23|6|2022

Qué haría hoy Cristina si tuviera la lapicera

23 de junio de 2022

23 de junio de 2022

La vicepresidenta aplicaría un control más duro de las importaciones. Reparto teledirigido de dólares y desacople de los precios internacionales. El FMI, lejos.

Cristina Fernández de Kirchner apuntó a sectores clave de la gestión económica del gobierno de Alberto Fernández para dejar claro que el uso de la lapicera responde a un modelo económico que, si bien encuentra coincidencias en alguna de sus áreas, tiene anotados el nombre y el apellido de quienes dirigen las que no comparte. Los reclamos que formuló el lunes en la tribuna de Avellaneda apuntaron contra la "incapacidad" de contar con reservas en el Banco Central (BCRA) para sostener el crecimiento de la actividad industrial, la "permisividad" de las autoridades que deben administrar el comercio exterior y la "inacción" ante las remarcaciones en los precios ante las presiones internacionales y locales. ¿Qué haría hoy la vicepresidenta si tuviera, de nuevo, la famosa lapicera?

 

La visión de la expresidenta está signada por el modelo económico implementado por el ministro de Economía, Martín Guzmán, uno de sus blancos predilectos desde el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Si estuviera al mando del Poder Ejecutivo, profundizaría en medidas que redistribuyeran el crecimiento que la actividad doméstica mostró en las planillas de la macroeconomía en los últimos tiempos a pesar del efecto de la pandemia del covid-19, la herencia recesiva del gobierno de Mauricio Macri y los efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania, que disparó la inflación mundial.

 

Fuentes kirchneristas consultadas por Letra P resumieron, a contramano de la mirada conservadora, la vicepresidenta considera que no es necesario que exista una acumulación de riquezas en las grandes empresas para que luego haya un efecto derrame sobre el resto de la población, sino que urge un reparto más equitativo de la recuperación. Por eso, Cristina refuta las teorías de la necesidad de un diálogo basado en la confianza para bajar la inflación. Si su despacho estuviera en el primer piso de la Casa Rosada y no en el Senado, aplicaría medidas urgentes y contundentes para desacoplar precios locales de los mundiales, para no considerarlos commodities. Allí, la suba de las retenciones a los productos primarios o la fijación de cupos de exportación se convierten en medidas centrales que escribiría con la lapicera.

 

La política de control de los precios es una bandera que no resigna el kirchnerismo, a pesar de sus resultados. El paso de Roberto Feletti por la Secretaría de Comercio Interior fue muestra de la postura de CFK en materia de anclaje de los precios a través de la intervención del Estado. La primera pista de la tensión que vendría más adelante apareció en los albores de la gestión del Frente de Todos: el elegido por la vicepresidenta para ocupar ese puesto era el director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher, pero su nombre fue vetado por Matías Kulfas por diferencias en el modelo de intervención en las góndolas. El renunciado ministro fue siempre, a ojos del Instituto Patria, un funcionario que no funcionaba

 

Mientras que el nuevo secretario de Comercio Interior, Guillermo Hang, mantiene negociaciones con las empresas para la renovación del plan Precios Cuidados, en la provincia de Buenos Aires, bastión del cristinismo gobernado por el exministro cristinista Axel Kicillof, se activó un plan de control en las calles que contrasta con el camino tomado por la Nación. Este martes, la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA), el organismo que conduce Cristian Girard, anunció que avanzará en controles fiscales en mercados y supermercados de menor superficie tras realizar, la semana pasada, operativos en hipermercados de todo el territorio en conjunto con el Ministerio de Producción, la cartera a cargop de Augusto Costa, que estuvo en Comercio Interior en el último gobierno de CFK. Controles, otro eje central de un hipotético gobierno de Cristina.  

 

En materia de comercio exterior, la titular del Senado embanderó a la fueguina Newsan como ejemplo del uso de las políticas de Estado. "Los resultados del uso de la lapicera: se generan dólares que demanda la economía y trabajo genuino que necesita el pueblo. Gobernar, de eso se trata”, dijo en un mensaje de la red social Twitter: En Avellaneda, sin revelar el nombre de la firma, recordó que durante su gestión "le sugerimos que encontrara una actividad que equilibrara la balanza". "Entonces, compraron barcos, se dedicaron a la pesca y les fue mejor con la pesca que lo que hacían”, completó.

 

Un primer apuntado es el grupo Techint, cuyo dueño, Paolo Rocca, mantiene un diálogo abierto con Fernández y Guzmán. En público, en el germen de lo que desembocaría en el off-gate, la vicepresidenta reprochó el aval al pedido de dólares para importar la chapa para construir los caños que se utilizarán en el gasoducto Néstor Kirchner, pero el planteo apunta al modelo de control de las importaciones, que estaba en manos de la tríada compuesta por la titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Mercedes Marcó Del Pont; el presidente del BCRA, Miguel Ángel Pesce, y el eyectado Kulfas. La salida de Silvia Traverso de la Dirección General de Aduanas, reemplazada por el massista Guillermo Michel, debilitó el poder de la jefa de la AFIP dentro de la estructura del Gobierno.

 

Con la llegada de Daniel Scioli a la cartera productiva se actualiza el esquema de tensiones, porque el exembajador buscará, para aprobar los insumos para la producción, retrasar el ingreso de los prductos terminados y rechazar algunas importaciones. Si fuera ella la jefa del Estado, Cristina Kirchner designaría un jefe del BCRA con menos contemplaciones para las necesidades del mercado, con tasas de interés con beneficios para el consumo y la producción. Nombraría a alguien que, sobre todo, pusiera un freno al ingreso de productos terminados que tuvieran reemplazo nacional. Sustitución de importaciones.

 

En definitiva, la lapicera de Cristina forzaría un plan económico totalmente diferente al que Guzmán presentó para el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).