28|7|2022

Caudillo radical amaga con ir por un sexto mandato y agita la interna

17 de junio de 2022

17 de junio de 2022

Lunghi, que gobierna Tandil hace dos décadas, sueña con ir por más y con Manes presidente. Resquemor entre quienes pretenden sucederlo. El PRO hace su juego.

LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) En 2023, Tandil cumplirá 200 años de existencia. El 10% de toda su historia tuvo como jefe comunal a un mismo hombre, Miguel Ángel Lunghi, quien parece no conformarse con el hito de ser el intendente del bicentenario: según las señales que manda, iría por otro mandato, el sexto. Sus declaraciones a medios locales en ese sentido descolocaron a parte de su tropa de leales, en la que hay mariscales que desde la elección pasada deslizan que buscarán suceder al caudillo radical.

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“Esto patea el tablero”, dijo a Letra P alguien del radicalismo tandilense. Es que, ya a comienzos de año, varios miembros de la mesa chica del lunghismo venían proponiendo comenzar a fijar reglas claras de cara a la sucesión. Para evitar el dedazo del mandamás, parte de la dirigencia empujaba un esquema de elección intra partidario vía método de preferencia o “sistema de tachas”, mecanismo por el cual el propio Lunghi fue erigido candidato radical en 2003. Pero, con la modificación en la ley que pone tope a las reelecciones indefinidas, el jefe comunal quedó habilitado para competir y recogió el guante: “Me imagino como intendente y Manes presidente”, indicó a la radio local  Voz.

 

Hábil, Lunghi supeditó definiciones al termómetro del comité local. Pero allí saben que quien tiene la última palabra es él y que ninguno de los pretendientes de su mesa chica se atrevería a oponerse públicamente y, mucho menos, a desafiarlo en las PASO. Aún no se dieron los debates internos, no se habilitaron esos espacios, pero hay quienes ya ven temperamentos diferentes en cuanto a reacciones refiere y creen que no todos militarán con las mismas ganas una nueva incursión electoral del hombre de 78 años de edad.

 

En los pasillos del radicalismo tandilense coinciden en que el mayor malestar por las aspiraciones de Lunghi se posa en el grupo que empuja la candidatura a la intendencia del jefe del bloque oficialista, Mario Civalleri, quien encabezó las listas legislativas en 2017 y en 2021. Civalleri, junto al jefe de Gabinete local, Oscar Teruggi, y el titular de la Usina, Matías Civale, forman parte de uno de los sectores más cercanos al intendente. Pero por estos días hay voces que advierten una atmósfera interna gélida entre ese bloque y el caudillo.

 

Que Civalleri supere la barrera de los 60 años es un factor que juega, si se trata de esperar a 2027. Lo mismo le sucede Juan Pablo Frolik, otro integrante de la mesa chica que se estaba probando el saco de intendente. El presidente del Concejo Deliberante es visto por muchos como el predilecto de Lunghi. De hecho, al lograr el intendente la última reelección, Frolik le regaló su “bufanda blanca de la suerte” que usó desde 2003, estimando que no se volvería a presentar (¿habrá devolución?) y en lo que para muchos fue una señal para marcar terreno.

 

Frolik dijo que, de no presentarse Lunghi, será precandidato. Que el principal ladero del intendente haya puesto de manifiesto sus intenciones es un mensaje concreto a la interna. El aspecto etario no es una preocupación en dos lunghistas sub-50 con aspiraciones: Gastón Morando y Luciano Grasso, quienes pospondrían de inmediato toda pretensión en 2023 si el intendente decide jugar nuevamente.

 

Pero tener su tropa alineada no sería suficiente para evitar un escenario de internas en las PASO, ya que, por un lado, aparece dentro del propio radicalismo su exjefe de Gabinete Marcos Nicolini, quien ya es un adversario interno desde que decidió confrontarlo en las primarias de 2019 y presentar también precandidatos propios en la legislativa de 2021.

 

Además, hay un tercero en discordia, el PRO, con el concejal Juan Manazzoni a la cabeza. Antes de las legislativas del año pasado, Nicolini y Manazzoni venían interactuando estrechamente, pero la disputa en los estratos superiores entre amarillos y radicales hizo que jugasen por separado en 2021 y se vislumbra el mismo panorama para 2023, aunque ambos dirigentes mantienen una buena relación.

 

Así, el PRO hace su juego y ya luce impronta propia, con matices hacia la gestión municipal. En el último tratamiento de la rendición de cuentas, una parte de la misma no fue acompañada por la bancada liderada por Manazzoni, lo que derivó en que la definición tuviera que pasar por el voto doble del presidente del cuerpo. Asimismo, el bloque amarillo presentó proyectos como ficha limpia y boleta única que aún no tiene el apoyo del socio radical. Esos aspectos contornean fricciones bajo el cielo de JxC en el distrito serrano.

 

Un esquema electoral de tres contendientes en las PASO es visto como riesgoso en algunos rincones de Juntos al analizar la performance electoral del intendente que, de renovar, lo haría con 80 años. Ese aspecto, junto a las proclamas de renovación que vienen de afuera y también suenan dentro del oficialismo, hace que algunos consejeros del intendente miren con cautela su voluntad de ir por más. Eso se reflejó en las declaraciones al medio local El Eco que hizo Julio Elichiribehety, histórico jefe de campaña del lunghismo, quien le aconsejó al caudillo una “mirada profunda y análisis”, además de una encuesta presencial de 500 casos y no menos de “entre 8 y 10 focus group” antes de una definición. “Tomaría una decisión racional, no tanto emocional”, sentenció.