30|7|2022

Cuatro fórmulas amarillas para ir por todo

18 de junio de 2022

18 de junio de 2022

En el PRO florecen las precandidaturas. Halcones y palomas para la Casa Rosada y Buenos Aires. El juego de las diferencias y las combinaciones.

LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) Ante el caos del Frente de Todos (FdT) y la incapacidad del radicalismo para completar el álbum de candidatos para disputar los dos principales sillones que se pondrán en juego en 2023, la presidencia de la nación y la gobernación de Buenos Aires, los líderes de Propuesta Republicana (PRO) inflan el pecho y blanden un abanico de precandidaturas para todos los paladares. Sus esfuerzos por mostrar la afamada unidad que escasea en la vereda de enfrente no alcanza para tapar su propia interna -que también es furiosa, pero queda eclipsada ante la del oficialismo-, pero de esa incapacidad nace la oportunidad de mostrarse distintos, con un cuarteto de postulaciones con el que buscan capitalizar el voto de distintos sectores. Dos precandidatos al sillón de Rivadavia del ala dura, los halcones Mauricio Macri y Patricia Bullrich, y otros dos del sector más moderado, Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal. Cada uno de ellos, a su vez, busca encumbrar a sus propios representantes para competir en Buenos Aires. Así, a contramano de la estrategia que tomaron en 2019, cuando perdieron los comicios de manera estrepitosa con una lista única, ahora florecen las postulaciones.

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Si bien el expresidente no explicitó sus intenciones de ir por el segundo tiempo, todos sus movimientos indican que trabaja para tomar la centralidad de la agenda de la oposición y eso lo pone inmediatamente en la grilla de candidatos. Ya lo había hecho en las primeras reuniones que tuvo con dirigentes bonaerenses a principios de año, en las que se adentró en temas sensibles en la discusión interna de Juntos por el Cambio. Criticó a quienes acompañaron el proyecto que modificó la ley que pone límites a las reelecciones y hasta cuestionó la disputa de poder que habían impulsado los intendentes del extinto Grupo Dorrego. “Qué fue ese mamarracho”, le preguntó a un grupo de legisladores y legisladoras en una reunión celebrada en su despacho de Avenida Libertador, en Olivos. La frase fue leída por algunos de los presentes como una bajada de línea que indicaba que en el PRO el poder no se construye desde el barro del territorio, sino desde arriba. “Somos verticales, pero en un sentido empresarial y el que siempre marcó el rumbo fue Mauricio. Algunos pensaron que se iba a correr, pero está claro que volvió como jefe”, aseguró un diputado bonaerense a Letra P al recordar aquél encuentro.

 

Acaso por eso sea que Macri cerró un acuerdo político con Néstor Grindetti para ganar volumen electoral en el amanecer de una campaña que se vislumbra eterna y, a la vez, ponerles límites a las aspiraciones expansionistas de Larreta y Diego Santilli, la dupla de palomas que ya camina -en tándem y separada- el conurbano y el interior para llegar bien armada a la disputa por la Casa Rosada y la gobernación de Buenos Aires. 

 

Pese al desgaste de haber iniciado la carrera presidencial el mismo día que decidió poner a Santilli como candidato a diputado nacional en representación de la provincia, Larreta aún se perfila como uno de los favoritos, empujado por la amigable centralidad que le dan los medios de comunicación hegemónicos y la vidriera de su gestión en la Ciudad. Los intendentes Ezequiel Galli (Olavarría) y Diego Valenzuela (Tres de Febrero) empujan desde el interior y el conurbano, como los espacios La Generación y La Territorial. Como la mayoría del resto, Larreta creen que la multiplicidad de candidaturas suma al objetivo final de la alianza. “Todas las candidaturas se van a definir en las PASO”, le dijo a Letra P en una entrevista reciente.

 

En la cosecha de voluntades, el santillismo ensaya un plan improbable pero que si le sale bien lo deja lejos del pelotón: una fórmula de consenso con el radicalismo para la gobernación. En el equipo de El Colorado hay quienes lo impulsan a tender puentes y trazar un gran acuerdo con el partido que lidera el diputado Maximiliano Abad. Por ahora, la idea -que se cimenta en la falta de un postulante de peso en la UCR- no prende en el campamento vecino, pero algunos se ilusionan atentos al reordenamiento que ensaya el peronismo bonaerense de la mano del Subcomandante Máximo.

 

La idea de que con los votos amarillos no alcanza para ganar la comparte incluso Bullrich, quien pese a su postura intransigente en varios temas de la agenda pública busca grandes acuerdos electorales con sectores que van desde los autodenominados libertarios de Javier Milei hasta los peronistas republicanos como Emilio Monzó y Rogelio Frigerio. Como dio cuenta este medio, la exministra de Seguridad de Macri está prendida en la pelea por la presidencia y tiene al intendente de Capitán Sarmiento, Javier Iguacel, como postulante a la gobernación; todo, con respaldo de Monzó, que le prestó parte de su estructura partidaria para armar su plataforma presidencial. Ambos dirigentes ya pusieron en marcha dos mesas de trabajo, una a nivel nacional y otra en la provincia de Buenos Aires, a las que se sientan los principales operadores de cada sector. 

 

Cierra el cuarteto de precandidaturas Vidal y el diputado nacional Cristian Ritondo. Si bien en la propia tropa bonaerense reconocen las limitaciones de la exgobernadora que se cobijó en tierras porteñas -lo que le abre la puerta a competir por la sucesión de Larreta-, observan al presidente del bloque de diputados y diputadas nacionales del PRO con posibilidades reales de ser gobernador en 2023. “Voy a ser candidato a gobernador, quiero conducir la provincia de Buenos Aires”, dijo Ritondo a Letra P y aclaró que las precandidaturas se irán ordenando de cara al cierre de listas.

 

En todas las duplas opera, además, una misma especulación: la candidatura de cada uno atenta contra la de su compañero o compañera de dupla. Se funda en la obviedad de que ninguno de los sectores podrá quedarse con ambos lugares. “Si Larreta es el candidato a presidente, de ninguna manera Santilli puede ser el candidato a gobernador”, dice a este medio un intendente con terminal en lo más encumbrado del partido amarillo.