23|6|2022

El peronismo se reorganiza en Río Negro contra el pacto Doñate-Weretilneck

23 de junio de 2022

23 de junio de 2022

Las tribus del FdT sanan heridas para llegar unidas a 2023 sin ser furgón de cola de JSRN. Soria, Larraburu y Martini hicieron punta. Casas, el K que suena.

GENERAL ROCA (Corresponsalía Río Negro) La posibilidad de un acuerdo electoral entre el Partido Justicialista (PJ) y Juntos Somos Río Negro (JSRN) para las elecciones de 2023 que adelantó Letra P generó un revulsivo dentro del Frente de Todos (FdT). La idea de sumarse a un frente “antineoliberal”, pergeñada por un sector importante del kirchnerismo, habilitó a históricos rivales en el panperonismo rionegrino a que construyeran un pacto de no agresión para enfrentar al partido del senador Alberto Weretilneck. Mientras se resuelve cómo será la propuesta electoral, por diversas razones, se nombra como candidato a la gobernación al titular de Vialidad Nacional en el distrito, Gustavo Casas, un hombre de confianza de Oscar Parrilli, que también se opone al pacto con el gobierno provincial que motoriza el senador camporista Martín Doñate.

 

El espanto a ser furgón de cola de JSRN provocó situaciones insólitas, impensadas por peleas de antaño. Después del asado en San Antonio Oeste, al que asistieron intendentes, representantes legislativos y parte de la dirigencia territorial del PJ, se concretó un encuentro entre la intendenta de General Roca, María Emilia Soria, la legisladora María Eugenia Martini y la senadora Silvina García Larraburu, con quien buena parte del peronismo (sobre de todo el roquense) había congelado la relación. La excusa para hacer público el deshielo fue la celebración por el día del padre, pero de fondo quedó expuesto que, para no quedar en el ostracismo, hay que enterrar las diferencias del pasado.

 

Fuentes del peronismo aseguraron a Letra P que este es el inicio de un proceso que busca cauterizar heridas que se mantienen desde los procesos electorales de 2015 y 2019. “No importan las peleas, los destratos”, confirmó una espada legislativa que trabaja por la unificación. “El peronismo está vivo, no lo den por muerto”, adujo la fuente consultada, que caratuló de “madura y sensata” la foto de las tres dirigentes peronistas.

 

García Larraburu, para explicar el acercamiento, trazó un escenario con perspectiva de género. Lo hizo tras la foto con Emilia Soria y Martini, con quien mantuvo un duelo de prolongada duración desde los tiempos en que tallaba Carlos Soria. “Tenemos la voluntad de reconstruir el peronismo, que ha sido vilipendiado y maltratado en este tiempo, para darle un lugar de protagonismo y que no termine como cola de ratón de un proyecto con el que no tenemos nada que ver”, se quejó la senadora en declaraciones radiales.

 

Con la decisión de converger en las unidades básicas, por fuera del llamado orgánico del partido que hoy preside el intendente de Lamarque, Sergio Hernández, estos vectores del justicialismo organizan una serie de convocatorias que comenzará con una reunión en Sierra Grande, seguirá con otro encuentro en San Carlos de Bariloche y una tercera para la primavera en Sierra Colorada, comuna que encabeza Fabián Pilquinao.

 

Casas construye su camino

Atento al movimiento en las bases, Casas hace tiempo que da indicios de tener intenciones de competir. Desde que el partido se desmoronaba por la derrota en 2021, demostró que quiere salir a jugar con su agrupación Kausa Peronista. Aunque resta tiempo para conformar masa crítica y acuerdos para cerrar una lista, tiene algunos aspectos a favor.

 

Casas, entre el intendente Tamburrini y la intendenta Soria.

Bajo la prioridad de reunir a todos los sectores que no quieren ser “cola de ratón” de JSRN, Casas podría encabezar una boleta justicialista. Además de sus intenciones, suma su pertenencia al Instituto Patria, el reducto por excelencia del kirchnerismo, lo que no significaría un corte con el sector rionegrino que responde a Cristina Fernández de Kirchner. Esa virtud, entienden, además de su función en la dependencia nacional, le dieron la posibilidad de profundizar relaciones con la dirigencia de todo Río Negro.

 

“O somos la marioneta o los titiriteros. Los que manejamos los hilos o los que nos manejan, las definiciones se van a tomar como en la época de Mario Franco (gobernador del PJ electo en 1973) o del Gringo Soria desde Río Negro”, advirtió Casas, en un claro tiro por elevación a Doñate.