23|11|2022

Un mes de romance furioso para el dólar soja

17 de septiembre de 2022

17 de septiembre de 2022

La medida de Economía fue vendida como un éxito y está asegurada la meta. En el medio hubo grises. Ganadores y no tanto de la jugada. ¿Se repite la fórmula?  

ROSARIO (Corresponsalía Santa Fe)  Ya no corre más aquella pregunta que circulaba en el ambiente del agro de la zona núcleo sobre una prórroga del dólar soja para el mes próximo. La mayoría de los actores de la cadena agroexportadora descartan que se vuelva a repetir la medida y, al aparecer, no habrá lobby para impulsar una extensión. Cerealeras y Gobierno salieron ganando; quienes producen también aunque hay algunos grises que empañaron la jugada. Por eso el “éxito del dólar soja” como piedra basal para un nuevo vínculo entre el Gobierno y el campo no ha sido tal y la medida se lee como un comercial más. Sólo un mes de romance furioso, dirán.

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(Sergio) Massa quiere demostrar que es hombre de palabra. Dijo 30 días y serán 30 días”, resume alguien al tanto de las negociaciones por el diferencial del tipo de cambio otorgado para incentivar la liquidación. Lo cierto es que si anuncian una prórroga con antelación se vendería más escalonado y el shock de liquidación que acaba de darse no hubiese sido tal. Justamente, que sea una ventana con final fue la clave. 

 

El Gobierno juntó la plata y el tiempo que necesitaba para oxigenarse. “Están conformes, ya está”, dijo, taxativamente, un ejecutivo de una multinacional de granos. En su casa matriz también lo están. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en los primeros diez días de la medida se liquidaron 6,8 millones de toneladas que garantizaron unos 4.000 millones de dólares. Y falta medio mes que, obviamente, no tendrá el mismo ritmo, pero el Gobierno llegará a la meta de 5.000 millones. En caso de no lograrse, en el sector presuponen que las cerealeras podrían prefinanciar exportaciones para llegar a la cifra y cumplir con la palabra. 

 

El propio Massa dijo durante el anuncio que no se hagan los rulos y que esta medida es “un esfuerzo, no una regla”. Un esfuerzo caro que algunas voces de la dirigencia rural aseguran que podrían haber evitado con alguna medida fiscal beneficiosa y no monetaria. El ministro de Agricultura afirmó que no se repite, pero a la novela económica, llena de giros imprevistos, la escribe el tigrense y su equipo. 

 

Daños colaterales

Desde afuera parece todo redondito: el productor vendía a buen precio, las cerealeras se hacían de granos para producir, el Gobierno de dólares, y todos contentos. Pero hubo daños colaterales que son los que terminan sumando, silenciosamente, en el vínculo entre el gobierno peronista y quienes producen. “Pifiadas” que no afectan a la mayoría, pero que anota la ruralidad inconformista. Hay una cosa clara: los productores no entienden o no les interesan las razones de la política, y la política no entiende o no le interesan las razones de los productores. Eso es insalvable.  

 

Tranqueras adentro entienden que la medida, pragmática y audaz como de quien proviene, desvirtuó el mercado. “Rompió la regla de oro y tergiversó el precio de la pizarra que es el promedio de las operaciones y generó efectos diversos”, sostuvo un dirigente rural y productor santafesino. Ese precio promedio fue influido artificialmente y así se arrastraron vicios a la cadena. 

 

Por ejemplo se trasladó el dólar soja al pago de los alquileres de los campos arrendados que se pactan en quintales de soja: en lugar de cobrarlo al oficial de 140 pesos, se estipuló a 200 y generó muchos chispazos. Históricamente el precio de pizarra de la Bolsa de Comercio rosarina sirvió de referencia para el alquiler y ahora subió de un día para el otro un 40%. 

 

“Los propietarios de la tierra le dijeron a los arrendatarios ‘mirá, si toda la vida nos regimos por el precio pizarra, por qué ahora no?”, graficó un dirigente rural. En el decreto se estipulaba que el dólar soja no corría para alquileres, pero muchos terratenientes no lo acataron y se aprovecharon. Los dueños de la tierra tienen más poder, capítulo mil. 

 

Eso le terminó comiendo el margen original del dólar soja. Por eso hablan del dólar Precios Cuidados: nadie lo cumple en la góndola. Hablando de góndola: el salto del tipo de cambio podría implicar sobrecostos a actividades como feedlots, lechería, avícola, ganadería, y trasladarse a los precios finales de los productos. ¿Qué le hace una mancha inflacionaria más al de Tigre? 

 

Productores y acopios también denuncian que, en el revoleo de los cálculos, algunas cerealeras pagaron la soja 30/40 dólares menos de lo que deberían. Sostienen que el Gobierno hizo agua en no marcar la cancha ni bien negociaron la medida. “Pensaron únicamente en la caja del Estado y no en la realidad del productor y las avivadas que hay en las operaciones”, sostuvo un dirigente acopiador que se mantuvo en reserva.  

 

Existe un riesgo en caso de que repita frecuentemente los chupetines a 200 pesos: que el productor se vuelque a cultivar soja. Los mismos productores lo mencionan y hablan de una eventual etapa de sojización nueva fogoneada, indirectamente, por el Gobierno. Ni lentos ni perezosos, quienes producen no piden que se vuelva al estado anterior, sino que se unifiquen todos los cultivos a 200 dólares. Debería sumarse a la ya ejecutada transferencia al sector agroexportador de 300.000 millones de pesos que saldrá del Banco Central. 

 

El Gobierno pasa de largo todos estos grises. Hizo su parte al dejar todo aclarado en el decreto y, en rigor, hay cuestiones en las que no se detiene la política grande porque si no nunca puede avanzar. El examen ya lo aprobó frente al FMI, el resto es cáscara. Pero no suelta del todo la exitosa medida. En el sector creen que la medida se podría repetir en algún momento de 2023. Y se guardan algunos granos y los reproches.