07|11|2022

Las razones de Cresto para dejar el Enohsa y volver al pago chico

26 de septiembre de 2022

26 de septiembre de 2022

Renunció al cargo en el Gobierno para retornar a la intendencia de Concordia y darle rienda a su candidatura a gobernador. Tiempos acelerados y enojos locales.

CONCORDIA (Corresponsalía Entre Ríos) Enrique Cresto dejó su cargo como titular del Ente Nacional de Obras Hídricas y Saneamiento (Enohsa) para recuperar la intendencia de esta ciudad y dar al fin rienda suelta a su aspiración de gobernar la provincia.  Tal como lo había contado Letra P en julio, el concordiense tenía en mente la vuelta hace rato, pero para concretarla necesitaba de la estabilidad política de la que el gobierno del Frente de Todos no gozaba en ese momento y que, entiende, con la llegada de Sergio Massa al Ministerio de Economía, la turbulencia calmó.

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Para Cresto, ahora era cuándo. Aunque todavía espera que le acepten la renuncia, vuelve al ejecutivo municipal a partir del 3 de octubre, una movida consensuada con el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, y el presidente Alberto Fernández, con quienes se reunió días antes de formalizar el retiro. La vuelta al pago chico despertó también malos humores y hay quienes la consideran un retorno a destiempo.

 

La movida de Cresto supone el puntapié de partida de su campaña para convertirse en gobernador, pretensión que reconoció hace unos meses pero que aún no había desplegado en todo su juego. El concordiense integra la nomina de intendentes que fueron convocados en 2019 por el Presidente bajo la premisa de un gobierno federal. Así llegó a ser titular del Enohsa.

 

En julio de este año, Cresto le había dicho a este medio que su condición de funcionario nacional lo sometía a responsabilidades políticas ineludibles, como la de haber sido candidato en las legislativas de 2021. De ese karma buscará despegarse ahora y es esa en parte la explicación de su vuelta: recuperar su terreno sin el mandato de pertenencia al Gobierno.  

 

Además, tendrá que remontar la fortísima derrota que tuvo en su ciudad y en la provincia que pretende gobernar: aquella experiencia electoral lo dejó más de veinte puntos debajo de quien sería su principal adversario el año que viene, el encumbrado diputado de Juntos por el Cambio Rogerio Frigerio.  

 

Llegar a la gobernación es, según la propia lógica crestista, su destino natural, pero Cresto deberá, desde su lugar en el mundo, batallar en la interna de un peronismo provincial que todavía no despunta en la carrera electoral.  

 

El tiempo de los consensos y acuerdos comienza ahora, con él en la provincia. Entre los nombres que figuran como sus adversarios en la interna oficialista, están el de la vicegobernadora Laura Stratta; el intendente de Paraná, Adán Bahl; el delegado argentino ante la CARU, Eduardo Lauritto; y el intendente de Gualeguaychú, Martín Piaggio. Sumó puntos desde su nombramiento en el gabinete nacional, el ahora secretario de Agricultura Juan José Bahillo.  

 

Cresto también chapeó hace dos meses a Letra P que se consideraba el candidato más competitivo en el escenario actual. “Soy el único que puede darle una discusión a Frigerio. Hice más en el Enohsa que él como ministro” había afirmado.  Habrá que ver si la disputa en terreno local, con presupuesto municipal, le depara la misma seguridad.  

 

En su círculo más cercano habita una creencia: que la vuelta de Cresto podría fortalecer al peronismo entrerriano. Ante el temor de una nueva derrota en manos de Frigerio, él aparece en ese discurso como el indicado para recuperar la ciudad. “Hay una necesidad del peronismo entrerriano de fortalecer Concordia, porque si en Concordia el resultado electoral es adverso, pone en riesgo el triunfo del peronismo en la provincia” razonó ante este medio un estrecho colaborador del intendente.  

 

“Enrique vuelve para que la ciudad esté bien, fuerte electoralmente. Porque si no, el 2023 puede ser muy difícil para el peronismo, sea quien sea el candidato a gobernador” explicó la misma fuente.  

 

Es probable que los tiempos políticos de la provincia hayan precipitado el regreso. El gobernador Gustavo Bordet tiene tiempo hasta diciembre para decidir si en Entre Ríos se anticipan o no las elecciones del año que viene. Si la mira de Cresto está en 2023 y Bordet decide adelantar, el concordiense necesita empezar a ganar terreno para llegar a las eventuales PASO de abril con una gestión de al menos unos meses.   

 

El enojo de la tropa local  

Si bien el regreso de Cresto ya era un secreto a voces, algunos de la vieja guardia pejotista calificaron su vuelta como un retorno a destiempo. Dicen que no avisó formalmente, que fue desprolijo el desembarco y, sobre todo, se muestran disgustados porque esa cosmovisión rescatista de la ciudad pone en evidencia una distancia política de quien lo sucedió todos estos meses en su cargo: su vice Alfredo Francolini, quien quiere legitimarse con candidatura propia el año que viene.  

 

En la lógica de Cresto, sin embargo, el aviso estuvo. Unas semanas antes de firmar la carta de renuncia, circuló en los celulares un video que lo muestra recorriendo, inaugurando obras en distintas ciudades de la provincia y junto a intendentes y vecinos. Todo, al ritmo de un pegadizo chamame que habla de que llegó “el entrerrianazo”.