ELECCIONES 2023

En la Cuarta, la UCR busca quedarse con el doble de bancas que su socio PRO

Lejos de la foto de 2019 y con el antecedente triunfante de 2021, el radicalismo va a fondo en el noroeste. Internas distritales, señales de Monzó y armados.

LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) En 2019, con el PRO al timón del armado nacional y bonaerense, la lapicera amarilla se imponía en el diseño de las listas seccionales del cambiemismo y la Cuarta (noroeste bonaerense) no fue la excepción. Bastión agropecuario por excelencia, donde el mensaje de JxC históricamente encontró tierra fértil, Juntos resistió a la ola frentetodista y se impuso –por escaso punto y medio de diferencia– en la compulsa seccional, obteniendo 7 de las 14 bancas en juego para la Cámara de Diputados bonaerense. De esa cosecha, cinco escaños fueron ocupados por figuras del PRO, mientras que apenas dos fueron para el radicalismo.

 

Cuatro años después, la coyuntura marca un horizonte electoral en el que el partido centenario buscará no solo liderar la nómina legislativa en la sección, sino también anotar la mayoría de nombres en los casilleros con expectativa de ingreso a la Cámara baja. Con ese cometido coinciden diversas voces del armado radical que, lejos de la foto de 2019, miran con entusiasmo 2023. Al radicalismo lo entusiasma el pasado reciente, 2021, cuando -en alquimia con el monzoismo bajo el paraguas de Dar el Paso- se impuso al PRO en las PASO con más del 60% de los votos, para luego liderar la boleta que le ganó por 16 puntos de margen al FdT.

 

Algunos radicales ya hacen números. Con expectativas de superar la performance del año pasado -“El FdT está muy golpeado en la sección”, recalcan los más entusiastas- estiman que Juntos podría obtener hasta 9 de las 14 bancas en danza. Y, si se repitieran los números de las primarias de 2021, la UCR podría cosechar hasta 6 escaños… panorama diametralmente distinto a los dos lugares en el recinto obtenidos en 2019.

 

Claro que, más allá de esos cálculos generales, en lo fino juegan diversas variables, incluso de corte macro. Amén de eso, hay quienes ya empezaron el año haciendo sondeos. Tal es el caso de Emilio Monzó. El titular de la Cámara baja nacional en tiempos del macrismo busca sostener cierto nivel de influencia en su sección de base. En ese marco, en los primeros días del año convocó a una cena en la casa del exintendente de Rivadavia y uno de sus principales armadores bonaerenses, Sergio Buil, asado al que asistieron algunos intendentes radicales de la región, además de la vicepresidenta de la UCR bonaerense y referente seccional, la senadora Érica Revilla, y la carta de Evolución para disputar el distrito de 9 de Julio, Ignacio Palacios.

 

“Emilio explora reeditar el armado de Dar el Paso, algo que está en pausa porque no hay definiciones estructurales. Pero él hace su juego y tampoco define bien en qué espacio participar”, confió una fuente radical consultada y que mira de reojo el juego (oscilante entre halcones PRO y radicales) que hace el exintendente de Carlos Tejedor, quien supo deslizar pretensiones a la gobernación. Es que Dar el Paso (sello liderado por Facundo Manes el año pasado) le fue redituable al monzoísmo, que coló entre los ingresantes al Senado a Marcelo Daletto.

 

Como fuere, el radicalismo da cuenta de su poder territorial en esta jurisdicción, aportando intendentes en nueve de los 19 distritos, algunos de ellos posicionados incluso como referentes bonaerenses, como el caso del titular del Foro de Intendentes UCR, Miguel Fernández (Trenque Lauquen), y la mencionada Revilla, que dejó la intendencia de Arenales tras ser electa senadora el año pasado. También aparecen jefes comunales con reelecciones a cuestas como Franco Flexas (Viamonte), Salvador Serenal (Lincoln) y Víctor Aiola (Chacabuco). Algunos de ellos ya tributaron nombres a la Legislatura en comicios previos y se espera que vuelvan a tener incidencia en la diagramación de la nómina legislativa para la sección (en algunos casos no se descarta que haya apuestas intendentistas en primera persona para Diputados).

 

Por otra parte, aparece con apetencias el armado de Evolución, sector que no existía en 2019, pero que ahora –enumeran voces abordadas– maneja en la Cuarta los comités de Chivilcoy y 9 de Julio, además de integrar la conducción radical en Junín. A eso, cerca de la estructura liderada por Martín Lousteau mencionan que la sección reporta a la diputada nacional Danya Tavela y enfocan en la precandidatura ya lanzada a la intendencia de Ignacio Palacios, que viene de ganar la interna y la general de 2021.

 

Palacios había pretendido disputarle una interna en 2019 al actual intendente PRO Mariano Barroso, pero la lapicera provincial evitó su participación. Ahora, el escenario es otro y, con un caudaloso triunfo reciente a cuestas, Palacios ya está anotado para las PASO mientras que fuentes distritales consultadas por este medio dudan de la participación de Barroso por una re-re; en su reemplazo podría jugar a otra figura de su espacio.  

 

Con el PRO complicado en ese distrito, la flota amarilla se centraliza en Junín. Diversas fuentes coinciden en que Pablo Petrecca volverá a ser candidato para quedarse otros cuatro años al frente de la intendencia. Más allá de la re-re, su influencia seccional –que lo llevó a anotar el primer lugar de las listas seccionales de 2017 y 2019– ahora está en desafío y hay quienes aseguran que, empujado desde arriba, presentará batalla interna en las próximas PASO con una nómina amarilla.  

 

Mientras, registra problemas internos, luego de la renuncia en noviembre pasado de uno de sus funcionarios más representativos de su gestión, el exsecretario general del municipio, Luis Chami, quien esta semana no descartó jugar la próxima elección bajo la escudería halcón de Patricia Bullrich, dato que lejos estaría de caer con agrado cerca del intendente que reporta a Jorge Macri.

 

La UCR promete presentar lista propia local en las primarias, siendo Evolución –liderado en el distrito por el concejal Juan Pablo Itoiz– el sector que más empuja esa posibilidad. Eso sí, la situación macro condiciona. En un enfrentamiento entre el PRO y la UCR, es ineludible que haya interna local, pero en el caso que se dé la alternativa paloma frente a halcones habría que rediseñar estrategias y fijar pautas de negociación para una lista de unidad, bajo condiciones de negociación distintas a la de 2019, tras el 2021 donde la UCR logró más del 40%. Bajo ese cielo, el radicalismo recuerda que no es parte de la gestión Petrecca. Tampoco pretende serlo de acá a los comicios. La batalla ya está planteada. Toda una muestra de lo que también se avizora en el plano seccional.

 

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