otras al jefe comunal de Tres de Febrero, Valenzuela, el primer intendente larretista que muchos observan como garante de la moderación y la exposición en medios. Algo más atrás se anotan también Joaquín de la Torre, senador de origen justicialista con buenos vínculos con Macri y Bullrich, y Javier Iguacel, el intendente de Capitán Sarmiento que se anotó primero que todos en el campamente de la exministra de Seguridad. 

 

De todos modos, si los acuerdos estallan en las horas previas a la presentación de listas, halcones y palomas están preparadas para el enfrentamiento interno. Todavía queda por ver si ese choque de candidatos a la gobernación es también un choque de listas legislativas. El ritondismo, como continuidad del vidalismo fugado a la Ciudad de Buenos Aires, quiere ir por todo en el caso de competir en unas PASO, es decir, con nombres propios para cada una de las ocho secciones electorales. No es para menos, en ambas Cámaras de la Legislatura bonaerense, pondrán en juego siete de sus ocho bancas, la más relevante de ellas es la del diputado Alex Campbell, armador predilecto de la exgobernadora y escolta de campaña de Ritondo. 

 

Por supuesto que se especula también con que el santillismo busque meter dirigenes propios en el territorio bonaerense, al menos si no desea padecer los acuerdos con otros espacios para garantizar la gobernabilidad en sus primeros dos años de gestión, en el caso de ganar las generales, tal como le sucedió a Vidal hasta 2017. Hoy, ni Larreta ni Santilli tienen representantes propios en la Legislatura provincial, aunque sí aliados a través de los intendentes que siguen sus pasos o dirigentes que no gobiernan sus distritos, por caso, el exvidalista Martiniano Molina o la senadora Daniela Reich. "Puede haber un acuerdo, pero está todo abierto, si vamos a internas tendrá que ser también con las listas legislativas", dicen.

 

Martín Menem.
El Monumento a la Bandera en Rosario, donde se realizan los actos conmemorativos del 20 de junio.  

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